26-03-2024, 06:42 PM
Los miembros de los Alas Negras reconocieron la presencia del panda y tuvieron a bien continuar con la pequeña farsa que se había montado en el momento de acceder a los juegos. Puede que pareciera un infantil juego, el ocultar la propia identidad en aquella isla llena de peligros, pero alguien como él tenía que mantener la cabeza gacha en ocasiones y dejar que otros se llevasen toda la atención. Jolyne Jones incluso le devolvió el halago en relación a la prueba de velocidad. Chewbacca asintió con una leve pero afilada sonrisa. —Gracias Jolyne. Con mi aspecto suelo ser la sensación del momento en los pueblos pequeños. —Aunque la sensación del momento solía inspirar un poco de miedo, para qué mentir. La gente no se suele tomar bien que haya un oso tomando café en la cafetería que más te gusta. Menos todavía si ese oso se gira hacia ti y te guiña un ojo. Dos sucesos interrumpieron cualquier conversación que pudiera derivarse de aquella pequeña presentación con los Alas Negras. Por un lado, Garnet había regresado. Ante sus ojos ya no era aquel muchacho demasiado flojo como para plantarle cara a un pirata del Grand Line como lo era Finn. Con el paso de los meses se había convertido en una bestia a tener en cuenta. Alguien a respetar y a superar. Por otro lado, Sasha estalló contra el líder de los Alas Negras, diciéndole que era un cobarde, que si quería ser el Rey de los Piratas que se pusiera las pilas y que ella sería la Diosa de los Piratas. Siempre le había parecido una chorrada la idea de un Rey de los Piratas. Los piratas buscaban la libertad sin ataduras y la aventura sin límites, ¿por qué mancharlo todo con un rey? Decidió no darle muchas vueltas al asunto y ponerle su mano derecho sobre el hombro izquierdo a Garnet. —Bien hecho, amigo. Ha sido un combate espectacular. No puedo esperar a ver de cerca esas técnicas de las que hacías gala. —Estaba completamente seguro de que Garnet le daría una paliza criminal, pero así es como mejor se aprendía. De las derrotas vuelve uno más fuerte. Ante su duda de qué cojones era Karlglass el panda no supo muy bien qué responder y se encogió de hombros. —Honestamente ni idea. Lo llama pollo cósmico y casi parece que le cierra las heridas a toda velocidad, por lo que se ha podido ver. Un poder así en alguien más fuerte... Mejor no quedarse atrás.—Concluyó el panda. Sin duda era de las habilidades más impresionantes que había visto en su vida.
Antes del comienzo del último combate, la figura más importante de toda la isla hizo acto de presencia aterrizando de forma abrupta delante de las tribunas. Se trataba de alguna especie de simio, sin lugar a dudas un chimpancé, pero con fuego en el cuerpo. ¿Se trataría Zarutsuki de un mink? No, con toda probabilidad era otra cosa y su forma animal se debía a una fruta del diablo. Si el emperador fuera un mink, Don Bambú sería glorificado sólo por existir. El panda se sentí en las gradas y observó con detenimiento a la otra figura que acompañaba al emperador. Se trataba de un enorme gyojin, por lo menos casi el doble de grande que el propio panda y, aunque no lo conocía de nada, le pareció que debía de ser una figura de gran importancia allí, pues no sólo saludaba a la gente y ésta le respondía con euforia, sino que se sentaba próximo al emperador como si fuera ya tradición. Tenía un cuervo negro sobre su hombro y parecía especialmente interesado en el combate. El Dirigente anunció la llegada del Emperador así como el inicio del último combate. Sohem contra Yamamura.
El lunarian le resultó extremadamente excéntrico. Se reía y comportaba como si fuera un chaval sin responsabilidad alguna sobre sus hombros. Reía escandalosamente y no le daba importancia alguna a las palabras de Sasha. Descendió de un salto a la arena y se elevó en el aire con ligereza, saludando casualmente con la mano al emperador Zarutsuki. —Siempre me imaginé a ese señor como más... serio. —Confesó el panda mientras observaba al lunarian volar con una ceja arqueada. —Pero después de ver de lo que es capaz sería un error quedarse con la superficie que nos deja ver. —Chewbacca estaba convencido de que Yamamura era más inteligente de lo que aparentaba. Si supiera la verdad... Sohem, por su parte, parecía ser mucho más discreto. Se limitó a bajar con toda la parsimonia desde su sitio en las gradas hasta la arena, saltando la valla y esgrimiendo un enorme kanabo con el que siempre se le veía. Tenía curiosidad por aquel humano tan... pequeño. Era capaz de emitir calor a enormes temperaturas y, aunque no lo pareciese, de desplazarse a velocidades asombrosas de forma repentina. Le había ganado en la prueba de velocidad, pero Chewbacca estaba seguro de que podía superarle si disponía de tiempo para calentar. Empezaba a sentir la emoción de ver a aquellos dos sujetos combatir con todo lo que tenían. Se le escapó una sonrisa más ancha de lo normal ante el espectáculo que se avecinaba. Dos filas de afilados dientes adornaron su cara malamente disfrazada mientras Yamamura aumentaba las llamas de su espalda y se disponía a atacar. No estaba seguro siquiera de poder seguir el combate.
Antes del comienzo del último combate, la figura más importante de toda la isla hizo acto de presencia aterrizando de forma abrupta delante de las tribunas. Se trataba de alguna especie de simio, sin lugar a dudas un chimpancé, pero con fuego en el cuerpo. ¿Se trataría Zarutsuki de un mink? No, con toda probabilidad era otra cosa y su forma animal se debía a una fruta del diablo. Si el emperador fuera un mink, Don Bambú sería glorificado sólo por existir. El panda se sentí en las gradas y observó con detenimiento a la otra figura que acompañaba al emperador. Se trataba de un enorme gyojin, por lo menos casi el doble de grande que el propio panda y, aunque no lo conocía de nada, le pareció que debía de ser una figura de gran importancia allí, pues no sólo saludaba a la gente y ésta le respondía con euforia, sino que se sentaba próximo al emperador como si fuera ya tradición. Tenía un cuervo negro sobre su hombro y parecía especialmente interesado en el combate. El Dirigente anunció la llegada del Emperador así como el inicio del último combate. Sohem contra Yamamura.
El lunarian le resultó extremadamente excéntrico. Se reía y comportaba como si fuera un chaval sin responsabilidad alguna sobre sus hombros. Reía escandalosamente y no le daba importancia alguna a las palabras de Sasha. Descendió de un salto a la arena y se elevó en el aire con ligereza, saludando casualmente con la mano al emperador Zarutsuki. —Siempre me imaginé a ese señor como más... serio. —Confesó el panda mientras observaba al lunarian volar con una ceja arqueada. —Pero después de ver de lo que es capaz sería un error quedarse con la superficie que nos deja ver. —Chewbacca estaba convencido de que Yamamura era más inteligente de lo que aparentaba. Si supiera la verdad... Sohem, por su parte, parecía ser mucho más discreto. Se limitó a bajar con toda la parsimonia desde su sitio en las gradas hasta la arena, saltando la valla y esgrimiendo un enorme kanabo con el que siempre se le veía. Tenía curiosidad por aquel humano tan... pequeño. Era capaz de emitir calor a enormes temperaturas y, aunque no lo pareciese, de desplazarse a velocidades asombrosas de forma repentina. Le había ganado en la prueba de velocidad, pero Chewbacca estaba seguro de que podía superarle si disponía de tiempo para calentar. Empezaba a sentir la emoción de ver a aquellos dos sujetos combatir con todo lo que tenían. Se le escapó una sonrisa más ancha de lo normal ante el espectáculo que se avecinaba. Dos filas de afilados dientes adornaron su cara malamente disfrazada mientras Yamamura aumentaba las llamas de su espalda y se disponía a atacar. No estaba seguro siquiera de poder seguir el combate.
Resumen
