25-03-2024, 05:57 AM
Sasha se mordió el labio inferior mientras escuchaba las palabras de Triana sobre que Sohem iba a morir, no había conseguido hacer que confiaran en él y seguía en sus trece de matarlo. La semioni dudaba, si iban a por él debería ayudarlo, era su amigo y la había cuidado en Toko. Cerró los puños apretándolos con fuerza sobre sus muslos, mientras se debatía, escuchó como Tobías decía que ella había madurado a la fuerza. Era cierto y por eso mismo no quería tener que escuchar a alguien lamentarse por algo que ya había pasado. Además que sus nakama seguían ahí con ella, no iba a estar triste, estaba harta de tener que estarlo. Pero la escandalosa risa de Yojimbo hizo que la joven rubia diera un pequeño respingo en su asiento elevando los hombros y bajando la cabeza por el repentino ruido. Sasha se giró a mirarlo de reojo en una postura más relajada con sus mofletes inflados, mientras, Jolyne se sumaba a decirle algunas palabras para tranquilizarla a la vez que Aspros se quejaba por lo azucarada que era su bebida. — Pero si está perfecta — se quejó entre dientes. Parecía que los Alas Negras no eran tan diferentes a los payasos de los Shogun Gari y eso tranquilizó a la semioni, les caían muy bien y le gustaba pasar tiempo con ellos, los consideraba sus amigos.
Cuando el lunarian se levantó listo para ir a pelear, la adolescente no pudo evitar estirar la mano derecha para tirar, de forma suave e infantil, de la parte baja del pantalón del hombre para llamar su atención. — Suerte — dijo en tono bajo sin mirarle retirando su mano, al fin y al cabo era el capitán de los Alas Negras y un pirata por lo que le era imposible no querer animarlo, aunque, en el fondo, quisiera que ganara Sohem. La voz de Garnet hizo que la joven rubia se girase a mirarlo encontrándose como empezaba a babear por Triana. Sasha cogió todo el aire que pudo manteniendolo unos segundos dentro de sus pulmones, pero cuando escuchó que el músico le habló a la pirata de las gemelas - dirigiendo su mirada el pecho - dejó ir todo el aire intentando tranquilizarse, mientras, alargaba la mano derecha hacia una bandeja de cartón que tenía Tobías, que parecía una especie de patatas fritas con una salsa amarilla. Sin pensarlo mucho la agarró y la estampó contra la cara del pelirrojo. — Come, Garnet — le dijo mientras movía la caja con su contenido asegurándose que la salsa quedase completamente esparcida por toda su cara. — Que eres un cabrón, tanto que querías que viniéramos y no has estado nada con nosotros entre la okama de Ikirami y la pelea — añadió soltando la bandeja de cartón, reprochando a su compitrueno por haberla dejado sola entre tantos adultos, que no lo parecían tanto a ratos pero que seguían siendo adultos.
El skypiean se sentó al lado de Sasha preguntando cómo lo había visto pelear e intentó picarla sobre el puesto de su equipo, ocasionando que chasquear la lengua. — Ha molado la pelea pero Sohem es súper fuerte — contestó de forma desinteresada mientras se encogía de hombros. A la semioni le habría gustado pelear y hacer más, ella no era buena quedándose quieta en un sitio esperando pero por lo menos podía reflexionar sobre que deseo iba a pedir, porque confiaba en Sohem y no se iba a dejar matar. Además que aquella marine de su misma raza había llamado su atención, nunca había visto a otra de su especie y le generaba curiosidad.
Diez minutos después, una nube apareció llevando sobre si dos figuras y parando en la carpa que habían construido los birkanianos. Sasha miraba atenta aquel impresionante y peculiar medio de transporte — Como deseo podría molar mucho — pensó pero enseguida se deshizo de la idea al recordar que ella podía volar. Una especie de mono con una llama en su espalda empezó a saludar a las gradas, quienes le contestaron con una reverencia. — ¿Quién es este tío? Yo no quiero bajar la cabeza por este — susurró inclinando la parte superior de su cuerpo hacia Garnet para que solo le escuchase él. La semioni volvió a recuperar su postura cuando El Dirigente tomó la palabra dando inicio al combate y Yojimbo bajó por fin a la arena. La rubia vio como los dos que habían llegado junto al enmascarado se sentaban bajo la carpa, el mono en el trono del centro, el otro ser con un cuervo a la izquierda y el maestro de ceremonias a la derecha. Sasha escuchó el grito de Tobías apostando por el lunarian y no pudo evitar sonreír queriendo participar de nuevo. — ¡Me apunto! — le dijo de forma animada al vaquero. — Me apuesto otra vez el tanga de Garnet y… — empezó a mirar que más podía apostar que no fuera suyo para estar a la par del capitán de los Shogun Gari. — ¡Y también su camisa! — completó viendo lo que quedaba de la prenda del músico.
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