21-03-2024, 07:55 PM
Creo que me quedé dormido.
Estaba tremendamente aburrido y hastiado después de la prueba y, sinceramente, no tenía ganas de aguantar al personal. Cuando Sohem nos alcanzó en las gradas, cuestionó sobre información de los rivales, ya que él sería uno de los contendientes de la fase de combate. En ese instante, debí quedar dormido pues, cuando pude recuperar levemente la consciencia, aún con el libro sobre mi cara, Sohem ya estaba observando un combate que parecía interesante. En determinado momento, volvió a dirigirse, esta vez a mí directamente pues, Chloe parecía no estar allí con nosotros, y se preguntaba como Skypiea se mantenía sobre el aire. Supongo que el enmascarado confiaba demasiado en mis conocimientos sobre historia. Pese a que podría intentar explicarle el fenómeno físico por el cual una masa de tierra levita de manera continua e ininterrumpida kilómetros sobre el mar, aunque simplemente farfullé sin quitar el libro de mi cara — Lo hizo un mago. — esperando que la respuesta diera a entender al jefe que era demasiado complicado para explicarlo tras una siesta.
El combate continuó y cuando Sohem mencionó un “ave ígnea celestial” no pude evitar empujar con el índice de mi diestra el libro para alzarlo levemente y permitirme ver a los luchadores. Uno era un pirata con una zoan común, pero la otra, era la marine amiga de Joe, portando la zoan mitológica del fénix. Sentía cierta afinidad con ella por nuestro tipo de fruta, pero toda la esperanza de verla brillar se desvaneció cuando tras un intercambio de golpes se rindió. Se rindió. Sohem parecía decepcionado y su risa fue una mofa que casi sentí mía. Lamentable espectáculo, pensé. Tras esto, se limitó a mofarse de los marines por su falta de fuerza y su incapacidad para pelear contra piratas que, aparentemente, no deberían darles tantos problemas. Cuando sugirió, tras usar el diminutivo Vik de manera sorpresiva, que éramos más necesarios de lo que pueden asumir, me limité a quitar el libro de mi cara, levantarme impulsándome con desgana, usando las piernas y estirarme con los brazos hacia el cielo y a ambos lados. — Para su vergüenza, somos más eficientes. Y sin llevar uniforme. — contesté al enmascarado con tono jocoso mientras me ajustaba el cinturón con Shimei Kaeru en él. Di un par de pasos hasta el jefe, por su flanco izquierdo — Si son listos, irás contra el Lunarian. Ese tío es rápido — dije buscándolo entre la multitud de las gradas. — Atúrdelo, no dejes puntos muertos. Si sangra, dudará. Si duda, lo vencerás. — continué cruzando mi brazo izquierdo hacia él, con el puño cerrado lo animé para su combate — Haz lo tuyo. — dije confiado mientras buscaba chocar su puño derecho y tras esto, me di la vuelta en dirección a las escaleras más cercanas — Me hago pis. Luego me cuentas. — dije mientras comenzaba a bajar de las gradas, despidiéndome de Sohem con los dedos índice y corazón de la mano derecha en V.
Una vez en suelo, comencé a recorrer el flanco izquierdo de la arena, en dirección al Gran Palacio, pasando entre los puestos y tiendas fingiendo interés en los puestos mientras me acercaba todo lo posible a la base de la pirámide dorada, esperando poder observar con mi privilegiada vista al Emperador, o quien se asomara allí, con más detalle.
Estaba tremendamente aburrido y hastiado después de la prueba y, sinceramente, no tenía ganas de aguantar al personal. Cuando Sohem nos alcanzó en las gradas, cuestionó sobre información de los rivales, ya que él sería uno de los contendientes de la fase de combate. En ese instante, debí quedar dormido pues, cuando pude recuperar levemente la consciencia, aún con el libro sobre mi cara, Sohem ya estaba observando un combate que parecía interesante. En determinado momento, volvió a dirigirse, esta vez a mí directamente pues, Chloe parecía no estar allí con nosotros, y se preguntaba como Skypiea se mantenía sobre el aire. Supongo que el enmascarado confiaba demasiado en mis conocimientos sobre historia. Pese a que podría intentar explicarle el fenómeno físico por el cual una masa de tierra levita de manera continua e ininterrumpida kilómetros sobre el mar, aunque simplemente farfullé sin quitar el libro de mi cara — Lo hizo un mago. — esperando que la respuesta diera a entender al jefe que era demasiado complicado para explicarlo tras una siesta.
El combate continuó y cuando Sohem mencionó un “ave ígnea celestial” no pude evitar empujar con el índice de mi diestra el libro para alzarlo levemente y permitirme ver a los luchadores. Uno era un pirata con una zoan común, pero la otra, era la marine amiga de Joe, portando la zoan mitológica del fénix. Sentía cierta afinidad con ella por nuestro tipo de fruta, pero toda la esperanza de verla brillar se desvaneció cuando tras un intercambio de golpes se rindió. Se rindió. Sohem parecía decepcionado y su risa fue una mofa que casi sentí mía. Lamentable espectáculo, pensé. Tras esto, se limitó a mofarse de los marines por su falta de fuerza y su incapacidad para pelear contra piratas que, aparentemente, no deberían darles tantos problemas. Cuando sugirió, tras usar el diminutivo Vik de manera sorpresiva, que éramos más necesarios de lo que pueden asumir, me limité a quitar el libro de mi cara, levantarme impulsándome con desgana, usando las piernas y estirarme con los brazos hacia el cielo y a ambos lados. — Para su vergüenza, somos más eficientes. Y sin llevar uniforme. — contesté al enmascarado con tono jocoso mientras me ajustaba el cinturón con Shimei Kaeru en él. Di un par de pasos hasta el jefe, por su flanco izquierdo — Si son listos, irás contra el Lunarian. Ese tío es rápido — dije buscándolo entre la multitud de las gradas. — Atúrdelo, no dejes puntos muertos. Si sangra, dudará. Si duda, lo vencerás. — continué cruzando mi brazo izquierdo hacia él, con el puño cerrado lo animé para su combate — Haz lo tuyo. — dije confiado mientras buscaba chocar su puño derecho y tras esto, me di la vuelta en dirección a las escaleras más cercanas — Me hago pis. Luego me cuentas. — dije mientras comenzaba a bajar de las gradas, despidiéndome de Sohem con los dedos índice y corazón de la mano derecha en V.
Una vez en suelo, comencé a recorrer el flanco izquierdo de la arena, en dirección al Gran Palacio, pasando entre los puestos y tiendas fingiendo interés en los puestos mientras me acercaba todo lo posible a la base de la pirámide dorada, esperando poder observar con mi privilegiada vista al Emperador, o quien se asomara allí, con más detalle.
Resumen
Ubicacion

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