20-03-2024, 10:05 PM
Aspros pensaba exactamente como yo, aquel grupo de marines eran demasiado extravagantes. En ese momento, un hombre nos habló y se presentó como uno de los miembros de los Shogun Gari. Tobías era su tirador y carpintero, la Jolyne de su banda. Gracias a las presentaciones me enteré de que Sasha era navegante, como Aspros. Eso no me sorprendió tanto, toda banda debía tener un navegante, lo que no me esperaba era que fuese la chica gigante. Por lo que había dicho el presentador de los juegos y lo que había podido observar, también iría con ellos el lunarian y el oso. No recordaba sus nombres, eran casi tan extraños como ellos. En cambio, Tobías parecía conocerme de algo, me felicitó con bastante familiaridad, así que supuse que no sería necesario que me presentase. —Gracias —le dije respondiendo a su halago —. Vosotros sois también bastante impresionantes.
Aspros también se había percatado. Varios de los marines habían estado desaparecidos un buen tiempo, y ahora estaban confraternizando con los cazadores. Reflejó su preocupación cuando me preguntó mi opinión sobre las charlas que estaban teniendo a varios metros de nosotros. —¿Qué me va a parecer? Serían idiotas si no tratasen de capturarnos o matarnos después de estos juegos. Yo lo haría si fuese ellos, desde luego —le respondí sin dejar de llevarme palomitas a la boca y mirando el combate. Jolyne pareció preocuparse un poco, sobre todo al saber que podían ir a por ella, pero en seguida se mostró muy segura de que pudiésemos ganar y, no solo eso, sino también escapar con éxito. Demasiado optimista. ¿Es que acaso no había visto a los participantes de las pruebas? Incluso los Shogun Gari estaban pendientes de los marines y los cazadores. No los conocía demasiado todavía, pero no nos iba a quedar más remedio que confiar los unos en los otros.
—Creo que lo mejor será no separarnos demasiado —les dije a todos los presentes como medida de precaución —. Jolyne, no te confíes. Los cazarrecompensas me dan bastante mala espina. El de la máscara es un animal, la atract… la mujer —rectifiqué —parece una buena tiradora y el otro es del que menos me fio, no sabemos absolutamente nada de él. Los marines tampoco se quedan atrás, la pelirroja ha estado demasiado callada y atenta, la pájara es bastante bruta, de el de vuestro equipo sabréis más que yo y el de la barba… En la prueba no ha parecido gran cosa y eso es lo extraño. En Los Cabos resistió y mostró que sabía defenderse bien en combate. Además, debe haber más marines en la isla, no habrán venido solos. Son muchos y no son precisamente débiles ni estúpidos.
En este caso, estaba con Sasha. No éramos ninguna presa y los demás eran los que tenían que tener cuidado de nosotros, pero no quería alentar el conflicto, así que me guardé mi opinión. Cuando llegase el momento, ya veríamos cómo actuar. Eso sí, no pensaba huir ni permitir que les pusiesen las manos encima a mis compañeros, ni a los más antiguos ni a los nuevos, de los cuales quería conocer más. Ojalá tener el tiempo suficiente tras los combates, ahora estábamos todos demasiado enfrascados en ellos como para ponernos a charlar. Solo tenía una duda que quería resolver en ese momento. —Oye, ¿quién es vuestro capitán? —les pregunté a Sasha y a Tobías. Podría ser cualquiera. Me sorprendería de la chica por su edad, aunque no por su fuerza. Tal vez fuese el tirador, parecía muy formal. O Garnet, que era el que había ido a competir. El lunarian también debía ser fuerte, pero estaba muy ausente. Incluso podría ser el oso, que observaba todo minuciosamente. O tal vez otra persona que no estaba presente. No sabía si tendrían más miembros que no se habían apuntado a los juegos.
Todos animaban a Garnet muy motivados y Aspros aprovechó para preguntar por quién creíamos que iba a ganar. Jolyne respondió sin dudarlo de la forma más repugnante posible. —No, por favor, no te apuestes los zapatos —le dije apartándome para evitar el posible olor. Apenas había quitado la vista del combate, pero no sabía qué responder. Evidentemente, lo que me gustaría que ocurriese era que el tigre se zampase a aquella marine, pero no conocía las habilidades de ninguno de los dos. Ambos estaban recibiendo daño, aunque Garnet había conseguido encasquetarle varios golpes potentes y había podido derribarle en varias ocasiones. Eso me hacía posicionarme a su favor, a menos que la pájara guardase algún as bajo la manga. Había visto varias de esas transformaciones en animales, sin embargo, ninguna era como la de ella. Esperaba que Garnet pudiese continuar al mismo ritmo. La marine era bastante dura, pero el tigre de los Shogun Gari lo estaba dando todo. —Yo apostaría por Garnet —dije sumándome a Jolyne.
Aspros también se había percatado. Varios de los marines habían estado desaparecidos un buen tiempo, y ahora estaban confraternizando con los cazadores. Reflejó su preocupación cuando me preguntó mi opinión sobre las charlas que estaban teniendo a varios metros de nosotros. —¿Qué me va a parecer? Serían idiotas si no tratasen de capturarnos o matarnos después de estos juegos. Yo lo haría si fuese ellos, desde luego —le respondí sin dejar de llevarme palomitas a la boca y mirando el combate. Jolyne pareció preocuparse un poco, sobre todo al saber que podían ir a por ella, pero en seguida se mostró muy segura de que pudiésemos ganar y, no solo eso, sino también escapar con éxito. Demasiado optimista. ¿Es que acaso no había visto a los participantes de las pruebas? Incluso los Shogun Gari estaban pendientes de los marines y los cazadores. No los conocía demasiado todavía, pero no nos iba a quedar más remedio que confiar los unos en los otros.
—Creo que lo mejor será no separarnos demasiado —les dije a todos los presentes como medida de precaución —. Jolyne, no te confíes. Los cazarrecompensas me dan bastante mala espina. El de la máscara es un animal, la atract… la mujer —rectifiqué —parece una buena tiradora y el otro es del que menos me fio, no sabemos absolutamente nada de él. Los marines tampoco se quedan atrás, la pelirroja ha estado demasiado callada y atenta, la pájara es bastante bruta, de el de vuestro equipo sabréis más que yo y el de la barba… En la prueba no ha parecido gran cosa y eso es lo extraño. En Los Cabos resistió y mostró que sabía defenderse bien en combate. Además, debe haber más marines en la isla, no habrán venido solos. Son muchos y no son precisamente débiles ni estúpidos.
En este caso, estaba con Sasha. No éramos ninguna presa y los demás eran los que tenían que tener cuidado de nosotros, pero no quería alentar el conflicto, así que me guardé mi opinión. Cuando llegase el momento, ya veríamos cómo actuar. Eso sí, no pensaba huir ni permitir que les pusiesen las manos encima a mis compañeros, ni a los más antiguos ni a los nuevos, de los cuales quería conocer más. Ojalá tener el tiempo suficiente tras los combates, ahora estábamos todos demasiado enfrascados en ellos como para ponernos a charlar. Solo tenía una duda que quería resolver en ese momento. —Oye, ¿quién es vuestro capitán? —les pregunté a Sasha y a Tobías. Podría ser cualquiera. Me sorprendería de la chica por su edad, aunque no por su fuerza. Tal vez fuese el tirador, parecía muy formal. O Garnet, que era el que había ido a competir. El lunarian también debía ser fuerte, pero estaba muy ausente. Incluso podría ser el oso, que observaba todo minuciosamente. O tal vez otra persona que no estaba presente. No sabía si tendrían más miembros que no se habían apuntado a los juegos.
Todos animaban a Garnet muy motivados y Aspros aprovechó para preguntar por quién creíamos que iba a ganar. Jolyne respondió sin dudarlo de la forma más repugnante posible. —No, por favor, no te apuestes los zapatos —le dije apartándome para evitar el posible olor. Apenas había quitado la vista del combate, pero no sabía qué responder. Evidentemente, lo que me gustaría que ocurriese era que el tigre se zampase a aquella marine, pero no conocía las habilidades de ninguno de los dos. Ambos estaban recibiendo daño, aunque Garnet había conseguido encasquetarle varios golpes potentes y había podido derribarle en varias ocasiones. Eso me hacía posicionarme a su favor, a menos que la pájara guardase algún as bajo la manga. Había visto varias de esas transformaciones en animales, sin embargo, ninguna era como la de ella. Esperaba que Garnet pudiese continuar al mismo ritmo. La marine era bastante dura, pero el tigre de los Shogun Gari lo estaba dando todo. —Yo apostaría por Garnet —dije sumándome a Jolyne.
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