11-03-2024, 04:56 AM
"Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca un desafío para probar nuestro coraje y voluntad de cambio; en ese momento, no tiene sentido fingir que no ha ocurrido nada o decir que aún no estamos preparados. El desafío no esperará. La vida no mira hacia atrás. Una semana es tiempo más que suficiente para decidir si aceptamos o no nuestro destino"
Mi mente fluctúa entre la realidad y el pensamiento. No era la primera vez que daba paseos largos y monótonos. Ejemplos de ello son mi fuga hace meses de Daburu o el recorrido que tuve que hacer para llegar al templo Bal Do con Buttohetto. Pero este se estaba haciendo especialmente tedioso. El paisaje era de lo más insulso que había visto nunca. Y encima, la poca exposición solar, la nula señalización y lo repetitivo de la vegetación no ayudaban a orientarse en lo más mínimo. No sé dónde estoy. No sé si voy de izquierda a derecha, si doy vueltas o voy recto. Hay momentos en los que creo que sigo inconsciente y el ángel me ha mandado al otro barrio, o algo. Lo único que me mantiene cuerdo y constante es todo el viaje de introspección que estoy realizando. No tengo un conocimiento total del mundo,pero si que entiendo como funciona el poder, y tanto tiempo libre me está ayudando a reflexionar sobre cómo escalar en la pirámide, en como infiltrarme en las cúpulas de poder y en tener claras mis prioridades y metas personales. -Bien... Lo primero sería hacer esto... Este contacto me vendría bien... Y sin duda este título es más que suculento... ¿Si hago eso me saldrá bien? Puede, pero primero debería...- voy elucubrando mientras paseo, poco atento a mi alrededor.
-Volando, volandooo, siempre arribaaa, siempre arriba- voy canturreando y haciéndome los coros, en breves lapsus donde dejo descansar mi mente. Sin previo aviso, el Den-Den Mushi Negro que tengo pegado al hombro, suena con fuerza. Comienza a hablar solo, transmitiendo un monólogo. Es una persona que se queja, una persona que parece haber perdido en... ¿Unos juegos? Habla también de la rareza de la gente de la supuesta región donde está, pero la conexión se corta. -¿Qué cojones?- saco el transmisor de mi hombre y lo miro extrañado. -Esa voz... ¿Unos juegos? Mierda, es el tipo de los Alas Negras... Un segundo...- empiezo a pensar un instante mientras me acaricio el mentón. Acto seguido me llevo las manos a la cabeza y saco conclusiones. -¡¡¡Me cago en mi puta madre!!! ¡¡!ESTOY DANDO LA VUELTA!!!- miro a un lado y al otro con la esperanza de ver algo entre la vegetación, son éxito. Luego miro asustado al caracol negro. -Esto acaba de pillar la señal cerca... ¡EL PUTO ÁNGEL!- sin perder tiempo me reengancho el Den-Den al hombro y doy media vuelta. -Me he equivocado de camino...-
Terminando de maldecir, tomo todas las fuerzas renovadas que tengo y empiezo a correr en dirección contraria. No podía perder mucho tiempo, ya sea por no estar en exceso en este lugar o por no encontrarme al ángel malote por casualidad. Pasado un tiempo y sin nada aparente que me lo impida, llego de vuelta a la roca. Me detengo unos segundos para recuperar el aliento. -Vale...- suspiro. -No pasa nada... El Destino me ha querido engañar, pero yo soy hijo del Caos, SHIHahaHAHaH- rio alzando los brazos, algo cansado de tanto sprint, con todo el torso sudado. -Yo decido mi destino, Destino.- le recrimino al mismo destino como entidad, mientras me seco el sudor mientras me agito con violencia y saltan las gotas. Una vez seco y recuperado, me propongo seguir por la derecha. -Bueno, vamos allá. Esta vez no puedo equivocarme. Con suerte, por la derecha, encontraré algo de interés... tal vez algún poblado, gente, o la aventura que tanto anhelo, SHIHahaHAHaH- y avanzo con decisión. -Juntos podremos romper un iiiiiceberg...-
Paulo Coelho
Mi mente fluctúa entre la realidad y el pensamiento. No era la primera vez que daba paseos largos y monótonos. Ejemplos de ello son mi fuga hace meses de Daburu o el recorrido que tuve que hacer para llegar al templo Bal Do con Buttohetto. Pero este se estaba haciendo especialmente tedioso. El paisaje era de lo más insulso que había visto nunca. Y encima, la poca exposición solar, la nula señalización y lo repetitivo de la vegetación no ayudaban a orientarse en lo más mínimo. No sé dónde estoy. No sé si voy de izquierda a derecha, si doy vueltas o voy recto. Hay momentos en los que creo que sigo inconsciente y el ángel me ha mandado al otro barrio, o algo. Lo único que me mantiene cuerdo y constante es todo el viaje de introspección que estoy realizando. No tengo un conocimiento total del mundo,pero si que entiendo como funciona el poder, y tanto tiempo libre me está ayudando a reflexionar sobre cómo escalar en la pirámide, en como infiltrarme en las cúpulas de poder y en tener claras mis prioridades y metas personales. -Bien... Lo primero sería hacer esto... Este contacto me vendría bien... Y sin duda este título es más que suculento... ¿Si hago eso me saldrá bien? Puede, pero primero debería...- voy elucubrando mientras paseo, poco atento a mi alrededor.
-Volando, volandooo, siempre arribaaa, siempre arriba- voy canturreando y haciéndome los coros, en breves lapsus donde dejo descansar mi mente. Sin previo aviso, el Den-Den Mushi Negro que tengo pegado al hombro, suena con fuerza. Comienza a hablar solo, transmitiendo un monólogo. Es una persona que se queja, una persona que parece haber perdido en... ¿Unos juegos? Habla también de la rareza de la gente de la supuesta región donde está, pero la conexión se corta. -¿Qué cojones?- saco el transmisor de mi hombre y lo miro extrañado. -Esa voz... ¿Unos juegos? Mierda, es el tipo de los Alas Negras... Un segundo...- empiezo a pensar un instante mientras me acaricio el mentón. Acto seguido me llevo las manos a la cabeza y saco conclusiones. -¡¡¡Me cago en mi puta madre!!! ¡¡!ESTOY DANDO LA VUELTA!!!- miro a un lado y al otro con la esperanza de ver algo entre la vegetación, son éxito. Luego miro asustado al caracol negro. -Esto acaba de pillar la señal cerca... ¡EL PUTO ÁNGEL!- sin perder tiempo me reengancho el Den-Den al hombro y doy media vuelta. -Me he equivocado de camino...-
Terminando de maldecir, tomo todas las fuerzas renovadas que tengo y empiezo a correr en dirección contraria. No podía perder mucho tiempo, ya sea por no estar en exceso en este lugar o por no encontrarme al ángel malote por casualidad. Pasado un tiempo y sin nada aparente que me lo impida, llego de vuelta a la roca. Me detengo unos segundos para recuperar el aliento. -Vale...- suspiro. -No pasa nada... El Destino me ha querido engañar, pero yo soy hijo del Caos, SHIHahaHAHaH- rio alzando los brazos, algo cansado de tanto sprint, con todo el torso sudado. -Yo decido mi destino, Destino.- le recrimino al mismo destino como entidad, mientras me seco el sudor mientras me agito con violencia y saltan las gotas. Una vez seco y recuperado, me propongo seguir por la derecha. -Bueno, vamos allá. Esta vez no puedo equivocarme. Con suerte, por la derecha, encontraré algo de interés... tal vez algún poblado, gente, o la aventura que tanto anhelo, SHIHahaHAHaH- y avanzo con decisión. -Juntos podremos romper un iiiiiceberg...-
Aclaraciones
