06-03-2024, 02:10 AM
Toqué mis antenas con las manos. Era innegable que guardaba un parecido con el pelirrojo, pero nunca antes me había mostrado así ante ellos. - Lo dices por esto, ¿no? – dije con una sonrisa señalando a mi cabeza – Pues va a resultar que sí, fíjate. Antes no estaba del todo segura, pero viendo las características de los lugareños, yo podría encajar bastante bien con Garnet. Además, también sabía sobre mi caracola gracias a Sasha y Gronn, aunque tampoco es que hubiese mucho misterio en ella; la llevaba desde que tenía uso de razón y no sabía cómo llegó a mis manos. Detrás de mí apareció Yojimbo, hincando la rodilla en el suelo y mostrando sus alas negras, insignia de nuestra banda. Me extrañó ver que la actitud de Garnet había cambiado por completo, empezando a ponerse algo nervioso y a hacer cosas raras. Menos mal que ya le conocía y me caía bien, porque en mi pueblo le habrían tachado de loco.
El enmascarado anunció que la primera prueba sería la de fuerza. No estaba familiarizada con ese ámbito más allá de la competición de levantamiento de cerdos en la que participé sin éxito hace años, así que me alivió ver que Garnet se había presentado como voluntario. Mientras el muchacho avanzaba, Sephiroth nos reveló el peor de los escenarios posibles. Le miré atentamente mientras nos explicaba con preocupación que no podría hacer mucho ya que se había golpeado en la subida. – Vaya… – susurré. Se agradecía su sinceridad, aunque eso no nos sirviera de nada ganar. Garnet y Yojimbo no se preocuparon tanto y se limitaron a animarle. – ¿Sabes, Sephiroth? No importa que seas un lisiado – me sumé a ellos guiñándole un ojo. – Pero estaremos de acuerdo en que es mejor si no pierdes – dije rápidamente después. Si alzaba mucho la voz, los demás sabrían de nuestra desventaja y no era conveniente.
Al comenzar la prueba, Garnet sacó su instrumento y se puso a tocar una melodía de lo más agradable. Era todo un espectáculo verle tocar como en Toko, y tras esto, utilizó su transformación a medio tigre para dar su mejor golpe. – Es increíble – musité. Hicieron lo propio el resto de participantes, entre los que estaba Triana. Después de que todos hubieran dado su golpe, el animador anunció, para mi absoluta sorpresa, que la ganadora había sido nuestra espadachina, y de inmediato todo el mundo empezó a corear su nombre. – Un momento, ¿¡desde cuándo Triana es tan fuerte!? La había visto pegar tajos que daban miedo, pero cada día me sorprendía más. La miré desde mi cubículo, orgullosa porque había ganado ella y molesta porque no había sido con nosotros, pero supongo que contaría como victoria personal de los Alas Negras. Y aunque el papel de Garnet había sido espectacular, no fue suficiente para clasificarse. -Bueno… qué se le va a hacer – dije mirando al cubículo de al lado con retintín. – No se enteran de nada. Que conste que, aunque no hayamos ganado, a mí me ha encantado tu actuación – contesté detrás de Yojimbo. Según las normas ahora se tenía que ir a las gradas, pero no había que darlo todo por perdido, y es que todavía quedaban más pruebas por delante. La siguiente era la de velocidad, y ahí podrían cambiar las tornas.
Cómo no, fue nuestro capitán el que salió para defenderla. - ¡Vamos, Yojimbo! Enséñales de qué estamos hechos. Me giré hacia el marine y le aclaré. -Mejor animarle para que no se estampe.
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