Mientras aguardaba en mi posición, y tras saludar a Joe obtuve su respuesta con un ingenioso juego de palabras con el calor. Incrédulo bocazas, si pudiera escribiría un cartel gigante advirtiendo a todo el mundo que acercarse a mi tenía consecuencias candentes. Pero por alguna extraña razón, bien fuera porque era de las pocas personas que podía recordar o porque había tenido más momentos compartidos con él que con otros, le tenía... no aprecio, pero si cierta consideración. Se estaba haciendo un nombre en la Marina, el inútil pelagatos que se llevó todos los golpes habidos y por haber en nuestro primer encuentro... con el tío cebra ese y el otro que era como un caracol, o algo así. No podía recordarlos bien, pero sí era capaz de recordar a Joe tanto en esa playa como en el bar más tarde. O cómo me subió al barco en los Cabos Gemelos. Chasqueé la lengua y le quité la mirada sin responderle... le debía una por esa.
Ahora, observando quienes se repartían por las distintas áreas una enorme cría de gigante cornuda llamó mi atención mientras aparecía en escena riendo de la misma forma que yo, haciéndome fruncir el ceño y mirarla encorvando la espalda ¿me estaba haciendo burla? pero entonces me llamó por mi nombre sonriendo tranquila — ¿Mufasa? — me pregunté relajando la postura — No... venga — insistí observándola acercarse alzando los brazos. Sabía cómo se llamaba. Sabía que lo tenía apuntado en un recorte en el bolsillo... pero tenia que acordarme por mi mismo. Sabía que era importante.
La muchacha llegó frente a mi preguntándome que qué había estado haciendo, diciendo que había venido con sus compañeros para ganar estos juegos que había — ¡ ¡ SASHA ! ! — grité dándome cuenta de golpe del nombre. ¡Me había acordado! — ¡¡Eres Sasha!! — repetí con energía — ¡Wryyy ha ha ha! ¡me acuerdo! — añadí, interrumpiendo sin querer el final de aquella frase, pudiendo escuchar que había dado un kanabazo muy fuerte que había sacado unas tripas de alguien. Pero yo estaba especialmente feliz por que podía recordarla, y nada de lo que me estaba diciendo me iba a importar mas que eso. Le puse la diestra sobre el exterior del muslo izquierdo - pues era a donde llegaba - dándola dos toques alegres — ¡Eres Sasha! — repetí sonriendo mientras ella decía que eso que me contaba, había sido asqueroso.
Pero mi alegría se vio interrumpida cuando una mujer rubia y llena de cicatrices entró en el área increpándome, señalándome con su índice advirtiéndome sin reparos de que al acabar los juegos ella o sus compañeros irían a por mi — ¡Oe oe! — dije cambiando completamente a un registro y una actitud mucho más desagradable, dando un paso para encararme con aquella tipa — ¡Os pongáis como os pongáis yo a ti no te conozco ni te he visto en mi vida! — y alcé el índice por delante de mi cuerpo para señalarla — No tengo ninguna necesidad de estar aquí, ¿eh? En este equipo — maticé y me giré discretamente para señalar con dicho dedo a Sasha — ¡Ni con usted, conocida! — y señalé a la mujer de las cicatrices de nuevo — ¡Ni con usted, desconocida! — y bajé el dedo acusador a tiempo que blandía mi arma para apoyarla con fuerza sobre el suelo, sin miramientos ni florituras en una actitud claramente hostil hacia ella — He venido aquí para ganar esto, y por consiguiente y por suerte para vosotras, para ayudaros — entonces pude ver como una pelirroja con un busto no sabría decir si más grande o no que el de la de las cicatrices se aproximaba — ¡Y si no te gusta, petate y pa' la calle! — finalicé con la rubia, mientras retrocedía un par de pasos hasta estar en paralelo con Sasha - ¡se llamaba Sasha! - alzando el kanabo para colocarlo en mi hombro — No me van a faltar ni los amigos ni el trabajo... — finalicé, a tiempo de que la pelirroja hiciera su aparición llamando a la calma, presentándose e instando a que mantuviésemos las formas.
Bufé y chasqueé la lengua dos veces, apartando mi mirada de aquellas tipas hacia las gradas — Encantado, Pilimari — dije entredientes mientras ella se dirigía a Sasha y hablaba con ella.
Entonces el tipo del sombrero, el Detergente, empezó a enumerar normas, a dar explicaciones y lanzó algo al suelo que hizo que con una especie de magia apareciesen cuatro estructuras pequeñas en la arena, indicándonos que la primera prueba acababa de comenzar y haciendo que, algunos con más prisa que otros, comenzasen a moverse — ¿Una prueba de fuerza? — pregunté retóricamente mirando hacia el lateral y hacia arriba, buscando el rostro de mi pequeña Sasha — Creo que hasta Ein Hauch sabe quien tiene que salir ahí ¿verdad? — le dije sonriendo y bajé la mirada hacia las dos compañeras de cubículo — Soy Sohem, Gran Jefe del Gremio Magna, este es Ein Hauch — sin movimientos, una presentación rápida y formal pero cuando fui a continuar hablando un estruendo acaparó mi atención. Las pruebas habían comenzado.
Un colgao pelirrojo tocaba un instrumento y se transformaba en un híbrido con un gato gordo rayado mientras golpeaba la zona dispuesta por el Diferente, seguido de la intervención de Joe... quien parecía compungido o limitado, ya que no estaba usando su serpentina forma habitual y daba un puñetazo simple... ¿Se estaba conteniendo? ¿Por qué no se había transformado en su criatura?. No pude pensarlo por mucho rato ya que tras este impacto, una intervención aérea de un destello azul llameante se llevó mi atención revelando a otra persona participando, que se presentaba a gritos como Cangas Díonis. La tercera, lo cual quería decir que sólo faltábamos nosotros.
Sonreí y di un par de toques en mi hombro con Ein Hauch y alcé la mirada para hablar con Sasha, cuando me di cuenta de que la rubia de las tetas gordas y arañadas ya había comenzado a caminar hacia la pista algunos segundos atrás — ¡Oe oe oe oe oe! — grité tratando de llamar su atención, pero sintiendo que era demasiado tarde al verla ya dentro del área de competición. Quizá si entrase yo también pudieran descalificarme ¡no habían dado suficiente información al respecto! — ¿Pero cómo va a ser esa puta más fuerte que tú o que yo? — le pregunté a Sasha sin verla, mirando hacia la tipa de las cicatrices observando su avance tranquilo, desenvainando sus espadas y cruzándolas frente a ella, saltando después para lanzarse contra el punto de impacto descruzando sus espadas imprimiendo un movimiento potente, con un resultado indeterminado para todos nosotros. ¿Qué acababa de pasar?
Ahora, observando quienes se repartían por las distintas áreas una enorme cría de gigante cornuda llamó mi atención mientras aparecía en escena riendo de la misma forma que yo, haciéndome fruncir el ceño y mirarla encorvando la espalda ¿me estaba haciendo burla? pero entonces me llamó por mi nombre sonriendo tranquila — ¿Mufasa? — me pregunté relajando la postura — No... venga — insistí observándola acercarse alzando los brazos. Sabía cómo se llamaba. Sabía que lo tenía apuntado en un recorte en el bolsillo... pero tenia que acordarme por mi mismo. Sabía que era importante.
La muchacha llegó frente a mi preguntándome que qué había estado haciendo, diciendo que había venido con sus compañeros para ganar estos juegos que había — ¡ ¡ SASHA ! ! — grité dándome cuenta de golpe del nombre. ¡Me había acordado! — ¡¡Eres Sasha!! — repetí con energía — ¡Wryyy ha ha ha! ¡me acuerdo! — añadí, interrumpiendo sin querer el final de aquella frase, pudiendo escuchar que había dado un kanabazo muy fuerte que había sacado unas tripas de alguien. Pero yo estaba especialmente feliz por que podía recordarla, y nada de lo que me estaba diciendo me iba a importar mas que eso. Le puse la diestra sobre el exterior del muslo izquierdo - pues era a donde llegaba - dándola dos toques alegres — ¡Eres Sasha! — repetí sonriendo mientras ella decía que eso que me contaba, había sido asqueroso.
Pero mi alegría se vio interrumpida cuando una mujer rubia y llena de cicatrices entró en el área increpándome, señalándome con su índice advirtiéndome sin reparos de que al acabar los juegos ella o sus compañeros irían a por mi — ¡Oe oe! — dije cambiando completamente a un registro y una actitud mucho más desagradable, dando un paso para encararme con aquella tipa — ¡Os pongáis como os pongáis yo a ti no te conozco ni te he visto en mi vida! — y alcé el índice por delante de mi cuerpo para señalarla — No tengo ninguna necesidad de estar aquí, ¿eh? En este equipo — maticé y me giré discretamente para señalar con dicho dedo a Sasha — ¡Ni con usted, conocida! — y señalé a la mujer de las cicatrices de nuevo — ¡Ni con usted, desconocida! — y bajé el dedo acusador a tiempo que blandía mi arma para apoyarla con fuerza sobre el suelo, sin miramientos ni florituras en una actitud claramente hostil hacia ella — He venido aquí para ganar esto, y por consiguiente y por suerte para vosotras, para ayudaros — entonces pude ver como una pelirroja con un busto no sabría decir si más grande o no que el de la de las cicatrices se aproximaba — ¡Y si no te gusta, petate y pa' la calle! — finalicé con la rubia, mientras retrocedía un par de pasos hasta estar en paralelo con Sasha - ¡se llamaba Sasha! - alzando el kanabo para colocarlo en mi hombro — No me van a faltar ni los amigos ni el trabajo... — finalicé, a tiempo de que la pelirroja hiciera su aparición llamando a la calma, presentándose e instando a que mantuviésemos las formas.
Bufé y chasqueé la lengua dos veces, apartando mi mirada de aquellas tipas hacia las gradas — Encantado, Pilimari — dije entredientes mientras ella se dirigía a Sasha y hablaba con ella.
Entonces el tipo del sombrero, el Detergente, empezó a enumerar normas, a dar explicaciones y lanzó algo al suelo que hizo que con una especie de magia apareciesen cuatro estructuras pequeñas en la arena, indicándonos que la primera prueba acababa de comenzar y haciendo que, algunos con más prisa que otros, comenzasen a moverse — ¿Una prueba de fuerza? — pregunté retóricamente mirando hacia el lateral y hacia arriba, buscando el rostro de mi pequeña Sasha — Creo que hasta Ein Hauch sabe quien tiene que salir ahí ¿verdad? — le dije sonriendo y bajé la mirada hacia las dos compañeras de cubículo — Soy Sohem, Gran Jefe del Gremio Magna, este es Ein Hauch — sin movimientos, una presentación rápida y formal pero cuando fui a continuar hablando un estruendo acaparó mi atención. Las pruebas habían comenzado.
Un colgao pelirrojo tocaba un instrumento y se transformaba en un híbrido con un gato gordo rayado mientras golpeaba la zona dispuesta por el Diferente, seguido de la intervención de Joe... quien parecía compungido o limitado, ya que no estaba usando su serpentina forma habitual y daba un puñetazo simple... ¿Se estaba conteniendo? ¿Por qué no se había transformado en su criatura?. No pude pensarlo por mucho rato ya que tras este impacto, una intervención aérea de un destello azul llameante se llevó mi atención revelando a otra persona participando, que se presentaba a gritos como Cangas Díonis. La tercera, lo cual quería decir que sólo faltábamos nosotros.
Sonreí y di un par de toques en mi hombro con Ein Hauch y alcé la mirada para hablar con Sasha, cuando me di cuenta de que la rubia de las tetas gordas y arañadas ya había comenzado a caminar hacia la pista algunos segundos atrás — ¡Oe oe oe oe oe! — grité tratando de llamar su atención, pero sintiendo que era demasiado tarde al verla ya dentro del área de competición. Quizá si entrase yo también pudieran descalificarme ¡no habían dado suficiente información al respecto! — ¿Pero cómo va a ser esa puta más fuerte que tú o que yo? — le pregunté a Sasha sin verla, mirando hacia la tipa de las cicatrices observando su avance tranquilo, desenvainando sus espadas y cruzándolas frente a ella, saltando después para lanzarse contra el punto de impacto descruzando sus espadas imprimiendo un movimiento potente, con un resultado indeterminado para todos nosotros. ¿Qué acababa de pasar?
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