05-03-2024, 07:19 PM
(Última modificación: 05-03-2024, 07:20 PM por Max D. Bambú.)
Poco a poco todos los integrantes de los equipos fueron reuniéndose con sus inesperados compañeros. Chewbacca no tardó en recibir a Tobias, que terminó aceptando su oferta de un cigarrillo, con los brazos abiertos. En su equipo también estaba aquella tal Chloe Dendro, a la cual no conocía de absolutamente nada. Se trataba de una humana (aparentemente) que le llegaba por la cintura como mucho. No parecía excesivamente fuerte, pero teniendo en cuenta lo que Kovashi era capaz de hacer, los humanos no eran para tomárselos a la ligera. La muchacha ni siquiera se presentó, pero Chewbacca tuvo claro que era ella porque Karlglass, una mujer semioni que era todavía más grande que el panda, llegó a escena presentándose con un discurso kilométrico e interminable. Hablaba alto, con seguridad y de manera estridente. Tobías no tardó en poner las cartas sobre la mesa: Si querían ganar, tenían que conocerse bien unos a otros. Karlglass agregó que también sería de buen recibo que se pusieran en común las habilidades de las personas que conocíamos. —Ciertamente eso sería ventajoso. —Pensó el panda. Sólo tenía un pequeño problema. La enorme mujer que hablaba más que nadie era evidentemente una marine. Su cara le sonaba de algo y ciertamente tenía el recuerdo de una estridencia similar en los Cabos Gemelos. Aquella muchacha era un peligro para su seguridad sin lugar a dudas y Chewbacca no podía permitirse que le cazaran tan fácilmente. Por el momento no parecía haberse dado cuenta de quién era realmente, pero... No se podía ser lo bastante precavido. Darle información a una marine sobre las capacidades de los demás Shogun Gari podría ser un grave atentado contra la seguridad del grupo.
A pesar de todos estos pensamientos que le rondaban al panda por la cabeza, Karlglass no dudó un segundo en presentarse con nombre y apellido y decir abiertamente de qué era capaz. No había mucha gente en el mundo dispuesta a comentar alegremente los poderes que poseían al haber consumido una fruta del diablo. Karlglass no tenía ese problema. —Sin duda una facultad increíble la que mencionas, pollo cósmico. —Mencionó el panda en tono neutro. Recordaba la presencia de un pájaro de fuego en los Cabos Gemelos y se sintió más seguro ubicando a Karlglass en sus recuerdos. Intentó contener el odio en sus palabras al presentarse. —Mi nombre es Chewbacca. Soy fuerte y puedo ser rápido. —Por lo pronto era suficiente. Los poderes que su fruta le había otorgado podían permanecer en secreto un rato más. Miró a Tobías sin decir nada, tratando de vislumbrar qué opinaba él de lo que estaban escuchando, pero la voz de El Dirigente volvió a sonar, alta y clara como era. Comenzaban los Juegos y poco más había que hablar. Tenían que escoger un participante para la prueba del Coloso. El nombre parecía que le venía como anillo al dedo al panda, que se sentía orgulloso de su enorme fuerza. El Dirigente lanzó cuatro esferas al centro del escenario y una gran humareda surgió de ellas de repente. De entre el humo surgió un tronco grande, vertical, con una zona acolchada en la parte superior conectada a una pantalla a través de una concha roja similar a las que Garnet le había enseñado en Cabos Gemelos. Skypiea parecía el lugar ideal para conseguir aquellos mágicos artilugios. La prueba parecía sencilla. Tenían que golpear con todas sus fuerzas la zona acolchada y los que más fuerza lograsen ganaban. La elección se le antojaba cristalina. Chewbacca decidió dar un paso al frente y presentarse voluntario, pero antes siquiera de que su cuerpo pudiera reaccionar, aquella marine gigantesca empezó a hablar de nuevo sin pausa ni mesura y se presentó inmediatamente voluntaria. Dijo que les daría información de sus acompañantes, y eso podía ser provechoso, pero el orgullo herido del panda eclipsó ese razonamiento. Pensó en detenerla y ofrecerse él como voluntario, pero sin darle tiempo a reaccionar, Karlglass se convirtió en el pollo cósmico y se alzó hacia el cielo con sorprendente majestuosidad. —Mierda. —Se dijo a sí mismo Chewbacca, incapaz de contenerse.
Paralelamente, mientras Karlglass se alzaba hacia las estrellas, la más brillante de todas empezó a brillar en el escenario. Se trataba de Garnet, que armado con su laúd empezó a tocar un solo bien cañero, pero lo interrumpió de repente, intercambiándolo por una melodía lenta, calmada y relajante. Chewbacca podría escucharla durante horas, pero por algún motivo su consciencia se dejaba llevar por la corriente y sus ojos ganaban cada vez más peso. Se encontró a sí mismo somnoliento por los efectos de la canción, pero rápidamente se dio con las palmas de las manos en las mejillas para despejarse y valoró la jugada de Garnet por lo que era. No sabía si su camarada era capaz de golpear muy fuerte, pero desde luego era capaz de impedir que los demás lo hiciesen en las condiciones idóneas. Tras ello, el pelirrosa se convirtió en un híbrido de tigre y golpeó con fuerza el tronco. Otro sujeto se adelantó a la llameante fénix. Era un humano, igual que Chloe, aunque aparentemente más grande. Le recordaba de los Cabos, aunque no sabía su nombre ni le interesaba: era un marine, después de todo. Su golpe sonó más fuerte que el de Garnet, aunque la decisión de El Dirigente tendría que hacerse esperar. Poco después llegó el increíble puñetazo de Karlglass, que descendió con furia (y hablando, cómo no) del cielo para propinarle un llameante golpe al tronco del centro del escenario. Chewbacca tuvo que conceder que había sido un buen golpe, aunque se negaba a siquiera considerar que el suyo no habría sido todavía mejor. Se cruzó de brazos y observó en silencio, a ver qué más tenían que ofrecer los demás participantes.
A pesar de todos estos pensamientos que le rondaban al panda por la cabeza, Karlglass no dudó un segundo en presentarse con nombre y apellido y decir abiertamente de qué era capaz. No había mucha gente en el mundo dispuesta a comentar alegremente los poderes que poseían al haber consumido una fruta del diablo. Karlglass no tenía ese problema. —Sin duda una facultad increíble la que mencionas, pollo cósmico. —Mencionó el panda en tono neutro. Recordaba la presencia de un pájaro de fuego en los Cabos Gemelos y se sintió más seguro ubicando a Karlglass en sus recuerdos. Intentó contener el odio en sus palabras al presentarse. —Mi nombre es Chewbacca. Soy fuerte y puedo ser rápido. —Por lo pronto era suficiente. Los poderes que su fruta le había otorgado podían permanecer en secreto un rato más. Miró a Tobías sin decir nada, tratando de vislumbrar qué opinaba él de lo que estaban escuchando, pero la voz de El Dirigente volvió a sonar, alta y clara como era. Comenzaban los Juegos y poco más había que hablar. Tenían que escoger un participante para la prueba del Coloso. El nombre parecía que le venía como anillo al dedo al panda, que se sentía orgulloso de su enorme fuerza. El Dirigente lanzó cuatro esferas al centro del escenario y una gran humareda surgió de ellas de repente. De entre el humo surgió un tronco grande, vertical, con una zona acolchada en la parte superior conectada a una pantalla a través de una concha roja similar a las que Garnet le había enseñado en Cabos Gemelos. Skypiea parecía el lugar ideal para conseguir aquellos mágicos artilugios. La prueba parecía sencilla. Tenían que golpear con todas sus fuerzas la zona acolchada y los que más fuerza lograsen ganaban. La elección se le antojaba cristalina. Chewbacca decidió dar un paso al frente y presentarse voluntario, pero antes siquiera de que su cuerpo pudiera reaccionar, aquella marine gigantesca empezó a hablar de nuevo sin pausa ni mesura y se presentó inmediatamente voluntaria. Dijo que les daría información de sus acompañantes, y eso podía ser provechoso, pero el orgullo herido del panda eclipsó ese razonamiento. Pensó en detenerla y ofrecerse él como voluntario, pero sin darle tiempo a reaccionar, Karlglass se convirtió en el pollo cósmico y se alzó hacia el cielo con sorprendente majestuosidad. —Mierda. —Se dijo a sí mismo Chewbacca, incapaz de contenerse.
Paralelamente, mientras Karlglass se alzaba hacia las estrellas, la más brillante de todas empezó a brillar en el escenario. Se trataba de Garnet, que armado con su laúd empezó a tocar un solo bien cañero, pero lo interrumpió de repente, intercambiándolo por una melodía lenta, calmada y relajante. Chewbacca podría escucharla durante horas, pero por algún motivo su consciencia se dejaba llevar por la corriente y sus ojos ganaban cada vez más peso. Se encontró a sí mismo somnoliento por los efectos de la canción, pero rápidamente se dio con las palmas de las manos en las mejillas para despejarse y valoró la jugada de Garnet por lo que era. No sabía si su camarada era capaz de golpear muy fuerte, pero desde luego era capaz de impedir que los demás lo hiciesen en las condiciones idóneas. Tras ello, el pelirrosa se convirtió en un híbrido de tigre y golpeó con fuerza el tronco. Otro sujeto se adelantó a la llameante fénix. Era un humano, igual que Chloe, aunque aparentemente más grande. Le recordaba de los Cabos, aunque no sabía su nombre ni le interesaba: era un marine, después de todo. Su golpe sonó más fuerte que el de Garnet, aunque la decisión de El Dirigente tendría que hacerse esperar. Poco después llegó el increíble puñetazo de Karlglass, que descendió con furia (y hablando, cómo no) del cielo para propinarle un llameante golpe al tronco del centro del escenario. Chewbacca tuvo que conceder que había sido un buen golpe, aunque se negaba a siquiera considerar que el suyo no habría sido todavía mejor. Se cruzó de brazos y observó en silencio, a ver qué más tenían que ofrecer los demás participantes.
Resumen
Karmas
