21-02-2024, 01:40 AM
Tras mis palabras hacia el resto de la división, Sephiroth se acercó a Joe susurrándole algo que no alcancé a escuchar. Cruzaron un par de frases mientras yo seguía inspeccionando el lugar y poco después Joe aceptó mi idea de acercarnos a la zona rodeada por las gradas. Me alegraba comprobar como mis compañeros aceptaban mis ideas y propuestas una tras otra. Tal vez aún no estaban acostumbrados a ello, pues aún no me habían visto en acción, pero siempre me gustaba planificarlo todo en detalle. Además, se me daba fantásticamente, como todo en la vida. Pero había algo que me urgía por encima de todo lo demás en aquel momento; demostrar mi valía. Yo sabía perfectamente lo capaz que era, pero los demás todavía no. Mi físico era un arma poderosa, aunque a veces jugaba en mi contra pues la gente pensaba que era todo lo que tenía, y nada más lejos de la realidad. Así que daría lo mejor de mí para que todo saliese bien en aquella misión y así demostrar a todos mis increíbles capacidades analíticas y mi fuerza si se daba la ocasión.
Una vez hablado nuestro próximo objetivo, estábamos a punto de avanzar cuando se escuchó un fortísimo y grave sonido de lo que parecía un cuerno de guerra. El zumbido era tal que dejé de avanzar y de prestar atención a lo demás, pues era tan estruendoso que ni siquiera me permitiría hablar ni escuchar nada que no fuese eso. “¿Será algún tipo de advertencia? ¿O tal vez, sea simplemente una forma de bienvenida?” me pregunté mientras el sonido se sostenía durante aproximadamente un minuto aunque realmente en aquella situación tan tensa se hizo mucho más largo a mi parecer. Cuando finalmente volvió el silencio, un brillante destello frente a nosotros me dejó cegada por un instante, obligándome a cubrirme los ojos con el brazo derecho. Cuando aparté el brazo esperando que aquella luz se hubiese disipado, ante nosotros se erguía una figura alada de una altura imponente. Vestía ropas ajustadas blancas y un casco negro que tapaba parte de su rostro del cual salía una larga melena anaranjada, pero lo más llamativo de él era que llevaba algo así como un cetro dorado de unos cinco metros y dos extrañas esferas plateadas incrustadas en su pecho izquierdo y más abajo en el lado derecho de su abdomen. Quedé algo asombrada al ver que sus enormes alas blancas no encajaban con ninguna de las razas que poblaban aquella ciudad, lo que me generó bastante curiosidad.
Tras haber recordado que Zarutsuki era un Shichibukai, mi cuerpo estaba en alerta y estuve a punto de ponerme en guardia cuando la figura angelical habló para darnos la bienvenida. Aunque fuese poco, aquello me tranquilizó, prefería no tener que luchar y menos sabiendo a quién nos enfrentaríamos si lo hacíamos. Además, los ciudadanos a lo lejos parecían no reaccionar a aquello de ninguna forma llamativa, como si fuese algo habitual allí. Aquel “hombre” prosiguió pidiendo que nos identificásemos, solicitando nuestro nombre y afiliación. “Al fin alguien nos recibe. Espero que pueda indicarnos a dónde debemos ir” pensé aliviada por encontrar a alguien que pudiese revelarnos un poco más de información. Como un rayo, Karl respondió por todos nosotros sin darnos tiempo a los demás, lo cual en primera instancia no me pareció mal. El problema fue que después de aquella cortés y rápida presentación, la terminó gritándole de forma soez. Me llevé una mano a la cara, tapándome los ojos mientras aguantaba el disgusto y la vergüenza ajena por aquella reacción que no entendía para nada a que se debía. Joe fue veloz y la reprendió al instante, cosa que agradecí enormemente. “Espero que no nos cause problemas por esto” pensé algo preocupada. Joe se presentó a sí mismo y nos indicó a los demás que lo hiciésemos también, siendo Sephiroth el primero en responder.
—Ikirami Kuroichi, Teniente de la Marina y miembro de la división 21. —respondí tranquilamente con la voz suave y calmada— Perdone a mi superior, el viaje ha sido muy largo y el ascenso turbulento la ha dejado algo trastocada. Hemos sido enviados oficialmente para ayudar con el evento y estamos deseosos de ponernos con la labor.
Sonreí amablemente al guardia alado, esperando mantener la situación tranquila por el momento.
Una vez hablado nuestro próximo objetivo, estábamos a punto de avanzar cuando se escuchó un fortísimo y grave sonido de lo que parecía un cuerno de guerra. El zumbido era tal que dejé de avanzar y de prestar atención a lo demás, pues era tan estruendoso que ni siquiera me permitiría hablar ni escuchar nada que no fuese eso. “¿Será algún tipo de advertencia? ¿O tal vez, sea simplemente una forma de bienvenida?” me pregunté mientras el sonido se sostenía durante aproximadamente un minuto aunque realmente en aquella situación tan tensa se hizo mucho más largo a mi parecer. Cuando finalmente volvió el silencio, un brillante destello frente a nosotros me dejó cegada por un instante, obligándome a cubrirme los ojos con el brazo derecho. Cuando aparté el brazo esperando que aquella luz se hubiese disipado, ante nosotros se erguía una figura alada de una altura imponente. Vestía ropas ajustadas blancas y un casco negro que tapaba parte de su rostro del cual salía una larga melena anaranjada, pero lo más llamativo de él era que llevaba algo así como un cetro dorado de unos cinco metros y dos extrañas esferas plateadas incrustadas en su pecho izquierdo y más abajo en el lado derecho de su abdomen. Quedé algo asombrada al ver que sus enormes alas blancas no encajaban con ninguna de las razas que poblaban aquella ciudad, lo que me generó bastante curiosidad.
Tras haber recordado que Zarutsuki era un Shichibukai, mi cuerpo estaba en alerta y estuve a punto de ponerme en guardia cuando la figura angelical habló para darnos la bienvenida. Aunque fuese poco, aquello me tranquilizó, prefería no tener que luchar y menos sabiendo a quién nos enfrentaríamos si lo hacíamos. Además, los ciudadanos a lo lejos parecían no reaccionar a aquello de ninguna forma llamativa, como si fuese algo habitual allí. Aquel “hombre” prosiguió pidiendo que nos identificásemos, solicitando nuestro nombre y afiliación. “Al fin alguien nos recibe. Espero que pueda indicarnos a dónde debemos ir” pensé aliviada por encontrar a alguien que pudiese revelarnos un poco más de información. Como un rayo, Karl respondió por todos nosotros sin darnos tiempo a los demás, lo cual en primera instancia no me pareció mal. El problema fue que después de aquella cortés y rápida presentación, la terminó gritándole de forma soez. Me llevé una mano a la cara, tapándome los ojos mientras aguantaba el disgusto y la vergüenza ajena por aquella reacción que no entendía para nada a que se debía. Joe fue veloz y la reprendió al instante, cosa que agradecí enormemente. “Espero que no nos cause problemas por esto” pensé algo preocupada. Joe se presentó a sí mismo y nos indicó a los demás que lo hiciésemos también, siendo Sephiroth el primero en responder.
—Ikirami Kuroichi, Teniente de la Marina y miembro de la división 21. —respondí tranquilamente con la voz suave y calmada— Perdone a mi superior, el viaje ha sido muy largo y el ascenso turbulento la ha dejado algo trastocada. Hemos sido enviados oficialmente para ayudar con el evento y estamos deseosos de ponernos con la labor.
Sonreí amablemente al guardia alado, esperando mantener la situación tranquila por el momento.
Aclaraciones
