El subidón de adrenalina se apodera de mi. Las turbulencias del navío son cada vez más fuertes e intensas, pero en vez de generarme tensión o preocupación como a cualquier otro, a mí me resulta emocionante y excitante. No tengo idea de lo que ocurre fuera, pero desde la seguridad de la bodega, todo este traqueteo infernal se reduce a una montaña rusa de diversión. Es tanta la confianza y la sensación de control, que decido soltar la cincha y despego el mochi, haciendo juegos de equilibrio y creyendo que soy el puto amo.
Un "creck" agudo suena en algún punto cercano a mi, pero la ausencia de luz me impide ver más allá de mis propias manos. Decido pasar del tema y seguir con mis pajas mentales y equilibristas, hasta que el sonido de algo arrastrándose se hace denotar cada vez más cerca. -¿Qué cojones es ese ruido?- me pregunto mientras intento ver algo en la oscuridad. Sin previo aviso, un fuerte impacto me pega por el lateral. Las enormes turbulencias, sumado a que estaba haciendo el imbécil, me hacen perder el equilibrio por completo y comienzo a ser arrastrado por la bodega sin posibilidad de frenar. Llegado el momento, choco con los límites de la misma, siendo aplastado entre el objeto que me había golpeado y la pared del barco. Sin encontrar un punto de apoyo fijo con el que empujar lo que parecía ser una caja de cargamento, decido optar por la idea de moldear mi cuerpo para liberarme de la presión, pero antes de que lo consiga, se vuelve a escuchar el mismo sonido de caja arrastrándose en mi dirección -¡Venga, no me jodas!- maldigo sabiendo lo que iba a suceder. Un segundo choque se produce, golpeando la parte trasera de la primera caja y aumentando el peso y la dificultad de salir. La mala suerte continúa con un ligero crujir de madera frente a mi cara. Pero no de la caja, sino de los límites del barco. -¡No, no, no...!- reniego una y otra vez, deseando que la pared aguantara. Ni un segundo más tarde, la pared cede ante el peso, arrastrándome al exterior del barco junto a las dos cajas responsables de tan mala suerte. Acojonado de miedo, rezo todo lo que sé, pues soy consciente de que de una caída así no se libra nadie.
Lo que son breves y escasos segundos, se convierten en horas bajo mi percepción alterada. Intento abrir los ojos, pero soy víctima de una tromba de viento constante y veloz, que no me deja más que ver con los ojos achinados y me provoca lágrimas, que enturbian la reducida visión que tengo.
Como si el mismísimo Horus me quisiera con vida, una corriente de aire caliente me invade por completo y comienza a filtrarse entre la ropa. La caída cesa, y empiezo a flotar por la corriente, como si estuviera surfeando sobre la misma. Puedo ver entonces con más claridad, aunque las vistas no son nada agradables al verme tendido en el cielo. Rápidamente, el canal de viento me asciende, formando una carretera que me empuja a los cielos, ayudado por una especie de globo que se forma en la capucha de mi sudadera.
Lo que empieza con calma, se torna estrés cuando la fuerza del viento me eleva por encima del mismo transporte que me traía y me conduce por caminos insospechados y de los que no tengo control. -Dios mío, frena... ¡FRENA!- me limito a gritar cuando veo que la corriente me conduce sin control y parece que me va a hacer chocar contra una superficie boscosa sobre las nubes. -¡CUIDAAAAAAO!- "SPLASHH".
Con un violento aterrizaje, consigo tocar tierra de nuevo. Gracias a mis poderes consigo reducir el daño del choque al mínimo, y aún así la brutalidad del descenso me deja seco contra el suelo, esparcido como un moco blanco estampado con fuerza. Poco a poco me reconstruyo y empiezo a levantarme. Ya de pié, miro a mi alrededor mientras froto con mi mano derecha el hombro izquierdo, aliviando el dolor de la caída. Había dejado un buen agujero en el suelo y me encontraba en mitad de lo que parecía ser un bosque infinito, mirara por donde mirara.
-Loco, menuda potra he tenido... ¡GRACIAS HORUS POR TREMENDA SALVADA, SHIHahaHAHaH- agradezco alzando los brazos al cielo y gritando a los cuatro vientos, sonriente. Tras salir del hueco y recoger mis pertenencias, me planteo orientarme. -Vale... Ahora he de averiguar cómo salir de aquí... Oh gran Horus, dime dónde cojones estoy... Y ya que estás tráeme una buena pilingui, SHIHahaHAHaH--
Me alzo por encima de toda la vegetación, moldeando mi torso a voluntad. Mientras hago visuales de toda la zona hasta que mi vista alcanza, detecto que algo viene disparado desde el cielo a mí posición. -Mierda, ¿y ahora que?- Decido contraer mi cuerpo y ocultarme entre la vegetación para ver qué sucede. Cuando el ovni impacta, me quedo atento entre la maleza para ver qué es. De golpe, de un segundo agujero cerca del mío, se alza una mujer de cabellos dorados y pechos como cabezas. Tenía una belleza... diferente, pero no podía quitar la vista del par de premios que me habían tocado. Parece perdida y desorientada, así que no me hago esperar.
-Vaya, vaya... Hola guapa. Parece que te has perdido.- sonrío entonces y la miro con lujuria -¿Un piquito? SHIHahaHAHaH-
Un "creck" agudo suena en algún punto cercano a mi, pero la ausencia de luz me impide ver más allá de mis propias manos. Decido pasar del tema y seguir con mis pajas mentales y equilibristas, hasta que el sonido de algo arrastrándose se hace denotar cada vez más cerca. -¿Qué cojones es ese ruido?- me pregunto mientras intento ver algo en la oscuridad. Sin previo aviso, un fuerte impacto me pega por el lateral. Las enormes turbulencias, sumado a que estaba haciendo el imbécil, me hacen perder el equilibrio por completo y comienzo a ser arrastrado por la bodega sin posibilidad de frenar. Llegado el momento, choco con los límites de la misma, siendo aplastado entre el objeto que me había golpeado y la pared del barco. Sin encontrar un punto de apoyo fijo con el que empujar lo que parecía ser una caja de cargamento, decido optar por la idea de moldear mi cuerpo para liberarme de la presión, pero antes de que lo consiga, se vuelve a escuchar el mismo sonido de caja arrastrándose en mi dirección -¡Venga, no me jodas!- maldigo sabiendo lo que iba a suceder. Un segundo choque se produce, golpeando la parte trasera de la primera caja y aumentando el peso y la dificultad de salir. La mala suerte continúa con un ligero crujir de madera frente a mi cara. Pero no de la caja, sino de los límites del barco. -¡No, no, no...!- reniego una y otra vez, deseando que la pared aguantara. Ni un segundo más tarde, la pared cede ante el peso, arrastrándome al exterior del barco junto a las dos cajas responsables de tan mala suerte. Acojonado de miedo, rezo todo lo que sé, pues soy consciente de que de una caída así no se libra nadie.
Lo que son breves y escasos segundos, se convierten en horas bajo mi percepción alterada. Intento abrir los ojos, pero soy víctima de una tromba de viento constante y veloz, que no me deja más que ver con los ojos achinados y me provoca lágrimas, que enturbian la reducida visión que tengo.
Como si el mismísimo Horus me quisiera con vida, una corriente de aire caliente me invade por completo y comienza a filtrarse entre la ropa. La caída cesa, y empiezo a flotar por la corriente, como si estuviera surfeando sobre la misma. Puedo ver entonces con más claridad, aunque las vistas no son nada agradables al verme tendido en el cielo. Rápidamente, el canal de viento me asciende, formando una carretera que me empuja a los cielos, ayudado por una especie de globo que se forma en la capucha de mi sudadera.
Lo que empieza con calma, se torna estrés cuando la fuerza del viento me eleva por encima del mismo transporte que me traía y me conduce por caminos insospechados y de los que no tengo control. -Dios mío, frena... ¡FRENA!- me limito a gritar cuando veo que la corriente me conduce sin control y parece que me va a hacer chocar contra una superficie boscosa sobre las nubes. -¡CUIDAAAAAAO!- "SPLASHH".
Con un violento aterrizaje, consigo tocar tierra de nuevo. Gracias a mis poderes consigo reducir el daño del choque al mínimo, y aún así la brutalidad del descenso me deja seco contra el suelo, esparcido como un moco blanco estampado con fuerza. Poco a poco me reconstruyo y empiezo a levantarme. Ya de pié, miro a mi alrededor mientras froto con mi mano derecha el hombro izquierdo, aliviando el dolor de la caída. Había dejado un buen agujero en el suelo y me encontraba en mitad de lo que parecía ser un bosque infinito, mirara por donde mirara.
-Loco, menuda potra he tenido... ¡GRACIAS HORUS POR TREMENDA SALVADA, SHIHahaHAHaH- agradezco alzando los brazos al cielo y gritando a los cuatro vientos, sonriente. Tras salir del hueco y recoger mis pertenencias, me planteo orientarme. -Vale... Ahora he de averiguar cómo salir de aquí... Oh gran Horus, dime dónde cojones estoy... Y ya que estás tráeme una buena pilingui, SHIHahaHAHaH--
Me alzo por encima de toda la vegetación, moldeando mi torso a voluntad. Mientras hago visuales de toda la zona hasta que mi vista alcanza, detecto que algo viene disparado desde el cielo a mí posición. -Mierda, ¿y ahora que?- Decido contraer mi cuerpo y ocultarme entre la vegetación para ver qué sucede. Cuando el ovni impacta, me quedo atento entre la maleza para ver qué es. De golpe, de un segundo agujero cerca del mío, se alza una mujer de cabellos dorados y pechos como cabezas. Tenía una belleza... diferente, pero no podía quitar la vista del par de premios que me habían tocado. Parece perdida y desorientada, así que no me hago esperar.
-Vaya, vaya... Hola guapa. Parece que te has perdido.- sonrío entonces y la miro con lujuria -¿Un piquito? SHIHahaHAHaH-
Visual de Zarek
Aclaraciones y justificaciones
Personaje

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