20-08-2023, 12:57 PM
(Última modificación: 20-08-2023, 12:59 PM por Derya Tyhr.)
El ataque combinado resultó ser de lo más efectivo. El enano no se esperaba que Derya atacara por debajo, así que consiguió romper completamente su defensa, ocasión que Kovashi aprovechó para ponerle la guinda al pastel. Aquel ataque no fue solamente espectacular visualmente, sino que se dirigió directamente sobre su abdomen, perforándole el mismo a una velocidad increíble. Saltaron chorros de sangre, el enano intentó parar el ataque con sus manos, claramente desesperado, pero no consiguió nada, pues Kovashi ejerció una presión final en el arma que provocó que Durin saliese disparado contra el suelo con gran fuerza.
¿Había terminado? Kovashi se colocó al lado de ella y le guiñó un ojo a la vez que alagaba su ataque. Las mejillas de Derya se enrojecieron, aunque trató de actuar como si no hubiera pasado, le sonrió, aceptando su cumplido. — Y tú, das miedo. — Bromeó, la verdad es que todos sus ataques habían sido bastante destructivos. Derya siempre se asombraba cuando veía una lucha con armas blancas, pues era inherentemente mucho más explícita que una pelea a golpes, como ella estaba acostumbrada. La joven se giró para escuchar lo que Durin y sus pocos acompañantes hablaban. Se encontraba en un estado terriblemente malo, pero lo peor no era eso, pues podría recuperarse, sino que su pelea había contagiado a los civiles con la llama de la lucha y se habían rebelado ante los enanos. Combatieron con todo lo que podían y les plantaron cara con vibrante valentía. El resultado fue que de aquella gran banda que había desembarcado en la isla, ya solo quedaban unos pocos con un líder malherido. Completamente acorralados y desesperados, Durin y los que quedaban huyeron por donde habían venido. Mientras les veía marchar, Derya tuvo la sensación de que se volverían a encontrar, pero no ahí, esta isla ya no la volverían a tocar.
Entonces una mujer interrumpió su estado pensativo, vino corriendo hacia ella y se tiró sobre sus piernas. Su primera reacción fue sorprenderse, pero inmediatamente después se arrodilló junto a ella y la agarró de las manos. — Tranquila, ya ha pasado. — Sonrió de oreja a oreja mientras sujetaba aquella pobre mujer que temblaba más que una hoja golpeada por el viento. Pronto aparecieron sus hijos en su busca, recogiéndola. Derya les ayudó, apoyando a la mujer sobre aquel niño que por su manera de hablar, para nada aparentaba la edad que tenía. El chiquillo sacó sus propias conclusiones y dio por hecho que Kovashi y ella eran marines, nada más lejos de la realidad, pero decidió no romper ese pensamiento. Se puso en pie, observando como se llevaba en brazos a su madre hasta un árbol con sombra donde descansar. Escuchó a Kovashi por detrás y se giró para mirarle de frente. — Marines... una puñalada dolería menos. — Dijo en voz baja para no ser escuchada y no pudo contener una risa.
Todo parecía que había vuelto a la normalidad. Les rodeaba calma, felicidad, lágrimas de emoción, sonrisas, palabras de agradecidimiento... Pero un gran ruido llamó la atención al unísono de los dos héroes. Casi se les había olvidado que no muy lejos de allí, deberían estar el panda y el otro oso, luchando contra aquel gorila enorme. Derya pudo ver por el rabillo del ojo como Kovashi iniciaba la marcha, adentrándose en el bosque, en busca de su amigo. Y ella hizo lo mismo sin pensarlo dos veces. Si podía ayudar en algo, debía hacerlo, le preocupaba que la batalla se estuviese prolongando tanto.
Así que se adentró en el bosque. Una vez allí, agudizó su oído buscando el origen de la pelea. No tardó en encontrar la dirección, la cual siguió sin perder el tiempo. Y allí estaban. Pudo ver, medio oculta por la densa maleza, cómo el suelo donde caminaban parecía ser de pura plastilina, ¿qué poder era ese? Entonces vio un resplandor que cruzó su rostro. Era la katana de Kovashi, que había logrado acercarse al gorila y estaba dispuesto a lanzarle un ataque brutal. La mente de Derya pensó en la mejor manera para unirse a su ataque sin arruinar el suyo. Kovashi estaba por la espalda del mono, y ella por el frente, quizás dándole una golpe directo para así hacer que ambos ataques se encuentren e hicieran más daño entre ellos. Sí, eso haría. Así que ya con el plan en la cabeza, salió de entre la maleza corriendo. El mono estaba herido, así que sus reflejos se verían afectados, o eso esperaba Derya. Con un enorme impulso, esquivando lianas, ramas y raíces, la mujer dio un salto en el aire y cuando estuvo a la altura de la cara del mono, giró sobre sí misma para darle un fuerte golpe con su cola, como si de un bofetón se tratara, solo que le haría bastante más daño. El gorila intentó agarrarla en el aire, sin embargo estaba tan aturdido que no lo consiguió. Pero si consiguió darle un golpe con el dorso de la mano, lo que arruinó su plan de aterrizar elegantemente en el suelo. En su lugar, fue arrojada con brutalidad hacia un árbol. La mujer no pudo evitar soltar un grito mientras volaba por el aire. Tan fuerte fue el golpe que el pobre se partió por la mitad, mientras Derya caía al suelo estrepitosamente. La verdad es que era un poco cómico.
Cita:Karmas utilizados:
Sentidos aumentados: Oído.
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