El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#48
[personajeinvalido=742]


En serio, ¿de qué coño iba Karl? Tras decirle que dejase de llamarme por ese irritante mote, me respondió bruscamente haciendo alusión a su rango y que siguiese sus órdenes. “¿Órdenes? ¿En serio te crees que decirle a alguien que cante para hacerte tú la doña importante es una orden respetable que dar para un Teniente?” pensé con la rabia quemándome en la garganta. Inspiré profundamente cerrando los ojos y solté el aire lentamente intentando mantener la calma. No me gustaba nada aquella situación. “¿Porqué me saca tanto de mis casillas así de la nada?” me pregunté, confusa por la mezcla de emociones que tenía en el pecho. Además, habían dicho algo de que Joe ya no iba a ser comandante, y aunque estaba demasiado alterada como para meditar sobre ello, la angustia se sumaba a todo el resto de batiburrillo de sensaciones.

Abrí de nuevo los ojos, enfocando la mirada en el apuesto Almirante. A punto estuve de reír al ver su reacción ante aquel nefasto espectáculo. Como no estaba demasiado animada, no me costó contener la risa y simplemente escuché como pedía que nos relajásemos y que lo llamásemos Aniki. Además, se levantó de un salto y le dijo a Karl lo que todos pensábamos, que aquello no era lo suyo. Después, se sentó en la mesa de forma relajada, colocando los pies sobre la mesa y suspirando con la mirada fija en el techo.

No pude sino quedarme absorta con la visión del precioso carmesí goteando de sus sandalias. A mis ojos, parecían pequeños rubís cayendo sobre la mesa. La menté se me nubló imaginando a aquel hombre enfrascado en una emocionante batalla, destruyendo a los piratas a su paso en un frenético baile teñido de rojo. Tucrow bajó de nuevo los pies de la mesa y con los papeles que había despreciado limpió aquello, sacándome de mi asombro por un momento. Habló del incidente con los Dalton y sobre los Cabos gemelos, pero entonces interrumpió su discurso al mirar de nuevo con una mirada lasciva a mi seductor busto. Y, una vez más, sangró de la simple visión de mi lujurioso y erótico cuerpo.

“Maldición… Yo… No puedo seguir así…” me decía a mí misma intentando recuperarme. Pero era incapaz de resistirme a aquella sensación. Ver a alguien con un puesto como el suyo, cautivado por completo conmigo, con su atractivo y masculino cuerpo… Y sangrando por mí. Era más de lo que podía sobrellevar. Y además de todo, dijo que acabaríamos después en el ático. Tenía la respiración acelerada, únicamente era capaz de imaginarme deleitándome con su cuerpo, dibujando con sangre en sus poderosos músculos, acariciándolos y…

Estaba perdida en mi imaginación lujuriosa, sentía una debilidad en aquella situación que nunca había sentido con anterioridad y una sed de algo nuevo. Era tal mi embelesamiento que para cuando me quise dar cuenta, Tucrow tenía la cara empapada y se la secaba con una toalla. No tenía ni idea de cuanto tiempo había pasado o cómo había acabado así, pero la visión de él mojado me pareció increíblemente atractiva.

Se disculpó por la escena, a mí no me había molestado en lo absoluto, saboreaba con regocijo cada uno de aquellos sucesos. Tanto era así, que se me había olvidado por completo el porqué estaba enfadada hasta hacía unos momentos.

Todavía estaba extasiada por aquello cuando se acercó hasta Joe y le dijo que se acabó lo de ser nuestro comandante. Me pilló desprevenida por completo y giré la cabeza para mirar a ambos con una mirada de preocupación. Se irguió para mirar el papel que había en su mano y dijo que nos promocionaba a ser la división 21 y que nos iríamos a Skypiea.

Me quedé boquiabierta. Skypiea era una de las islas del cielo, un paraíso del mundo que pocos eran los afortunados que podían llegar a pisar al menos una vez en sus vidas. La mayoría de la gente únicamente podía fantasear con algo así, con un lugar que parecía sacado de un cuento. Pero es que la cosa no se quedó ahí. Acto seguido, con su fuerte tono de voz dijo mi nombre y el de Daisen y nos ascendió a TENIENTE.

-¡SOY UNA JODIDA TENIENTE! ¡TOMA YAAAAAAA! -grité con una expresión vulgar, algo muy poco habitual en mí, fruto de lo intensamente emocionaba que estaba.

Acto seguido, al darme cuenta de ello, me llevé una mano a la boca y sonreí avergonzada por dejarme llevar demasiado. La verdad es que era una alegría inmensa la que sentía pro aquello, viendo como cada vez quedaba más cerca alcanzar un puesto de poder y así cumplir mi sueño. A continuación prosiguió ascendiendo a Karl y Sephiroth, nombrándolos comandantes a ambos. Finalmente, se guardó el papel y sonrió a Joe, mencionando que si no fuese tan serio podría formar parte de su “Zodiacool”, algo que supuse debía tener que ver con los de las máscaras de animales por el zodiaco ese de.. ¿Wano era? Pero lo más intenso vino justo después, al recordarle que el apellido era algo importante y que Joe carecía de uno propio, decidió nombrarlo Joe The Star, Joe La Estrella, y por ello lo apodó Joe Joestar, además de nombrarlo Comodoro.



Sonreí recordando la noche estrellada en que lo conocí, parecía que el deseo que pidió funcionaba. Si aquello no era una muestra de ello, no se me ocurría otra forma de explicarlo. Él se mostró lleno de energía y alegría, agradeciendo al almirante por ello y prometiendo que cumpliría con las expectativas. Nos felicitó a todos, proponiendo un gran banquete para celebrarlo juntos. Karl, derramando un torrente de lágrimas, se abalanzó sobre él agradecida. Incluso Sephiroth, que parecía alguien por lo general serio, se unió en aquel tierno y emotivo abrazo, casi rompiendo a llorar diciendo que “eran su familia”. Hasta el gigantón de Daisen se sumó, arrastrando consigo a Tenma en aquel íntimo y emotivo momento.

Yo me quedé a un lado, mirando con ternura el momento, pero también sentía un nudo en el estómago al darme cuenta de que, realmente… yo no había hecho absolutamente nada desde que llegué al Grandline. Y además, apenas había siquiera comenzado a conocer la superficie de sus personalidades. Había tanto de ellos que no sabía… ¿De dónde venían? ¿Qué es lo que querían en sus vidas? Sí que conocía algo más a Joe, pues me había contado una parte de su vida y sus sueños hacía tiempo, pero con los demás no era para nada así. Y las palabras de Sephiroth… se habían sentido como una punzada en el corazón, recordándome lo que me faltaba. “Supongo… que eso es también lo que me ha molestado de que Karl me llame Kiki.” pensé, manteniendo una distancia tanto física como emocional con el resto. Ahora que la veía allí, llorando con la emoción, me sentía fatal por haberle hablado de aquella manera. Había estado celosa de ella, simplemente por ser ella misma, porque quería ser yo quien llamase la atención del almirante. Estuve a punto de derramar una lágrima al pensar en lo buena que había sido conmigo y lo mal que lo acababa de pasar hacía apenas unos días al recibir la noticia sobre Vulkan. "Y voy yo y la trato como si fuese una molestia…" me recriminé, castigándome a mí misma por esa actitud injusta.

Me alegraba mucho por Joe y los demás, pero no estaba preparada para tantas emociones negativas que surgían en mi interior. No quería pensar en ello más, así que giré y me acerqué al Almirante.

—Gracias por el ascenso, Aniki. —agradecí con una expresión agridulce en el rostro, pero intentando sonreír para ocultar mis emociones— ¿Es todo lo que teníamos que tratar aquí, o el Gran Tucrow tiene algo más que decirnos?

Solo quería salir de aquella sala, si es que ya había terminado la evaluación.

Aclaraciones
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RE: El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto] - por Ikirami - 28-01-2024, 06:44 PM

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