26-01-2024, 11:12 AM
Era otro día en Toroa, otro día en el que, como era costumbre, Kevin se encontraba durmiendo, acurrucado, en el suelo de la habitación de Siri y Gideon. La pobre artista pelirrosa llevaba ya unos días enferma, cosa que preocupaba en demasía al hombre trajeado y hacía que se sintiera impotente.- S-si tan sólo tuviera alguna noción básica de medicina...- Pensaba constantemente el oficinista ante la imposibilidad de poder ayudarla, más allá de asegurarse que, la energía de la chica, no le permitiera saltarse sus momentos de reposo. Esta situación hizo que Kevin tomara la decisión de, en un futuro cercano, realizar un curso de formación de curandero. Si iban a seguir juntos y adentrar en el Grand Line, necesitarían a alguien que, no solo tratara con enfermedades, sino con heridas. Además, que narices, era otro añadido a su ya extenso curriculum.
Kevin, aún adormecido, sintió con Gideon se despertaba y levantaba para ir al baño. En ese momento, se enderezó y se estiró al mismo tiempo que bostezaba y observaba que, la cama de Siri, estaba vacía. Kevin se quedó a cuadros.- ¿¡SI-SIRI!?- Pensó, escandalizado y con característico parpadeo en su ojo izquierdo, al no saber donde se encontraría la artista. Era cierto que la noche anterior mostraba síntomas de encontrarse mejor, pero ya sabéis como es este muchacho. Rápidamente se comenzó a vestir, con su clásico traje y corbata, a lo que, convenientemente, Gideon salió del baño con Kevin ya vestido. Pudo observar que, ese día, el skypiean no llevaba maquillaje, además de llevar el pelo recogido en un moño al estilo samurai. Según lo que habían hablado en anteriores días, Kevin entendió que ese día se identificaba más como un chico. Su amigo le dio los buenos días, preguntándole sobre como había dormido, además de si sabía dónde se encontraba Siri.- ¡Bu-buenos días Gideon! Pues me estoy acostumbrando cada vez más al suelo je je... ¡A-así que genial!- Dijo con una sonrisa y risa sincera.- E-en cuanto a Siri... Ni idea... Iba a salir a buscarla ahora... ¡Es una tragedia!- Kevin se llevó las manos a la cabeza mientras Gideon se disponía a vestirse, con algo de desgana.
Entonces, Siri apareció dando los buenos días enérgicamente, llamando al dúo como "familia", con una buena bandeja de comida para desayunar. La felicidad por ver que Siri estaba bien, que no estaba desaparecida, que les había llamado familia, y que llevaba el desayuno, ahondó el corazón de Kevin, haciéndole que se le escaparan varias lágrimas.- ¡¡SIRIIIIIIIIII!!- Kevin comenzó a llorar a cántaros. ¡Qué buena manera de empezar la mañana!
Kevin, aún adormecido, sintió con Gideon se despertaba y levantaba para ir al baño. En ese momento, se enderezó y se estiró al mismo tiempo que bostezaba y observaba que, la cama de Siri, estaba vacía. Kevin se quedó a cuadros.- ¿¡SI-SIRI!?- Pensó, escandalizado y con característico parpadeo en su ojo izquierdo, al no saber donde se encontraría la artista. Era cierto que la noche anterior mostraba síntomas de encontrarse mejor, pero ya sabéis como es este muchacho. Rápidamente se comenzó a vestir, con su clásico traje y corbata, a lo que, convenientemente, Gideon salió del baño con Kevin ya vestido. Pudo observar que, ese día, el skypiean no llevaba maquillaje, además de llevar el pelo recogido en un moño al estilo samurai. Según lo que habían hablado en anteriores días, Kevin entendió que ese día se identificaba más como un chico. Su amigo le dio los buenos días, preguntándole sobre como había dormido, además de si sabía dónde se encontraba Siri.- ¡Bu-buenos días Gideon! Pues me estoy acostumbrando cada vez más al suelo je je... ¡A-así que genial!- Dijo con una sonrisa y risa sincera.- E-en cuanto a Siri... Ni idea... Iba a salir a buscarla ahora... ¡Es una tragedia!- Kevin se llevó las manos a la cabeza mientras Gideon se disponía a vestirse, con algo de desgana.
Entonces, Siri apareció dando los buenos días enérgicamente, llamando al dúo como "familia", con una buena bandeja de comida para desayunar. La felicidad por ver que Siri estaba bien, que no estaba desaparecida, que les había llamado familia, y que llevaba el desayuno, ahondó el corazón de Kevin, haciéndole que se le escaparan varias lágrimas.- ¡¡SIRIIIIIIIIII!!- Kevin comenzó a llorar a cántaros. ¡Qué buena manera de empezar la mañana!
