26-01-2024, 10:33 AM
La sensación de las pequeñas patitas de Omi recorriendo su pecho le hizo abrir los ojos poco a poco. El hurón se puso justo frente a su cara, olisqueándole y le lamió la mejilla, Gideon le sonrió y, aún adormilado, acarició con tranquilidad la cabeza de su mascota. La habitación seguía en penumbra, pues bajaban las persianas cada noche para que Siri pudiese descansar más tiempo por las mañanas. La chica llevaba meses en cama y Gideon estaba preocupado. La noche anterior la muchacha parecía encontrarse mejor, eso era lo único que le daba algo de esperanza. Gideon bostezó y con la mano con la que acariciaba a Omi lo apartó, dejándole en el colchón. Se incorporó con cansancio en la cama y se dirigió al baño, se conocía el camino con los ojos cerrados, tanto tiempo en aquellas cuatro paredes habían hecho de aquel lugar su hogar y sabía que cuando partiesen a la mar lo echaría de menos. Era raro tener otro hogar del que acordarse con añoranza.
Llegó al baño y se peinó vagamente con las manos el pelo, hoy no se sentía con las ganas de arreglarse, se recogió el pelo en un moño al estilo de los samurais y se lavó la cara. Al volver al cuarto encontró a Kevin ya despierto, terminando de vestirse, así que hizo lo mismo.
— Buenos días Kevin, ¿has dormido bien? —Gideon miró hacia la cama de Siri, estaba vacía— ¿Has visto a Siri? Sé que anoche se encontraba mejor, pero me parece raro que no esté por aquí a estas horas…
Gideon cogió sus ropas y se vistió con desgana, hoy era uno día de esos en los que se quedaría toda la mañana en la cama y, si apuraba, todo el día. Omi saltó del colchó hasta el suelo y justo cuando Gideon se colocó su chaqueta se subió agarrándose de la tela y se dejó caer en su cuello. El chico acarició de nuevo a Omi.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió dejando paso a una Siri emocionada, la alegría había vuelto a su rostro y con ella traía una bandeja llena de comida. “Buenos días familia, el desayuno está servido” anunció y a Gideon se le emblandeció el corazón al escuchar la palabra familia salir de la boca de la chica. Se acercó a ella, cogió la bandeja, depositándola en la mesa y fue hacia ella de nuevo para levantarla en un abrazo.
— ¡Siri estás mucho mejor! ¡No hacía falta que hicieras todo esto!
Omi se desplazó desde el cuello de Gideon hasta el de Siri mientras emitía sonidos de alegría.
Llegó al baño y se peinó vagamente con las manos el pelo, hoy no se sentía con las ganas de arreglarse, se recogió el pelo en un moño al estilo de los samurais y se lavó la cara. Al volver al cuarto encontró a Kevin ya despierto, terminando de vestirse, así que hizo lo mismo.
— Buenos días Kevin, ¿has dormido bien? —Gideon miró hacia la cama de Siri, estaba vacía— ¿Has visto a Siri? Sé que anoche se encontraba mejor, pero me parece raro que no esté por aquí a estas horas…
Gideon cogió sus ropas y se vistió con desgana, hoy era uno día de esos en los que se quedaría toda la mañana en la cama y, si apuraba, todo el día. Omi saltó del colchó hasta el suelo y justo cuando Gideon se colocó su chaqueta se subió agarrándose de la tela y se dejó caer en su cuello. El chico acarició de nuevo a Omi.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió dejando paso a una Siri emocionada, la alegría había vuelto a su rostro y con ella traía una bandeja llena de comida. “Buenos días familia, el desayuno está servido” anunció y a Gideon se le emblandeció el corazón al escuchar la palabra familia salir de la boca de la chica. Se acercó a ella, cogió la bandeja, depositándola en la mesa y fue hacia ella de nuevo para levantarla en un abrazo.
— ¡Siri estás mucho mejor! ¡No hacía falta que hicieras todo esto!
Omi se desplazó desde el cuello de Gideon hasta el de Siri mientras emitía sonidos de alegría.
