19-08-2023, 10:02 PM
Don Bambú no sabía muy bien qué hacer con aquel chaval. Se había subido al ring casi como si fuera una súper estrella y había solicitado aplausos como si fuera el protagonista del evento principal. El panda se quedó mirándole en silencio, midiendo sus palabras, tratando de discernir si verdaderamente era tan... idiota como aparentaba. Fue cuando el chico se giró y vio que su oponente era un oso panda que empezó a reírse como un desquiciado. —Estás un poco chalado, niño. —Le dijo el mink sin inmutarse. No obstante, el chico empezó a calmarse poco a poco, adoptando un semblante más serio sin dejar de lado en ningún momento la sonrisa en su rostro. Se presentó como Minato, un joven inconsciente. Y tanto. Minato adoptó una postura de combate e instó al oso a iniciar el combate. —Puedes llamarme Panda, si quieres. —Don Bambú adoptó de igual manera una postura de combate. El público estaba impaciente. Las apuestas ya se estaban realizando, y si Minato ganaba pronto habría gente muy adinerada caminando por las calles de aquel pueblo. El anciano que había invitado al oso a venir al evento miraba con interés al chaval, como si lo escrutara con intensidad.
Don Bambú dejó de escuchar al público. De repente, para él el tiempo se volvió una cuestión relativa. Los gritos de los espectadores se convirtieron en murmullos y luego en silencio. El panda miraba fijamente a los ojos a Minato, como si tratase de leerle la mente. De repente, sin una señal previa que avisase de ello, el panda se lanzó hacia delante, posicionándose a un metro de Minato. El panda alzó ambos brazos hacia el cielo y con un sonoro rugido lanzó un golpe descendente con ambas manos entrelazadas que pretendía golpear en la cabeza a Minato.
Don Bambú dejó de escuchar al público. De repente, para él el tiempo se volvió una cuestión relativa. Los gritos de los espectadores se convirtieron en murmullos y luego en silencio. El panda miraba fijamente a los ojos a Minato, como si tratase de leerle la mente. De repente, sin una señal previa que avisase de ello, el panda se lanzó hacia delante, posicionándose a un metro de Minato. El panda alzó ambos brazos hacia el cielo y con un sonoro rugido lanzó un golpe descendente con ambas manos entrelazadas que pretendía golpear en la cabeza a Minato.
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