Día 48 Otoño - Año 11 - Reino de Illisia
Panko había pasado la noche en una posada cercana a la base marine, conocía al dueño de esta desde que era un niño y el mismo le invitó a quedarse, ya que se había corrido la voz de lo ocurrido en la panadería de los Dipagnotta. Pese a tener cobijo y comida durante ese día, no probó bocado, y no pegó ojo en toda la noche. Era incapaz de procesar todo lo ocurrido, le dolía demasiado como para no pensar en otra cosa. Durante la noche en vela no tuvo más distracción que sus pensamientos, entre los cuales rememoraba momentos de su infancia con sus padres, su despedida antes de partir, e incluso los berrinches que pudiera haber tenido con ellos. <Papá... Mamá...> esas horas en velas estuvieron repletas de llantos y dolor.
Incluso llegó a imaginarse a los supuestos culpables del incendio y de como sus padres murieron entre las llamas.
Su convicción de detener cualquier acto similar seguía intacta, recordando lo que le dijeron los marines el día anterior:
"Muchacho, no podemos negarte alistarte, pero te voy a pedir que te lo pienses un poco... Lo que te ha ocurrido es algo inimaginable, y entiendo tu motivación, pero no es una decisión que debas tomar en caliente. Descansa esta noche, y si mañana sigues queriendo ser un marine, yo mismo te alistaré."
Panko no rechistó ante la negativa del marine, pues comprendía sus intenciones. Aun así, la convicción del chico de convertirse en justiciero y salvar a más familias de pasar por lo que estaba pasando él, seguía intacta tras esa noche en vela. Así que sin probar bocado del desayuno, pues no quería deber nada a nadie, aun sabiendo que no le cobrarían, se fue directo a la base marine.
Nada más cruzar la entrada, se encontró al mismo marine del día anterior, era un hombre de mediana edad, ciertamente fornido y con cara de pocos amigos. Aun así, se había preocupado por Panko durante el día anterior, así que no sería tan duro como aparentaba.
- Has venido. ¿Eso significa que tengo delante de mí a un nuevo recluta?
- Panko Dipagnotta, presente. - Alzó su mano derecha hacia su frente, intentando hacer un saludo como los que hacían usualmente los soldados.
Tras este "saludo" el fornido marine le acompaño hasta una sala donde le iban a hacer una pequeña entrevista, tras sentarse en una mesa, el marine cogió un formulario y una pluma para poder rellenarlo:
- Van a ser solo unas formalidades, chico, lo duro llegará más tarde;
¿Nombre?
Panko Dipagnotta
¿Edad?
26
¿Altura?
190
¿Peso?
90 o 100Kg creo
Bien, ¿qué te motiva a unirte a la marina?
Mi hogar, mi familia, fueron víctimas de unos piratas que atacaron nuestra panadería. Quiero evitar que más familias sufran lo mismo. Quiero proteger a la gente de las amenazas de esos criminales.
¿Tienes alguna experiencia previa en combate o entrenamiento militar?
No, esta será mi primera experiencia en ese campo. Soy Panadero. Pero creo que mi determinación y mi deseo de hacer el bien pueden ser tan valiosos como la experiencia previa.
Panadero, ¿eh? ¿Cómo crees que tu experiencia como panadero te ayudará en la marina?
Mi experiencia en la panadería me ha enseñado la importancia de la disciplina, la dedicación y la atención a los detalles. Además, he desarrollado habilidades de trabajo en equipo y resistencia a través de jornadas largas. Creo que esas habilidades pueden ser útiles en cualquier campo, incluido el militar.
Interesante. ¿Cómo te preparas para enfrentar los desafíos físicos y mentales del entrenamiento militar?
Estoy dispuesto a aprender y a esforzarme al máximo. Soy bastante duro de mollera, nada parará esta motivación.
Entendido. La marina es una institución seria y peligrosa. ¿Estás dispuesto a enfrentar situaciones potencialmente mortales?
Sí, lo estoy. Entiendo los riesgos y las responsabilidades que conlleva unirse a la marina. Quiero proteger a los inocentes y luchar por la justicia.
- El hombreton se levantó y miró con firmeza al chico.
Bueno, muchacho, te espera un duro camino - le tendió la mano a Panko - Bienvenido a la Marina.
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