12-01-2024, 02:13 AM
El ambiente cambió en un segundo, el aire se llenó de tensión cuando un desconocido nos llamó a la atención con una risa siniestra. Una extraña sustancia oscura se expandió por mis tobillos, inmovilizándome por un instante. Al girarme, me encontré con un tipo pequeño pero con una actitud que destilaba seguridad y arrogancia.
Sus palabras dirigidas a Garnet eran incomprensibles, mencionando algo sobre un "lunaria roto" y una "sustitución". Antes de que pudiera procesar lo que eso significaba, un golpe repentino me alcanzó en el estómago haciendo que mi transformación se perdiera.
Garnet, estaba en un estado que no podía entender. La risa burlona del tipo provenía ahora de la taberna, donde solo veía a Tobías. La confusión y la preocupación se mezclaban en mi mente mientras intentaba comprender la situación.
La inmovilidad que me imponía la extraña sustancia me frustraba, pero mi atención estaba completamente centrada en Garnet. Sus ojos destilaban furia y, aunque no podía entender las palabras del tipo, sabía que algo estaba mal. La preocupación se apoderó de mí al darme cuenta de que en efecto, ese tipo era peligroso, puesto que jamás había visto a Garnet de esa manera.
Mientras intentaba procesar la gravedad de la situación, escuché a Kuraku pronunciar un nombre: "Nekah". Mis recuerdos se agitaron, recordando las noches en las que Garnet, en sus sueños, pronunciaba ese mismo nombre con angustia. "No Nekah, no", decía en un susurro desesperado.
La conexión se estableció en mi mente. El hombre siniestro frente a nosotros estaba, de alguna manera, relacionado con ese nombre.
No entendía completamente quién era Nekah ni por qué su mención afectaba tanto a Garnet
Súbitamente recordé las palabras de Garnet al hablar con un marine pelirrojo, mencionando el incidente de los Cabos Gemelos, donde Garnet perdió a un amigo cercano.
Entendí que este hombre estaba conectado con aquel doloroso episodio. Desde ese momento, dejé de preocuparme por quién era o cuán fuerte pudiera ser. Si era por Garnet, estaba dispuesta a enfrentar cualquier amenaza, aunque tuviera que arrancarle la tráquea a mordiscos.
Un último pensamiento se apoderó de mi mente mientras estaba atrapada en la inmovilidad forzada. La impotencia de no poder ir en ayuda de mis amigos me consumía, pero no me rendí. Cerré los ojos, centrándome en mi otro sentido agudizado: el oído. Quería estar alerta por si el siniestro hombre tenía refuerzos preparados para la batalla.
Sus palabras dirigidas a Garnet eran incomprensibles, mencionando algo sobre un "lunaria roto" y una "sustitución". Antes de que pudiera procesar lo que eso significaba, un golpe repentino me alcanzó en el estómago haciendo que mi transformación se perdiera.
Garnet, estaba en un estado que no podía entender. La risa burlona del tipo provenía ahora de la taberna, donde solo veía a Tobías. La confusión y la preocupación se mezclaban en mi mente mientras intentaba comprender la situación.
La inmovilidad que me imponía la extraña sustancia me frustraba, pero mi atención estaba completamente centrada en Garnet. Sus ojos destilaban furia y, aunque no podía entender las palabras del tipo, sabía que algo estaba mal. La preocupación se apoderó de mí al darme cuenta de que en efecto, ese tipo era peligroso, puesto que jamás había visto a Garnet de esa manera.
Mientras intentaba procesar la gravedad de la situación, escuché a Kuraku pronunciar un nombre: "Nekah". Mis recuerdos se agitaron, recordando las noches en las que Garnet, en sus sueños, pronunciaba ese mismo nombre con angustia. "No Nekah, no", decía en un susurro desesperado.
La conexión se estableció en mi mente. El hombre siniestro frente a nosotros estaba, de alguna manera, relacionado con ese nombre.
No entendía completamente quién era Nekah ni por qué su mención afectaba tanto a Garnet
Súbitamente recordé las palabras de Garnet al hablar con un marine pelirrojo, mencionando el incidente de los Cabos Gemelos, donde Garnet perdió a un amigo cercano.
Entendí que este hombre estaba conectado con aquel doloroso episodio. Desde ese momento, dejé de preocuparme por quién era o cuán fuerte pudiera ser. Si era por Garnet, estaba dispuesta a enfrentar cualquier amenaza, aunque tuviera que arrancarle la tráquea a mordiscos.
Un último pensamiento se apoderó de mi mente mientras estaba atrapada en la inmovilidad forzada. La impotencia de no poder ir en ayuda de mis amigos me consumía, pero no me rendí. Cerré los ojos, centrándome en mi otro sentido agudizado: el oído. Quería estar alerta por si el siniestro hombre tenía refuerzos preparados para la batalla.
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