11-01-2024, 11:24 AM
Leyenda
Me sorprendí enormemente al escuchar las palabras de Maeve. A pesar de haber dicho prácticamente lo mismo que yo, era un hecho que su forma de decirlo era bastante más inspiradora. Y vaya que me había inspirado. Después escuché las palabras de Peteiro, cómo este hablaba de su sueño ¿truncado? de ser marine, y de cómo no hacía falta ser un marine para impartir justicia. Realmente eso me hizo creer, por primera vez en mucho tiempo, que cumplir mi sueño era algo posible. Una ancha sonrisa de felicidad se dibujó en mi rostro.
- Quién lo diría, Peteiro. - sonreí. - Seguro que vas a ser un gran justiciero, aunque espero que no me intentes ajusticiar a mí, o si no voy a tener que pedirle a Mandarina que me proteja - me reí, cogiendo al animal y poniéndolo entre medias de ambos.
- Pues a mí me gusta leer. - expuse, mientras analizaba brevemente la cantina. Al entrar no me había fijado en nada, pero ahora que miraba con detenimiento y no me dolía tanto la cabeza, me di cuenta de que había un escenario a un lado. A decir verdad, parecía más un lugar pensado para albergar actuaciones que una cantina. Volví en mí tras unos segundos de mirar el local. - Perdón. ¿Por dónde iba? - pregunté, recobrando el hilo por mí misma casi al instante. - Ah, sí, cierto. Pues a mí me gusta leer, me encanta, de hecho. Siempre he querido leer todos los libros. - miré a Maeve, la cual estaba aguantándose la risa. - Sé que es imposible, por ello pensé en venir a Ohara, y ver el árbol del conocimiento y todo el saber que guardan allí. - Me quedé pensativa unos segundos, recordando mi estancia en aquella majestuosa biblioteca. - Pero cuando la visité me di cuenta de una cosa. Lo realmente apasionante de leer libros es conocer también el contexto de dónde los escribieron. - miré al techo. - Por eso voy a viajar para leer todos los libros que pueda, y conocer las historias detrás de ellos. - Me acordé entonces de que no había visitado ninguna biblioteca en la ciudad, por lo que me pinté una equis en el dorso de la mano izquierda, en la zona entre el pulgar y el índice. Vi entonces a Mandarina, quien me maullaba. - Bueno, vamos. - me reí, levantándole para darle un suave beso, aunque cuando le dejé nuevamente en la mesa se dirigió hacia mi compañera de pelo blanco. - Y tú Maeve, ¿qué quieres hacer?, además de cargarte guardias, claro - pregunté con cierto tono de burla, intentando de esa forma ocultar la gran curiosidad que tenía por conocer el sueño de esta, una vez conocido el de Peteiro.
- Por cierto - interrumpí a Pandita antes de que comenzara a hablar, puesto que acababa de recordar algo que escuché la noche anterior. - Escuché ayer algo de dos guardias y tres osos mientras venía. - expliqué. - ¿Tenéis alguno alguna idea de lo que ha pasado? Espero que no sea que dos guardias han cazado tres osos. Si no voy yo misma y me los cargo. - hablé enfadada, antes de pedirle perdón a Maeve y pedirle que continuara.
Resumen
