[Presente absoluto] Un alma revolucionaria [Grupal - Aventura T1] Segundo grupo
#1
Cuando la humareda de polvo se disipó, lo que el panda vio fue la figura tambaleante del gorila al que había golpeado preparándose para saltarle encima. Sin embargo, lo que también pudo ver fue la figura del mink oso pardo cruzando el escenario a toda velocidad, como si volase, lanza por delante y listo para la acción. Durante una fracción de segundo le pareció que algo raro le pasaba a las piernas del oso, pero decidió no darle importancia porque empezaba a notar el bosque agitarse. Baraqqiel, por su parte, interceptó a un segundo gorila y le propinó un par de golpes que lo dejaron chillando de dolor. Don Bambú se sintió aliviado al tener refuerzos en su empresa. Se esperaba a Baraqqiel, pero la presencia del mink oso pardo le sorprendió gratamente. —Muchas gracias, amigos, pero... —No pudo terminar su oración, pues un rugido ensordecedor interrumpió su discurso y le llevó a mirar en la dirección del sonido. Los dos gorilas ya presentes en la escena se escabulleron por entre los matorrales. Uno de ellos gimoteando de dolor y el otro a duras penas y gateando debido a las profundas heridas que tenía. Don Bambú sintió las vibraciones del suelo y supo que lo que se acercaba era grande, quizás más grande que él. Unos árboles se precipitaron al suelo cuando la enorme criatura que se acercaba los apartó de un manotazo. A la luz de unas cuantas estrellas ahora visibles por la ausencia de dichos árboles, la figura de un simio gigante se hizo evidente. Aunque Don Bambú no lo sabía, se trataba de la matriarca de los gorilas, madre de muchos de ellos. A través de la penumbra de la noche, eran evidentes los músculos de la criatura. Estar al otro lado de los golpes propinados por esos brazos podría ser un error evolutivo de los que la selección natural no pasa por alto.
 
El panda se levantó del suelo con el niño todavía en brazos. Todavía respiraba. —Dadme un momento, este niño no puede quedarse aquí. —Estaba listo para luchar, pero tenía que encargarse de que la criatura no sufriera más daños. Sin mediar palabra llevó su mano al suelo y la introdujo dentro como si éste no opusiera resistencia. Con un solo movimiento de manos se formó una entrada al subsuelo en la que el panda se introdujo con el niño y que se cerró detrás de él como si la estuviera moldeando a conciencia. Bajo tierra, el panda dejó al niño en el suelo y empujó con sus manos las paredes del subsuelo, desplazándolas como si no le costase trabajo y en una zona que le pareció lo bastante segura hizo unos cuantos agujeros hasta la superficie pequeños para que el oxígeno circulase. La cámara estaba lo bastante bajo tierra para no caerse por los estragos de una posible pelea con aquella bestia y garantizar así la seguridad del infante. Una vez completada aquella tarea, el panda emergió del suelo más o menos por donde se había hundido en el mismo y cerró el agujero detrás de él. —Ya puedo pelear. —Sentenció el panda. —Y guardadme el secreto, si no os importa.
 
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[Presente absoluto] Un alma revolucionaria [Grupal - Aventura T1] Segundo grupo - por Max D. Bambú - 16-08-2023, 03:42 PM

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