08-10-2026, 10:08 PM
Sonreí ligeramente ante sus primeras palabras. Agradecía su disculpa, aunque aún quería preguntarle sobre algunas cosas que no terminaba de comprender del todo. Aun así, lo dejé continuar para saber qué más tenía que decir, sin intención de interrumpirlo. Con sus siguientes palabras, mi rostro cambió múltiples veces.
Primero me preocupé respecto a su mal presentimiento, preguntándome a qué podría referirse; luego me puse muy triste, ya que es muy difícil tener que separarse de un amiguito peludo querido; después me asombré visiblemente y la punta de mi cola se movió un par de veces al imaginarme un precioso walkie blanco, y más tarde volví a ponerme algo triste al imaginar que debían de conocerse desde hacía muchísimo tiempo… Sin embargo, mi ceño se frunció un poquitito cuando dijo que lo había dejado con Kael. ¡¿Kael tenía dentro un hermoso walkie blanco y no me lo había dicho?! ¡¿Cómo ha podido no enseñármelo todavía?! ¡Eso es casi una traición! Pero enseguida el alegre movimiento de mi cola acompañó mi sonrisa cuando explicó que le había dicho que podía pedirme ayuda para cuidarlo. ¡Aaaaw! ¡Bertram confía en mí para cuidar a su superamiguito! ¡Y seguro que así hasta podría acariciarlo! Aunque otra vez volví a ponerme triste y mis orejas se agacharon hacia atrás ante el dolor que debía de sentir al separarse de él…
Casi sin darme cuenta, me tomé el atrevimiento de tomar las manos de Bertram al tiempo que busqué su mirada con mis aguamarinas.
―Lo siento muchísimo, Bertram… No me imagino lo fuerte que ha tenido que ser ese presentimiento para que hayas tomado una decisión como esta. De verdad que siento muchísimo que tengas que pasar por esto… ―Mi voz era suave y buscaba confortarlo con lo poquito que pudiera. Finalmente, me atreví a sonreír un poquito aun con mis orejas aún sin alzarse, pues seguía preocupada por él―. Lo que sí que te puedo asegurar es que Kael es una de las personas más responsables que conozco, y yo voy a prepararle comida de la mejor calidad y le daré todos los mimitos que quiera. Vamos a cuidar muy bien de él, ¡y seguro que Shin también!
Por un instante mi cola volvió a moverse, pero se detuvo en cuanto recordé aquel pensamiento del que tanto había huido en los últimos días. Por esa razón, de manera inconsciente, apreté un poquito más las manos del pelirrojo antes de soltarlas y apoyar las mías enlazadas sobre la mesa.
―Dime, ¿qué cosas hay que saber? ¿Cuál es su comida favorita? ¿Hay algo que deba comer aunque no le guste? ¿Tiene algún problema de salud? ¿Cómo se lleva con los extraños? ¿Tiene un juguete o juego favorito? Tengo muy buena memoria y me acordaré de todo, ¡no te preocupes~!
Primero me preocupé respecto a su mal presentimiento, preguntándome a qué podría referirse; luego me puse muy triste, ya que es muy difícil tener que separarse de un amiguito peludo querido; después me asombré visiblemente y la punta de mi cola se movió un par de veces al imaginarme un precioso walkie blanco, y más tarde volví a ponerme algo triste al imaginar que debían de conocerse desde hacía muchísimo tiempo… Sin embargo, mi ceño se frunció un poquitito cuando dijo que lo había dejado con Kael. ¡¿Kael tenía dentro un hermoso walkie blanco y no me lo había dicho?! ¡¿Cómo ha podido no enseñármelo todavía?! ¡Eso es casi una traición! Pero enseguida el alegre movimiento de mi cola acompañó mi sonrisa cuando explicó que le había dicho que podía pedirme ayuda para cuidarlo. ¡Aaaaw! ¡Bertram confía en mí para cuidar a su superamiguito! ¡Y seguro que así hasta podría acariciarlo! Aunque otra vez volví a ponerme triste y mis orejas se agacharon hacia atrás ante el dolor que debía de sentir al separarse de él…
Casi sin darme cuenta, me tomé el atrevimiento de tomar las manos de Bertram al tiempo que busqué su mirada con mis aguamarinas.
―Lo siento muchísimo, Bertram… No me imagino lo fuerte que ha tenido que ser ese presentimiento para que hayas tomado una decisión como esta. De verdad que siento muchísimo que tengas que pasar por esto… ―Mi voz era suave y buscaba confortarlo con lo poquito que pudiera. Finalmente, me atreví a sonreír un poquito aun con mis orejas aún sin alzarse, pues seguía preocupada por él―. Lo que sí que te puedo asegurar es que Kael es una de las personas más responsables que conozco, y yo voy a prepararle comida de la mejor calidad y le daré todos los mimitos que quiera. Vamos a cuidar muy bien de él, ¡y seguro que Shin también!
Por un instante mi cola volvió a moverse, pero se detuvo en cuanto recordé aquel pensamiento del que tanto había huido en los últimos días. Por esa razón, de manera inconsciente, apreté un poquito más las manos del pelirrojo antes de soltarlas y apoyar las mías enlazadas sobre la mesa.
―Dime, ¿qué cosas hay que saber? ¿Cuál es su comida favorita? ¿Hay algo que deba comer aunque no le guste? ¿Tiene algún problema de salud? ¿Cómo se lleva con los extraños? ¿Tiene un juguete o juego favorito? Tengo muy buena memoria y me acordaré de todo, ¡no te preocupes~!
