08-10-2026, 12:27 AM
Tras la oportuna bronca de Bertram a Moja por su repentina desaparición, Kibai escuchó como el pelirrjo le mandaba recoger todas las flechas que pudiese encontrar intactas en la zona del campamento, con la intención de comprobar si alguna de ellas era reutilizable.
Caminando con tranquilidad mientras limpiaba su bokken y recogía su camisa para ponersela de nuevo por encima de la venda del torso, el mink rememoró el combate con el contramaestre: había sido duro, sin duda, aunque dudaba que hubiese a verse tan apurado de haber empleado a Raimei y a Arashi desde el principio, aunque sin duda las heridas que habría sufrido su compañero hubiesen sido más graves. Además, el hecho de haber sufrido ralentizado en repetidas ocasiones era algo que le preocupaba, más que le hecho de no haber percibido ls flechas de Bertram, pues conocía de sobra la certera puntería del pelirrojo y su capacidad de disparo rápido.
Además, también estaba otro asunto: la primera vez que Bertram lo había alcanzado, el Electro había aguantado, pero con el segundo impacto lo había abandonado, y había necesitado un tiempo para volver a reunir las fuerzas necesarias pra liberar la corriente de energía de nuevo por su sistema. SIn duda tendría que esforzarse en mejorar el control del mismo en situaciones en las que fuese atacado.
Poco a poco, el mink recorrió todo el terreno del combate, reocogiendo las flechas de Betram, todas y cada una de ellas mojadas en su propia sangre, una marca fidedigna de que, a pesar de haber sido finalmente derrotdo por Kibai, el pelirrojo habá presentado una dura resistencia.
Al agacharse para recoger una de la sflechas que había caído cerca del borde del risco, Kibai miró hacia el agua que rugía más abajo. Se preguntó qué habría pasado de haber lanzado una técncia que hubiese tirado a Bertram al agua? Se habría considerado una victoria de su parte? Sin duda lo que habria sido sería una canallada, eso por descontado. Pero lo cierto es que ahora, pudiendo ser capaz de nadar, era factible que en un caso extremo, emplease aquel recursos a su favor. Lo que no ba a hacer, eso por supuesto, era ignorar una realidd tan obvia, especialmente con tanta gente con poderes extraños a su alrededor.
Tras haber seleccionado todas las flechas intactas, el mink volvió hacia dónde estab Bertram, agachandose para dejarls junto al carcaj.
— He recogido todas las que he podido, están un poco manchadas de sangre, pero mi cuerpo da fe de que estas felchas se clavan. — añadió con una sonrisa mientras se sentaba junto a su petate. — Esperemos que su proximo objetivo caiga antes de poder resistirse tanto.
Caminando con tranquilidad mientras limpiaba su bokken y recogía su camisa para ponersela de nuevo por encima de la venda del torso, el mink rememoró el combate con el contramaestre: había sido duro, sin duda, aunque dudaba que hubiese a verse tan apurado de haber empleado a Raimei y a Arashi desde el principio, aunque sin duda las heridas que habría sufrido su compañero hubiesen sido más graves. Además, el hecho de haber sufrido ralentizado en repetidas ocasiones era algo que le preocupaba, más que le hecho de no haber percibido ls flechas de Bertram, pues conocía de sobra la certera puntería del pelirrojo y su capacidad de disparo rápido.
Además, también estaba otro asunto: la primera vez que Bertram lo había alcanzado, el Electro había aguantado, pero con el segundo impacto lo había abandonado, y había necesitado un tiempo para volver a reunir las fuerzas necesarias pra liberar la corriente de energía de nuevo por su sistema. SIn duda tendría que esforzarse en mejorar el control del mismo en situaciones en las que fuese atacado.
Poco a poco, el mink recorrió todo el terreno del combate, reocogiendo las flechas de Betram, todas y cada una de ellas mojadas en su propia sangre, una marca fidedigna de que, a pesar de haber sido finalmente derrotdo por Kibai, el pelirrojo habá presentado una dura resistencia.
Al agacharse para recoger una de la sflechas que había caído cerca del borde del risco, Kibai miró hacia el agua que rugía más abajo. Se preguntó qué habría pasado de haber lanzado una técncia que hubiese tirado a Bertram al agua? Se habría considerado una victoria de su parte? Sin duda lo que habria sido sería una canallada, eso por descontado. Pero lo cierto es que ahora, pudiendo ser capaz de nadar, era factible que en un caso extremo, emplease aquel recursos a su favor. Lo que no ba a hacer, eso por supuesto, era ignorar una realidd tan obvia, especialmente con tanta gente con poderes extraños a su alrededor.
Tras haber seleccionado todas las flechas intactas, el mink volvió hacia dónde estab Bertram, agachandose para dejarls junto al carcaj.
— He recogido todas las que he podido, están un poco manchadas de sangre, pero mi cuerpo da fe de que estas felchas se clavan. — añadió con una sonrisa mientras se sentaba junto a su petate. — Esperemos que su proximo objetivo caiga antes de poder resistirse tanto.
La Caja de Pandora

![[Imagen: Leopardo-vampiro-bajo-la-luna-roja-1.png]](https://i.ibb.co/JRTpyWKs/Leopardo-vampiro-bajo-la-luna-roja-1.png)