03-10-2026, 06:32 AM
Había estado en ese tipo de juegos incontables veces, armándose de ego y encanto en sus justas medidas para impresionar a algunas, o montándose un personaje completamente diferente por un rato con la intención de ver en primera persona cuán lejos podía llegar mediante ese afamado "dominio social". La sonrisa del marine sólo se explica por la enorme confianza que siempre sostiene sobre sí mismo, incluso y si por dentro comienza a dudar sobre lo que hay realmente en la cabeza de Kagura, porque sus constantes sonrojos y a estas alturas, evasivas reacciones a una idea que en el fondo parece tentarla le generan un ruido particular de fondo, que sólo se agiganta ante cada segundo que pasa.
Las palabras temblorosas resuenan a modo de respuesta, junto a una incredulidad que no parece fingida. Hasegawa sigue durante un rato más con su show característico hasta que finalmente llega una pequeña apertura hacia revelaciones que no creía que se sostuvieran hasta ese punto, en donde la pelirroja intentaba ganar terreno nuevamente, mencionando su deuda e inspeccionándolo con fino detenimiento mientras decidía soltar su vestido. Shin entendió el juego, motivo que lo llevó a sostener el contacto visual, y fue en ese preciso instante que sintió el contacto de la mano ajena sobre su rostro, una suave caricia que hizo aún más profundo ese instante, acompañando el contacto con uno más intenso y acalorado sobre su pectoral, descendente.
Y ahí estaba el detalle que lo dejó incrédulo, casi irreconocible. ¿Realmente existía un pasado inocente detrás de actitudes tan extrovertidas en lo que a sexualidad respecta? Si era así, hablaba increíblemente bien sobre su capacidad de decisión y control, aunque le chirriaba el detalle de que decidiera compensarle sus deudas de esa manera, con una primera vez "tan importante", aquello hizo que el albino no cerrara los ojos, y abriera los labios sólo bajo la idea de pronunciar algunas palabras específicas, que quizás cortasen la tensión acumulada por el escote de la chica, su cercanía.
—No entregues ese beso sólo porque me debas. —repentinamente el dedo índice se posó sobre los labios de Kagura, "silenciándola" mientras se inclinaba ligeramente hacia ella, recortando las distancias. —Además, me haces sentir como uno de esos vampiros de los cuentos de terror. No voy buscando vírgenes por ahí para saciar mi sed. —se encogió de hombros, restándole importancia a una afirmación tan... particular. —Mejor métete al agua, es mejor cuando las cosas suceden porque uno quiere. —su dedo índice de la mano izquierda, húmedo por el agua y con restos de espuma se terminó acercando al escote de la chica, tocando únicamente la tela y volviéndose a alejar, como si le estuviese pidiendo en completo silencio que se desnudara antes de meterse, ¿era acaso su manera de darle un ultimátum? Pronto lo descubriría si era el caso.
—Salvo que mi cara te genere rechazo, entonces... no tenemos mucho que hablar. —se movió en la bañera, acomodándose para dejar espacio por si ella aceptaba la invitación y al mismo tiempo buscando su propio confort, con la espalda apoyada contra uno de los extremos —A veces me das señales confusas, así que prefiero que lo pienses bien. —terminó asintiendo, mirándola desde la distancia, regocijándose en la sensación de control absoluto en aquella situación, porque no había ápice de desesperación entre sus sensaciones inmediatas. Shin estaba preparado para que ella se vaya, o ingrese con él al baño de espumas, ambas opciones le parecían correctas, y eso a vista externa podía resultar frustrante, o como si no se lo estuviese tomando en serio.
Había decidido implicarse si veía consistencia en las reacciones contrarias, odiaría hacerla sentirse forzada.
Ante escenarios así, el ego valía bastante poco.
Las palabras temblorosas resuenan a modo de respuesta, junto a una incredulidad que no parece fingida. Hasegawa sigue durante un rato más con su show característico hasta que finalmente llega una pequeña apertura hacia revelaciones que no creía que se sostuvieran hasta ese punto, en donde la pelirroja intentaba ganar terreno nuevamente, mencionando su deuda e inspeccionándolo con fino detenimiento mientras decidía soltar su vestido. Shin entendió el juego, motivo que lo llevó a sostener el contacto visual, y fue en ese preciso instante que sintió el contacto de la mano ajena sobre su rostro, una suave caricia que hizo aún más profundo ese instante, acompañando el contacto con uno más intenso y acalorado sobre su pectoral, descendente.
Y ahí estaba el detalle que lo dejó incrédulo, casi irreconocible. ¿Realmente existía un pasado inocente detrás de actitudes tan extrovertidas en lo que a sexualidad respecta? Si era así, hablaba increíblemente bien sobre su capacidad de decisión y control, aunque le chirriaba el detalle de que decidiera compensarle sus deudas de esa manera, con una primera vez "tan importante", aquello hizo que el albino no cerrara los ojos, y abriera los labios sólo bajo la idea de pronunciar algunas palabras específicas, que quizás cortasen la tensión acumulada por el escote de la chica, su cercanía.
—No entregues ese beso sólo porque me debas. —repentinamente el dedo índice se posó sobre los labios de Kagura, "silenciándola" mientras se inclinaba ligeramente hacia ella, recortando las distancias. —Además, me haces sentir como uno de esos vampiros de los cuentos de terror. No voy buscando vírgenes por ahí para saciar mi sed. —se encogió de hombros, restándole importancia a una afirmación tan... particular. —Mejor métete al agua, es mejor cuando las cosas suceden porque uno quiere. —su dedo índice de la mano izquierda, húmedo por el agua y con restos de espuma se terminó acercando al escote de la chica, tocando únicamente la tela y volviéndose a alejar, como si le estuviese pidiendo en completo silencio que se desnudara antes de meterse, ¿era acaso su manera de darle un ultimátum? Pronto lo descubriría si era el caso.
—Salvo que mi cara te genere rechazo, entonces... no tenemos mucho que hablar. —se movió en la bañera, acomodándose para dejar espacio por si ella aceptaba la invitación y al mismo tiempo buscando su propio confort, con la espalda apoyada contra uno de los extremos —A veces me das señales confusas, así que prefiero que lo pienses bien. —terminó asintiendo, mirándola desde la distancia, regocijándose en la sensación de control absoluto en aquella situación, porque no había ápice de desesperación entre sus sensaciones inmediatas. Shin estaba preparado para que ella se vaya, o ingrese con él al baño de espumas, ambas opciones le parecían correctas, y eso a vista externa podía resultar frustrante, o como si no se lo estuviese tomando en serio.
Había decidido implicarse si veía consistencia en las reacciones contrarias, odiaría hacerla sentirse forzada.
Ante escenarios así, el ego valía bastante poco.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
