30-09-2026, 07:12 PM
(Última modificación: 30-09-2026, 09:51 PM por Kibai.
Razón: Añadir gasto de energia
)
Los dos flechazos impactaron directamente en el torso y la rodilla que Kibai, enviando un gran calambrazo hacia sus nervios, agarrotando la zona muscular y haciéndole apretar los dientes con fuerza, a la vez que su propio Electro abandonaba su sistema. Había cometido un serio error de cálculo y desde luego, eso le había costado caro. Bertram se encontraba ahora a unos siete metros de él, aún emitiendo aquella aura similar a la que él también era capaz de emitir, aunque levemente más poderosa, lo suficiente para notar como todo el aire parecía ejercer una suerte de presión sobre su propio espíritu.
La situación no era la ideal. Bertram podía disparar más rapido de lo que Kibai podía tardar en moverse hasta llegar a él, y no le apetecía dar un salto para llegar sin tener que ir a la carrera bajo la premisa de convertirse en un blanco el el aire. De modo que el mink optó por ponerse un poco más serio, a la vez que una sonrisa que tenía un poco de salvaje y un mucho de adrenalina por el combate asomaba por su rostro.
— Un pequeño error... que no pienso repetir!
Aprovechando que ya tenía agarrado el Bokken de modo invertido, Kibai desenfundó a Raimei a la vez que iniciaba una maniobra de giro, enviando múltiples ondas cortantes que formaban un gran anillo a su alrededor, el cual se extendió en un círculo que abarcó veinte metros de diámentro alrededor del mink, avanzando directamente a la posición de Bertram. Kibai había apuntado su giro de manera intencionalmente baja, de modo que el aire cortante golpease la zona de la cadera del pelirrojo, evitando su pecho lesioando y tambien el vientre por lo que pudiese pasar en un mal corte allí.
Terminada la maniobra, Kibai saltó ahora sí hacia la posición en la que había quedado Bertram, empleando su pierna buena para impulsare, a sabiendas de que la distancia recorrida sería menor, pero aún así alcanzando a su rival, que había sido desplazado hacia atrás por el ataque del mink en dos potentes saltos, mientras envainaba a Raimei en el proceso. Al aterrizar junto a su posición, de nuevo lanzó su garra, pero esta vez, aprendido de la anterior experiencia, sujetó la mano libre del contramaestre, la que usaba para recargar su letal arco, aprisionando la articulación de la muñeca para evitar que llevase la mano hacia el carcaj de nuevo. Asimismo, lanzó un revés con la espada directo hacia el rostro de Bertram, apuntando a la línea de su mandíbula, haciendo restallar la madera como si fuese un látigo contra su rival.
La situación no era la ideal. Bertram podía disparar más rapido de lo que Kibai podía tardar en moverse hasta llegar a él, y no le apetecía dar un salto para llegar sin tener que ir a la carrera bajo la premisa de convertirse en un blanco el el aire. De modo que el mink optó por ponerse un poco más serio, a la vez que una sonrisa que tenía un poco de salvaje y un mucho de adrenalina por el combate asomaba por su rostro.
— Un pequeño error... que no pienso repetir!
Aprovechando que ya tenía agarrado el Bokken de modo invertido, Kibai desenfundó a Raimei a la vez que iniciaba una maniobra de giro, enviando múltiples ondas cortantes que formaban un gran anillo a su alrededor, el cual se extendió en un círculo que abarcó veinte metros de diámentro alrededor del mink, avanzando directamente a la posición de Bertram. Kibai había apuntado su giro de manera intencionalmente baja, de modo que el aire cortante golpease la zona de la cadera del pelirrojo, evitando su pecho lesioando y tambien el vientre por lo que pudiese pasar en un mal corte allí.
¡¡AITSUGU SAGUKEN!!
Terminada la maniobra, Kibai saltó ahora sí hacia la posición en la que había quedado Bertram, empleando su pierna buena para impulsare, a sabiendas de que la distancia recorrida sería menor, pero aún así alcanzando a su rival, que había sido desplazado hacia atrás por el ataque del mink en dos potentes saltos, mientras envainaba a Raimei en el proceso. Al aterrizar junto a su posición, de nuevo lanzó su garra, pero esta vez, aprendido de la anterior experiencia, sujetó la mano libre del contramaestre, la que usaba para recargar su letal arco, aprisionando la articulación de la muñeca para evitar que llevase la mano hacia el carcaj de nuevo. Asimismo, lanzó un revés con la espada directo hacia el rostro de Bertram, apuntando a la línea de su mandíbula, haciendo restallar la madera como si fuese un látigo contra su rival.
La Caja de Pandora
