Efectivamente...esto no es un +18 [Social - Pasado]
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Capitulo 33: Efectivamente...esto no es un +18
Lugar: Reino de roshwan
Fecha: 91 de verano, año 18
Hora: 03:00 AM


El frío parecía envolver la habitación en una sensación gélida imposible de ignorar, más allá de las paredes, se podía escuchar cómo la ventisca golpeaba suavemente los cristales de la ventana, produciendo un murmullo constante que rompía el silencio esta noche. ¿Qué hora era?¿Dos?¿Tres?, solo sabía que ya era realmente tarde. Recostada sobre la cama, permanecía inmóvil mientras la tenue luz de una lámpara de aceite iluminaba parcialmente mis facciones, proyectando sombras danzantes sobre la pared y el techo. Entre mis manos descansaban varios carteles de búsqueda extraídos del periódico más reciente, habia mucha información que estudiar, entre ellos estos carteles de búsquedas. Mis ojos recorrían una y otra vez aquellos rostros desconocidos, intentando encontrar algo familiar entre sus expresiones, aunque ninguno terminaba de encajar en mis recuerdos, tampoco habia una pista de mi hermano, los nombres me resultaban totalmente extraños, Sin embargo, lo que realmente captaba mi atención eran las cifras impresas bajo cada fotografía; recompensas elevadas, algunas absurdamente altas, que hablaban por sí solas, eran bandidos…personas que rompieron la ley de alguna forma, ¿pero como?. simplemente sabia que eran personas capaces de provocar suficiente caos como para que el Gobierno estuviera dispuesto a pagar fortunas por verlos capturados.

Entre mis dedos, una de aquellas hojas permaneció inmóvil mientras observaba fijamente aquel rostro palido, incapaz de apartar la mirada de él, no sabía por qué.. pero tenía la extraña sensación de conocerlo de algún lugar, se trataba de un hombre que aparentaba rondar entre los treinta y cuarenta años, de cabello azabache, facciones marcadas y unos ojos afilados cuyo color oscilaba entre el azul y el gris, acompañados por una cicatriz cercana a la sien que le otorgaba una presencia todavía más llamativa, parecia ser un mafioso o asesino —Jin Onizuka...—susurré en el silencio de la habitación, pronunciando aquel nombre con una familiaridad que no lograba explicar, mejor dicho…lo que el cartel detallaba con aquella tinta seca. Intenté buscar una respuesta entre mis recuerdos, pero solo encontré pequeños fragmentos de un día totalmente lejano; la imagen borrosa de una espalda ancha alejándose entre una multitud, voces distantes, una sensación de pérdida imposible de comprender, pero sobre mis hombros ¿Quién era? ¿Cómo lo conocía? Mi mente se sentía como una laguna cubierta por niebla, profunda e insondable sin reflejo alguno, los recuerdos más importantes permanecían hundidos fuera de mi alcance y eso me frustraba. Con un suspiro cargado de cansancio, dejé los carteles sobre la mesa y apagué la lámpara de aceite, dejando que la oscuridad reclamara lentamente cada rincón de la habitación. Segundos despues me acomodé entre las mantas, buscando el lugar más cálido de la cama mientras el lejano silbido de la ventisca acompañaba la noche tras la ventana. A mi alrededor, mis compañeras dormían plácidamente ajenas a cualquier preocupación, seguramente soñando con cosas hermosas que les arrancarían una sonrisa incluso en sueños, solo esperaba que fueran tetorros. Con una sonrisa en mis labios tras pensar esa posibilidad…cerré los ojos preguntándome qué me aguardaría al otro lado del descanso, quizas podria soñar con ese tetorro que vi la vez pasada…Kagayama, que grato sueño seria. Sonrei como tonta tras abrazar mi almohada dejando que el sueño comenzara a envolverme poco a poco.


Lugar: Baterilla
Fecha: 10 de verano, año 10
Hora: 03:00 PM


¡VEN AQUI MOCOSA, DILO DE NUEVO!

¡YA QUISIERAN IMBECILES!

Escapando por un pasaje estrecho y laberíntico a conveniencia, corria con toda prisa mientras saltaba sobre los pedazos de escombro que se interponían en mi camino, procurando esquivar cualquier obstáculo que pudiera hacerme perder velocidad, tenia ventaja y la usaria a favor. Detrás de mí se podía  escuchar las pisadas apresuradas de tres adolescentes furiosos cuyas razones prefería reservarmelo para mas tarde, parecían decididos a alcanzarme para darme una buena paliza, pero no les daria gusto. Esta mañana vestía un delicado vestido azul adornado con pequeñas flores rojas bordadas, zapatillas negras del mismo tono y llevaba mi largo cabello recogido en dos pompones que se balanceaban frenéticamente con cada zancada, Con mi pequeño cuerpo y mis piernas cortas, escapar de ellos no resultaba precisamente sencillo pero debia intentarlo, así que concentrada en encontrar algún rincón donde pudiera perderlos, Cada esquina, cada callejón y cada montón de escombros se convertían en una posible vía de escape, como un raton que escapaba de cualquier felino, pero para mi mala suerte aquellos desgraciados parecían anticiparse a todos mis movimientos con una facilidad desesperante, odiaba ser tan pequeña. Al comprender que no lograría dejarlos atrás únicamente con velocidad, tomé una decisión desesperada y me lancé hacia la zona más concurrida, mezclándome entre la multitud mientras intentaba utilizar a los civiles como una especie de barrera improvisada que dificultara su persecución.

¡QUÍTENSE, ME QUIEREN GOLPEAR! —grité con todas mis fuerzas, abriéndome paso entre la multitud mientras esquivaba como podía a quienes se cruzaban en mi camino, incluso me lleve de encuentro un pedazo de pan que no dude en hincarle el diente para luego dejarlo volar hacia atras, ¿De quien era?...ni idea…pero pan en mano…mordida asegurada. No tenía tiempo para disculparme ni para mirar atrás; solo quería poner la mayor distancia posible entre aquellos tres adolescentes y yo. Pero sin saberlo…aquella ruta improvisada me conducía directamente hacia un destino peculiar y quizá, mucho más prometedor de lo que habría podido imaginar. No era mi intención chocar con nadie, pero a mis ocho años, con las piernas pequeñas y el corazón latiéndome a toda velocidad, escapar de lo inevitable era lo único que ocupaba mi mente. Mientras corría sin detenerme, una pregunta permanecía flotando en algún rincón de mis pensamientos o de mi desesperación, ese recuerdo vago que rondaba en mi memoria: ¿qué tan inevitable sería realmente aquel encuentro?

Picame
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
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