Del otro lado| Social | P.R.
#9
Tras haber finalizado aquella hermosa canción sobre los mares, los historiadores y los navegantes de los océanos, comencé a reír sin saber realmente por qué, junto a Garnet, me sentía mucho mejor que antes, más ligera, más libre. — Sí, me siento mucho más tranquila… — confesé con una pequeña sonrisa mientras colocaba a Amphitrite dentro de su estuche, guardándola con especial cuidado y con un corazón agradecido por haber recibido su bendición.

En ese momento volví a escuchar la voz del extravagante guitarrista de lentes rosados, quien parecía dispuesto a iniciar una conversación diferente, mis ojos azules se dirigieron nuevamente hacia la pantalla y, tan pronto como visualicé aquella expresión curiosa, mi atención se vio mermada por el peso de su pregunta, ¿cómo sabía que era pirata?, claro, el wanted sin duda era una respuesta bastante obvia. Sin embargo, cuando comenzó a justificar su pregunta y explicar la razón de su curiosidad, mis ojos se desviaron hacia un lado mientras una expresión incómoda, casi triste, se dibujaba lentamente en mi rostro. — Bueno… — murmuré, intentando ordenar mis pensamientos, ¿por dónde empezar?, ¿qué se suponía que debía decir?, no era como si fuera una pirata de temer, ni mucho menos alguien a quien deberían tenerle respeto por sostener un wanted ante la marina. Si era sincera conmigo misma, probablemente era una completa burla en aquel ámbito del que él también decía formar parte, la piratería.

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— Veamos… — dije finalmente, tomando aire antes de comenzar a hablar… — Vengo de Baterilla y, desde muy pequeña, me interesé por la música, en el pueblo había un señor que había dedicado toda su vida a convertirse en un gran músico, y creo que me enamoré de la música desde que tenía unos cuatro años, con muchísima paciencia comenzó a educarme con los instrumentos básicos. — Una sonrisa cálida apareció en mi rostro al recordar aquellos años pues podía visualizar con claridad al hombre que había cambiado mi manera de ver el mundo. — Mi familia se dedica a la pescadería y trabajos de carpintería también, así que nadie en casa podía enseñarme música hasta que conocí a mi maestro, así que… todas las tardes, después de ayudar en el negocio del puerto, iba a tomar mis clases, él me enseñó a tocar muchísimos instrumentos, guitarra, arpa, castañuelas, piano, flauta… entre muchos otros, pero mi instrumento favorito siempre fue el violín.

Por un instante, mi mirada pareció perderse en algún punto de la habitación mientras los recuerdos regresaban lentamente — El mundo me parecía inmenso junto a él, a decir verdad… hasta que… — mi voz comenzó a disminuir mientras aquella hermosa cabaña volvía a aparecer en mi memoria, junto con la dulce sonrisa de mi maestro y todas aquellas tardes en las que me enseñaba con infinita paciencia, sin embargo, aquel recuerdo también llevaba consigo la noticia del día que había fallecido, precisamente cuando yo acababa de cumplir quince años — Mi maestro falleció de manera natural debido a su edad… — continué con cierta tristeza — no tenía familia ni hijos, solo una alumna pelinaranja al cuál él ofreció sus últimos años para educarme, su música vive en mi memoria y en mi corazón, y con el tiempo, el mundo sin él comenzó a parecerme pequeño, tocaba la misma música una y otra vez, había perfeccionado sus enseñanzas y sentía que ya no tenía nada nuevo que descubrir, hasta que un día vi fotografías de sus recorridos musicales y comprendí cuánto había conocido él durante su vida, había visitado lugares desconocidos, escuchado culturas diferentes y aprendido nuevas formas de entender la música, aquello terminó inspirándome profundamente.

Una sonrisa más dulce apareció entonces en mi rostro mientras levantaba ligeramente la mirada — Por eso pensé que sería una buena idea salir y conocer el mundo, conocer otros estilos de música, aprender nuevos instrumentos, descubrir tesoros escondidos… — mis manos se juntaron lentamente frente a mí mientras aquella ilusión volvía a iluminar mis ojos. —- A donde quiera que vaya, deseo aprender todo lo que pueda sobre la música, no busco fama, ni tampoco quiero convertirme en una artista reconocida, quiero de alguna forma poder sanar corazones con la música, brindar consuelo a quien esté triste, tranquilizar a quien esté abatido e incluso celebrar la felicidad de los demás, quiero que mi música pueda acompañar a las personas cuando más lo necesiten, por eso me hice a la mar cuando cumplí la mayoría de edad.

Sin embargo aquella sonrisa que mostraba comenzó a desaparecer poco a poco cuando mis recuerdos cambiaron de rumbo — Pero… no ha sido fácil, jeje… — admití con una pequeña risa nerviosa, llevándome una mano hacia la nuca — conocí a un pirata en Samba que me ofreció acompañarlo a cambio de poder conocer el mundo, la música y la libertad necesaria para hacer mis sueños realidad, y durante un tiempo pertenecí a su tripulación y así fue como terminé convirtiéndome en una pirata artista. — Los pulgares de mis dedos comenzaron a jugar entre ellos, algo distraída mientras conmemoraba más recuerdos, abriendo esa cajita de pandora que tenía guardada en mi cabeza —  Cuando viajamos con destino a Grand Line, ocurrieron muchas cosas que, poco a poco, me hicieron comprender que había mucho más que música en el mundo, Baterilla, por muy grande que me hubiese parecido durante mi infancia, no era más que un pequeño rincón comparado con todo aquello que existía más allá del mar, quizás por eso extraño tanto mi hogar… porque siento que nada era tan complicado como cuando estaba allí.

Bajé ligeramente la mirada y mis dedos volvieron a jugar nerviosamente con la tela de mi vestido — Mi tripulación me abandonó a mi suerte en la primera isla de la corriente Akai, porque, verás… soy muy débil, jejeje… — intenté reír nuevamente aunque esta vez la sonrisa no consiguió mantenerse demasiado tiempo. — Tengo un cartel que inicialmente fue impuesto por pertenecer a una tripulación de piratas, pero…

La frase quedó un poco suspendida mientras mi expresión cambiaba por completo, mis ojos se suavizaron y parecieron perderse en las memorias de todos aquellos tormentos que suelo soñar en mis pesadillas blancas. — Garnet… ¿tú crees que de verdad existen personas malas? — pregunté finalmente sin levantar la mirada, como si en verdad esa pregunta no fuera para él, sino… para mí. — ¿De verdad no existe algo de bueno en ellas?

Mis manos se colocaron sobre la tela de mi vestido, arrugándola ligeramente mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas — Yo… respeto la vida, atesoro la vida, y creo que todas las personas por más malas que sean… tienen en lo más profundo una pizca de bondad… — me encogí un poco al declarar mi ideal más grande. — Mi madre murió cuando me dio a luz… por eso me tomo la vida de los demás como algo sagrado — mi voz comenzó a volverse más frágil mientras aquella herida volvía a abrirse — ¿Cómo puedo dañar a alguien si existo gracias al sacrificio de alguien más? cuando acepté ser pirata hice una promesa, jamás matar, jamás robar y jamás mentir.

Tragué saliva, intentando mantener la compostura pero aquello resultó imposible — Pero rompí mi promesa cuando, abatida en mi soledad y sin nadie que me guiase, intenté proteger a otros que terminaron utilizando mi confianza… — cerré los ojos con fuerza y me encogí ligeramente sobre mí misma nuevamente, como si aquella culpa estuviera devorándome desde dentro. Las primeras lágrimas comenzaron a desbordarse sin que pudiera detenerlas. — Mis manos se llenaron de sangre, tomé la vida de otros sin haber tenido la opción de no hacerlo, fue un impulso, fui descuidada con la puntería de mis flechas y terminé matando un civil… — mi voz tembló mientras las lágrimas descendían por mis mejillas — Yo solo intentaba proteger a un niño, que al final… resultó ser un hombre enano, haciéndose pasar por un niño, y así también llegué a conocer a más personas que, en un principio, parecía buenas personas… pero terminaron demostrando ser completamente algo distinto.

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Me quedé unos segundos en silencio, luchando contra el nudo que se había formado en mi garganta…. — Pero me niego a aceptar…. me niego a aceptar que no existía una pizca de bondad en ellos. — Mis dedos se apretaron sobre la tela antes de que finalmente levantara la mirada, todavía cubierta por las lágrimas — El odio y el rencor son productos de un corazón roto, y es por eso que yo… — limpié mis lágrimas, tallando mis ojos con la tela de mi boleto, dibujando una sonrisa en mi rostro — Quizás soy demasiado tonta e ingenua… pero me niego a dejar de creerlo, quiero pensar que incluso las personas que han cometido cosas terribles puedan conservar algo bueno dentro de ellas.

— Es por eso que deseo poder sanar a las personas con la música, ese es mi verdadero sueño, no quiero cambiar el mundo con violencia o demostrarle nada a nadie, solo que, algún día, alguien que esté sufriendo pueda escuchar una canción y sentirse un poco menos solo.

Mi expresión se volvió más tranquila a como estaba antes, al recordar todo lo que había ocurrido desde que decidí volver a intentarlo — Llegué a Skypiea hace unos días, retomando el camino que había comenzado, y finalmente encontré una segunda oportunidad, una nueva tripulación que apoya mi sueño y mis ideales… personas que, a pesar de todo lo que ha ocurrido, decidieron darme un lugar junto a ellos.

— Entonces… — murmuré después de una breve pausa — respondiendo a tu pregunta, sí… soy pirata. — mi sonrisa se hizo un poco más amplia mientras mis ojos azules reflejaban aquella convicción que, pese a todo, seguía dispuesta a continuar sobre las malas experiencias. — Pero una pirata buena, eh.

—- ¿Qué hay de ti?, ¿Qué historia esconde el pirata Garnet?
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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Del otro lado| Social | P.R. - por Miyori Hoshino - 14-09-2026, 02:08 AM
RE: Del otro lado| Social | P.R. - por Miyori Hoshino - Hace 11 horas

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