20-12-2023, 02:13 AM
Cerré un momento los ojos y respiré profundamente antes de abrir el libro. Llevaba demasiado tiempo siendo el centro de atención. No era algo que me molestase, pero no estaba acostumbrado a ello. Prefería pasar desapercibido, pero la situación se había dado así desde que encontré la vara. Sage, el viejo maestro se había apoderado de Plátypo y no parecía querer irse. Aun así, necesitaba saber que había pasado anoche. Abrí el libro y empecé a leer con atención. El escrito contaba primero con una historia de una tribu mink antigua, anterior a la nuestra. Quizá hablaba de los primeros mink que habían caminado sobre los bosques de Dhanna. La historia hablaba de que las noches de luna llena, el poblado era destruido por una fuerza misteriosa. Al final de la historia se descubría que eran los propios miembros de la tribu, que al ver la luna llena, crecían repentinamente convirtiendo su pelaje en blanco y adquiriendo una fuerza muy superior a la que tendría en forma base. En cambio, perdían la conciencia. El libro contaba que como Sulong, la mascota de Susslir, dios de los mares, la cual era un león lunar, les prestaba a los mink, sus descendientes, su propia fuerza para poder defenderse. Estas habilidades, podían ser controladas eficientemente si se entrenaba adecuadamente y si el mink en cuestión tenía la madurez necesaria. Después un montón de instrucciones precisas de cómo llevar a cabo esos entrenamientos para ser consciente en la forma de Sulong. Había un dibujo del majestuoso león lunar en un recuadro. Parecía un ser enorme, con las melenas muy largas, musculoso y blanquecino. Un ser divino a todas luces. También hablaba en el libro de otra técnica que me llamó la atención, también usada en primicia por los miembros de aquella antigua tribu, la cual parecía ser una tribu guerrera, que tuvo que luchar mucho para acabar siendo respetada por los seres que los rodeaban. Esa técnica consistía en usar la electricidad estática para crear rayos y aumentar la fuerza de los golpes. Luego se empleaba esa electricidad en otras técnicas menores. El punto era que si conseguías desarrollar aquella electricidad estática, poca gente te podría vencer, pero era muy complicado y había que entrenar hasta estar exhausto. No tenía tiempo que perder. Debía dominar ambas. El libro continuaba y no habría leído apenas ni la mitad del mismo. Aún así lo dejé a un lado y me puse a entrenar la técnica del Electro. Después de dos horas de un entrenamiento muy duro, siguiendo el libro al pie de la letra, me di cuenta de que me faltaba excesivamente mucho entrenamiento para poder crear técnicas con electro y salir al mar con esa fuerza. Quizá mi padre me pudiera ayudar. Antes de irme, tenía que meditar un rato. Me senté con las piernas cruzadas en el pie del tronco, sobre una raíz que se retorcía haciendo un circulo de veinte centímetros. Recogí el libro del suelo y lo metí en la bolsa que llevaba conmigo. Cerré los ojos, estiré los brazos arriba y eché el torso primero a la izquierda y luego a la derecha. Mis músculos ya más relajados estaban listos. Dejé colgar mis brazos a los costados y comencé la meditación.
