[Aventura T4] Carnaval en Mêlée
#2
Long Ring Long Land, una isla rodeada de anillos, con una civilización pobre en infraestructura, que busca llamar la atención por una serie de colores y formas que la hacen parecer mucho más infantil, divertida, y mucho menos peligrosa. Todos aquellos lugares estaban bastante separados de las zonas en las que hasta la fecha los marines han estado manteniéndose resguardados, usando sus propias provisiones para no guardarlas más tiempo del necesario, y poder organizarnos entre los presentes antes de siquiera plantearnos la posibilidad de partir hacia nuestro próximo destino.

Pero desde ese día, ya era necesario comenzar a preocuparse por lo que había más allá de su barco.

39 noches habían transcurrido desde que llegaron a la isla, y Kael estaba especialmente cansado de ello. Incluso un hombre firme como él puede llegar a estresarse ligeramente si no sabe lo que hay a su alrededor. Había pasado días investigando la isla por su propia cuenta, pero siempre tenía un límite que no podía superar. Sus capacidades para no llamar la atención no eran suficientes contra una persona que pudiera considerarle una amenaza, especialmente tras saber que los más fuertes de entre todos son capaces de manejar el uso del Haki de Observación, viendo el color de sus almas, y la naturaleza de cualquiera cerca de ellos. Desconoce como podrían llegar a tomarse sus compañeros la noticia de no llevar el uniforme si lo encuentran lejos de su barco, haciéndose pasar por una persona normal, y con varias incógnitas en mente, era mejor mantener la precaución.

Hasta que decidió hacer lo obvio.

—Comandante Nanashi. ¿Tiene un momento?—Preguntó el azabache al rubio, en un momento que pudo encontrarlo sobre la cubierta del Transit.—Considero que sería necesario conocer las aldeas más cercanas, buscar provisiones, y buscar información sobre la piratería local de la isla. No hemos tenido demasiados problemas desde la captura de los piratas de la Sepultura, pero desde Skypiea tampoco tenemos conocimiento de que ha sido del resto de bandas pirata que nos encontramos allí.—Una preocupación que desconoce como es que nadie salvo él había llegado a tener en mente hasta el momento.—¿Me acompaña?



Cinco kilómetros.

Kael había recorrido aquella distancia sin queja alguna, aunque tampoco podía decirse que hubiese disfrutado especialmente del trayecto. Estaban demasiado lejos de la ciudad, y por tanto, su capacidad de respuesta podría verse especialmente mermada, siendo posiblemente el hijo de la luz quién pudiese llegar a una velocidad medianamente rápida.

Sus pasos habían mantenido un ritmo constante durante prácticamente todo el camino. Ni demasiado rápido como para acabar saturado, ni demasiado lento como para convertir aquella caminata en una excursión turística, o que su comandante lo terminase dejando atrás. Era un hombre especialmente atlético y rápido, tal y como tenía comprobado, por lo que le sería especialmente sencillo perderlo si no le prestaba atención al soldado. Su mirada, entretanto, había permanecido fija sobre la pequeña aldea que poco a poco se alzaba frente a ellos...hasta que llegaron a sus oídos las palabras más absurdas que había escuchado en mucho, mucho, mucho tiempo.


—Si un árbol cae en medio de un bosque, y no hay nadie cerca para oírlo… ¿De qué color es el árbol?
Pero lo más sorprendente de toda esa situación no fue en sí el comportamiento de todas las partes involucradas, sino que, en el fondo, por una razón inexplicable...si Kael hubiese tenido que responder, hubiese dado exactamente la misma respuesta.

"¿Cómo demonios puede ser que con una pregunta tan absurda sea tan clara la respuesta?" Definitivamente se le estaba empezando a contagiar la locura y la estupidez de su Comodoro, y eso no era bueno.

Su postura se recompuso al oír hablar de la filosofía. Pensar que aquellas personas iban en contra de todo pensamiento racional en mitad de una conversación podría llegar a considerarse extraño. Quizás le estaba dando demasiada importancia a cosas que apenas merecían atención, pero no pudo evitar continuar escuchando, al menos, hasta que las mismas personas terminaron por llamarlos para acercarse. ¿Se habrían percatado?

Al final, aquello no pudo terminar acabando con una menor importancia. El azabache esbozó una sonrisa en cuanto escuchó la presentación de la Gobernadora de la ciudad. Por primera vez en mucho tiempo, a Kael le resultó agradable en el oído escuchar como una mujer, ya fuese indirectamente a él o a su comandante, ofrecía a una amiga con tal de ver "qué podía pasar". La guardaespaldas parecía ligeramente avergonzada, y eso, para el soldado, era una perfecta ocasión con la que mejorar la impresión de una persona importante dentro de aquel pequeño poblado.

—Es un placer, señorita Marley, señorita Carla. Mi soltero comandante y yo pasábamos por aquí para conocer un poco los alrededores de Meleé. No sabíamos que se estaba celebrando una festividad.—¿Esperaba que Stroud se molestase por ese comentario? Sí, pero era una forma de relajar tensiones entre los presentes.—Mmm. No creo que sea relevante que llamemos la atención frente a bandas piratas, pero entiendo que presencia marine pueda terminar atentando contra la propia festividad. La gente no se sentiría relajada cuando no tenían previsto tenernos de uniforme cerca.—Comenzó a analizar en voz alta, sin llegar a ser un comentario directo hacia nadie.—Lo tendremos en consideración. Muchas gracias.

No hubo ninguna otra palabra más por su parte hacia aquellas personas. Cuando finalmente se marcharon, su mirada se dirigió a la del joven Nanashi, preguntándose por un momento cuál creía que sería su consideración al respecto. Quizás, precisamente para evitar que diese una orden que los pusiera en desventaja, terminó adelantándose, incluso cuando no es costumbre verle hacerlo.

—Podríamos aprovechar la ocasión para buscar información sobre esas mismas bandas piratas, y ver cuantas podemos deshacer antes de marcharnos de la ciudad. Después de los Sepultura, reconozco que sigo con la mente pensando en cuantos habrán saltado el cordón del gobierno por culpa de los juegos de Skyìea.—Al final, con ello cumplirían parte del motivo por el que habían ido hasta la ciudad en primer lugar—.¿Qué me dice? ¿Le guardo el uniforme y nos mezclamos con la fiesta, comandante? Tengo curiosidad por aprender las habilidades de infiltración de un superior como usted. 

Para Kael, aquella era su bendita especialidad, pero no por eso pensaría menos del rubio capacitado para derribar tanques con apenas un par de golpes envueltos en mochi. Ese hombre conseguía llamar su atención en varios sentidos, y si el sigilo resultaba ser también uno de sus dones, sin duda terminaría por buscar aprender todavía más de aquel epilogista.

Que la vida es un carnaval
[Imagen: jGxJg3p.png]
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RE: [Aventura T4] Carnaval en Mêlée - por Kael Omuyaga - Ayer, 01:39 PM

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