P.A: Tasajo y manzanas [Aventura T4 - Bai/Mahou]
#3
Esperar a que enfermaran habría sido lo más sencillo.

Habría bastado con sentarse a ver pasar las horas mientras se dedicaba a lo que realmente importaba en esta vida —o al menos a lo que Bai suponía que debía importar—, haciendo gala de una paciencia casi mineral frente a las necesidades reales de su tripulación. De hecho, tan solo debían aguardar hasta el límite, hasta que el hambre apretara o algún incauto desembarcara en la orilla. E incluso, en el peor de los casos, era incluso mejor el salir de la isla hacia cualquier otro lugar mientras les quedara comida.

Eso era realmente una estrategia infinitamente más eficiente que lo que estaban haciendo. Y, sin embargo, también habría sido sumamente poco considerado —y profesional— por su parte, ahora que tres personas, de una forma que aún no terminaba de concebir, dependían de ella.

Quizás por eso le costaba tanto ir en contra de su propia cabeza, que no dejaba de gritarle que buscar su propia comida era un derroche de recursos.

—No sé cómo he podido acceder a esto... —La voz de la birkiniana se perdió entre el silbido de un abrasador viento que las golpeaba con fuerza mientras levantaba arenisca hasta la altura del abdomen de Bai—. Mahou, ¿bien?

Con el mentón agachado y la vista en su compañera Humink, Bai cerró el puño y levantó el pulgar acompañando a su pregunta. Al mismo tiempo, el sol sobre la isla le hizo entrecerrar los ojos mientras la miraba y, por un instante, sintió que la adolescente era frágil y pequeña, pese a que desde el inicio había demostrado ser mucho más fuerte de lo que a ella le parecía. Después de eso, no dijo nada más. Se limitó a seguir a su exploradora mientras todavía pensaba que la inacción hubiera evitado cualquier tipo de consumo de energía en un terreno como el de Báltigo, donde hasta el más mínimo recurso resultaba vital.

Sin embargo, ya estaba hecho.

De nuevo hubo un golpe de viento y Bai se llevó el brazo hacia delante, formando una visera improvisada. Al hacerlo, su mirada se detuvo en la mano todavía vendada por las heridas sufridas durante su último entrenamiento en Skypiea; había pasado tiempo suficiente como para que aquella lesión hubiese mejorado, pero la inflamación persistía alrededor de la herida y su aspecto parecía amenazar, día tras día, con una infección.

Ella podía soportarlo. De ahí que todavía viera como un derroche de energía las horas dedicadas a trazar aquella especie de recolección, el cuero desgastado en la suela de sus botas e incluso las pocas reservas de alimento vegetal que les quedaban, invertidas en una cacería de desenlace incierto. Sin embargo, lo que la había llevado a aceptar era que ellos no tenían por qué pagar las consecuencias de su terquedad. Sobretodo cuando se había dado cuenta, a través de su mala cicatrización, de que debía considerar una posibilidad preocupante, a saber, que, en un lugar con escasez de alimentos frescos y jornadas de descanso cuestionables, el problema no estuviera en cómo su cuerpo gestionaba las heridas, sino en algo que también los estuviera afectando a ellos desde dentro.

Y, para corroborar eso, debían empezar a comer mejor.

—¿Sí? —preguntó por acto reflejo en cuanto Mahou la llamó moviendo su mano con frenesí.

Bajó la mirada y se acuclilló a su lado como si desde su altura, o sus conocimientos, pudiera entender qué es lo que Mahou estaba viendo.

Y quizás, de una forma primitiva, así fue. Pues al poco de procesar los surcos, el vello de su nuca se erizó al recordar lo que había pasado en Drum. Levantó la cabeza y observó a su alrededor, fijando la vista en los promontorios. Los orificios en las rocas provocaron que sus alas se agitaran y se expandieran erizadas, como las de un animal que teme ser atacado en cualquier momento; y aunque estas eran pequeñas en comparación con su cuerpo, se abrieron como dedos blancos que intentaban proyectar una apariencia de salvajismo.

—Con cuidado... —Murmuró más para sí que para Mahou, mientras adelantaba su magnánimo cuerpo para interponerse y cubrir a la mona al tiempo que llevaba la mano a la empuñadura de su espada.

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Bai Mudan
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RE: P.A: Tasajo y manzanas [Aventura T4 - Bai/Mahou] - por Bai Mudan - Ayer, 09:37 PM

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