26-09-2026, 07:32 AM
Molesto, caprichoso e infantil; esas fueron las primeras palabras que vinieron a mi mente apenas lo escuché hablar, soltando cada una de aquellas frases que despertaban en mí ¿Ira?... No…era más bien una sensación extraña con lo que he estado luchando todo este tiempo, como si mi corazón hubiera comenzado a latir desenfrenadamente con cada palabra suya, tal y como había pasado en el restaurante. Bastaba con observarme con esos orbes tan azulados para desarmarme poco a poco con aquel maldito encanto que desbordaba pasión y seguridad, haciéndome cuestionar…¿Cuántas mujeres han caído con esta jugada tan sucia? Ahí estaba yo, envuelta entre el vapor, la sofocante calidez y sobre todo, ante mi vergüenza que me hacía imposible sostener la mirada burlona de Shin, Frente a mí, ese hombre parecía mostrar cada vez más de sí mismo, un encanto devastador que me arrastra a seguir en este juego. Al desviar mi rostro hacia sus hombros anchos, la firmeza de su cuerpo y aquella piel suave y tersa que podía sentir bajo la palma de mi mano. Simplemente me quede callada tras escuchar claramente como me invitaba a retirarme, palabras que fueron como un gancho directo a mi orgullo –*Ciertamente…deberia*-- me regañe tras alejar mi mano, pues en esta noche me he excedido, era cierto, lo habia tocado de manera inapropiada y el simple hecho de que se encargo de mi al estar en ese estado…bueno…debia mucho, pero no lo queria pagar con esos terminos.
Con la confusión que se mezclaba con mis recuerdos difusos, de pronto pestañee cuando se aproximo un poco más, hipnotizada por el brillo vivaz de sus orbes, era como un niño que disfrutaba hacer travesuras. Me propuso entrar a la tina, me propuso pagar mi deuda con un baño, me propuso algo totalmente indecente. Sorprendida y frunciendo levemente el ceño, de pronto comencé a sonrojarme como un tomate, automáticamente me aleje mientras el dorso de mi palma derecha cubría mis labios, mis mejillas y sin duda mi pudor —P-pero…qué dices….i-diota…– mencione temblorosa ante esa idea tan desastrosa, tan inmoral…tan tentadora.
Maldito.
Cuando menciono sobre la deuda pendiente, mi mirada regresó a él, justamente en el momento que apuntaba a su zona baja, incrédula por el gesto, cuando caí en cuenta a lo que se referia, me volvi a sonrojar de manera escandalosa, tal y como había pasado en el restaurante –P-PE..PE….¡I…IIDIOTA!-- Tartamudeando a medida que trataba de calmar los latidos de mi corazón, mis mejillas ardían por las atrevidas palabras que soltaba Shin. Ciertamente estar a solas con este sujeto era más peligroso que estar en público. Aunque para ser franca…no habia mucha diferencia. Desviando el rostro hacia otro costado, casi hasta una de las esquinas del techo del baño, solté un suspiro algo pesado intentando recuperar el control de mis latidos, permanecí unos segundos en silencio hasta que lo volví a observarlo de reojo, Mis ojos recorrieron su figura con una curiosidad que intenté disimular, deteniéndose en sus hombros, en sus pectorales firmes y en aquel torso que apenas lograba distinguirse entre la espuma y el vapor, fue entonces cuando sentí que una pequeña sonrisa comenzaba a dibujarse en mis labios, una idea cruzó mi mente, tan repentina como traviesa y mi expresión cambió ligeramente a una de complicidad, queria jugar con fuego…aceptaria el reto.
Tienes razón…tengo una deuda que pagar, ¿no? — Soltando apenas un poco el escote de mi vestido, dejé ver algo de piel buscando deliberadamente captar su atención masculina. Me acerqué a él con una pequeña sonrisa y al sentarme en el borde de la tina, llevé mis dedos hasta su rostro, tomándolo con suavidad mientras correspondía aquella mirada intensa que parecía desafiarme en silencio. Había algo en sus ojos que despertaba mi lado más atrevido, así que decidí devolverle la provocación y retarlo a retomar aquello que habíamos dejado pendiente en el restaurante. Me incliné sobre él sin llegar a entrar en la tina. Una de mis manos se posó sobre su mejilla izquierda, manteniéndolo cerca de mi mirada, mientras la otra descendía lentamente desde su hombro hasta apoyarse sobre su pectoral derecho. Sonreí de lado, disfrutando de aquella cercanía, como si quisiera demostrarle que no pensaba retroceder tan fácilmente esta vez –Cierra los ojos…que es mi primer beso…– Murmuré algo sonrojada, mientras bajaba lentamente la mano desde su pectoral hacia su torso, esperando despertar sus ganas de jugar, ¿que tan caballero podia ser Shin?
Con la confusión que se mezclaba con mis recuerdos difusos, de pronto pestañee cuando se aproximo un poco más, hipnotizada por el brillo vivaz de sus orbes, era como un niño que disfrutaba hacer travesuras. Me propuso entrar a la tina, me propuso pagar mi deuda con un baño, me propuso algo totalmente indecente. Sorprendida y frunciendo levemente el ceño, de pronto comencé a sonrojarme como un tomate, automáticamente me aleje mientras el dorso de mi palma derecha cubría mis labios, mis mejillas y sin duda mi pudor —P-pero…qué dices….i-diota…– mencione temblorosa ante esa idea tan desastrosa, tan inmoral…tan tentadora.
Maldito.
Cuando menciono sobre la deuda pendiente, mi mirada regresó a él, justamente en el momento que apuntaba a su zona baja, incrédula por el gesto, cuando caí en cuenta a lo que se referia, me volvi a sonrojar de manera escandalosa, tal y como había pasado en el restaurante –P-PE..PE….¡I…IIDIOTA!-- Tartamudeando a medida que trataba de calmar los latidos de mi corazón, mis mejillas ardían por las atrevidas palabras que soltaba Shin. Ciertamente estar a solas con este sujeto era más peligroso que estar en público. Aunque para ser franca…no habia mucha diferencia. Desviando el rostro hacia otro costado, casi hasta una de las esquinas del techo del baño, solté un suspiro algo pesado intentando recuperar el control de mis latidos, permanecí unos segundos en silencio hasta que lo volví a observarlo de reojo, Mis ojos recorrieron su figura con una curiosidad que intenté disimular, deteniéndose en sus hombros, en sus pectorales firmes y en aquel torso que apenas lograba distinguirse entre la espuma y el vapor, fue entonces cuando sentí que una pequeña sonrisa comenzaba a dibujarse en mis labios, una idea cruzó mi mente, tan repentina como traviesa y mi expresión cambió ligeramente a una de complicidad, queria jugar con fuego…aceptaria el reto.
Tienes razón…tengo una deuda que pagar, ¿no? — Soltando apenas un poco el escote de mi vestido, dejé ver algo de piel buscando deliberadamente captar su atención masculina. Me acerqué a él con una pequeña sonrisa y al sentarme en el borde de la tina, llevé mis dedos hasta su rostro, tomándolo con suavidad mientras correspondía aquella mirada intensa que parecía desafiarme en silencio. Había algo en sus ojos que despertaba mi lado más atrevido, así que decidí devolverle la provocación y retarlo a retomar aquello que habíamos dejado pendiente en el restaurante. Me incliné sobre él sin llegar a entrar en la tina. Una de mis manos se posó sobre su mejilla izquierda, manteniéndolo cerca de mi mirada, mientras la otra descendía lentamente desde su hombro hasta apoyarse sobre su pectoral derecho. Sonreí de lado, disfrutando de aquella cercanía, como si quisiera demostrarle que no pensaba retroceder tan fácilmente esta vez –Cierra los ojos…que es mi primer beso…– Murmuré algo sonrojada, mientras bajaba lentamente la mano desde su pectoral hacia su torso, esperando despertar sus ganas de jugar, ¿que tan caballero podia ser Shin?

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