Ayer, 04:48 PM
No tuvo que esperar demasiado hasta que la siguiente persona en presentarse fue traído quizás por una confusión del dueño de la taberna hacia la zona donde estaba reposando los pies el Lunarian junto con su mono, dejando un bulto de persona completamente pasado de copas en sus cercanías. Sin mucho asombro, pues era más que nada común ver navegantes o marinos borrachos en tabernas de las islas, el albino movió sus ojos celestes hasta el mismo antes de suspirar. Había escuchado la alaraca del mismo respecto a su resistencia para ser removido forzosamente, entendía por las palabras del cantinero que había bebido a más no poder y más allá de que las formas fuesen cuanto menos cuestionables él respetaba el libre albedrio de cada uno.
Las palabras fluían como un río etílico, pero Road no parecía sorprendido o impresionado hasta que el contrario terminó de hablar tomando su propia bebida para lanzarla en dirección al joven de forma que éste la pudiese atrapar. Una forma de que siguiese bebiendo quizás.
— Me da igual como te llames feito, si no quieres que te digan cuanto puedes beber o cómo, es por aquí. Si quieres seguir siendo zarandeado de aquí para allá como un lastre por cantineros frustrados en islas de mala muerte allá tú.
Fue todo lo que respondió antes de llevar su mirada hacia la presencia imponente que poco a poco se acercaba. Puchero por su parte notó al pequeño roedor que acompañaba a la figura cuasi demoniaca, escalando el hombro de Road para comenzar a tirar del lóbulo derecho de su oreja mientras realizaba una suerte de sonidos y chillidos para llamar la atención de su compañero.
— Que si Puchero, que ya lo vi... Hola tonto del culo, bienvenido. Creo que estamos en igualdad de condiciones si has llegado hasta acá, ahora deja de hacerte el piola y toma asiento que si eres amigo de un animalito entonces estás bien en mis libros... Mi nombre es Road y él es Puchero, somos oriundos del Reino de Samba y si todavía aún no han oído hablar de nosotros es cuestión de tiempo antes de que eso cambie ¿¡Preguntas!? Y rapidito que es gerundio, puedo ser un tipazo y ante todo hermoso pero también tengo poca paciencia.
Tiró su flequillo hacia atrás, y vio su reflejo en una de las ventanas cercanas satisfecho con su apariencia antes de devolver la atención a los dos varones que se habían presentado. Habían sido más llamativos que el 99,99% de los postulantes, eso ya era algo.
Las palabras fluían como un río etílico, pero Road no parecía sorprendido o impresionado hasta que el contrario terminó de hablar tomando su propia bebida para lanzarla en dirección al joven de forma que éste la pudiese atrapar. Una forma de que siguiese bebiendo quizás.
— Me da igual como te llames feito, si no quieres que te digan cuanto puedes beber o cómo, es por aquí. Si quieres seguir siendo zarandeado de aquí para allá como un lastre por cantineros frustrados en islas de mala muerte allá tú.
Fue todo lo que respondió antes de llevar su mirada hacia la presencia imponente que poco a poco se acercaba. Puchero por su parte notó al pequeño roedor que acompañaba a la figura cuasi demoniaca, escalando el hombro de Road para comenzar a tirar del lóbulo derecho de su oreja mientras realizaba una suerte de sonidos y chillidos para llamar la atención de su compañero.
— Que si Puchero, que ya lo vi... Hola tonto del culo, bienvenido. Creo que estamos en igualdad de condiciones si has llegado hasta acá, ahora deja de hacerte el piola y toma asiento que si eres amigo de un animalito entonces estás bien en mis libros... Mi nombre es Road y él es Puchero, somos oriundos del Reino de Samba y si todavía aún no han oído hablar de nosotros es cuestión de tiempo antes de que eso cambie ¿¡Preguntas!? Y rapidito que es gerundio, puedo ser un tipazo y ante todo hermoso pero también tengo poca paciencia.
Tiró su flequillo hacia atrás, y vio su reflejo en una de las ventanas cercanas satisfecho con su apariencia antes de devolver la atención a los dos varones que se habían presentado. Habían sido más llamativos que el 99,99% de los postulantes, eso ya era algo.
