Del otro lado| Social | P.R.
#8
Si bien Garnet no se había dado cuenta del peso de sus acciones, la pobre doncella en busca de un método para salir de su bloqueo, fue completamente abatida por el libertinaje del pelirrojo en tanga. Ciertamente, aquella fina y poco discreta prenda morada, era un poder que conllevaba una gran responsabilidad. Para fortuna de Miyori, en el momento en el que el oriundo de Skypiea volvió a su asiento con Sabertones entre sus brazos, la pelinaranja se encontraba ya plenamente - o casi que plenamente - en sus facultades.

Cuando el músico de los Alas Negras mostró a la preciosa joven a su fiel compañero, Sabertones, ésta alabó la grandeza del instrumento, exclamando lo genial que era su guitarra eléctrica, con un entusiasmo tan genuino que causó que la chica se acercara hasta el Den Den, con tal de poder apreciar mejor la obra artesanal de Tobías. Garnet tan sólo podía observar aquellos ojos llenos de ilusión y emoción mientras profesaba su amor hacia el instrumento. Ver a alguien mirar así a la guitarra que tanto amaba el pelirrojo, llenaba a Garnet de vida. Del mismo modo, también le transmitió cierta ternura cuando, hablando sobre la música que al pelirrojo le gustaba tocar, Miyori adoptó una postura más reflexiva. Realmente, la mujer aparentaba estar interesada en las palabras y gustos del pequeño guarrindongo.

Su interés se veía reflejada hasta en sus gestos, pasando a sentarse con las rodillas flexionadas, y apoyando su mentón sobre estas, dando la sensación de que estaba escuchando una anécdota de un ser querido, como cuando un abuelo relata a su nieta un cuento, por ejemplo. Garnet comenzó a explicar y detallar las posibles maneras de salir de un bloqueo musical, llevándose toda la atención de la chica de los ojos del color de mar. La joven, con una tímida pero cautivadora sonrisa, pareció comprender a la perfección al punto al que quería llegar el pirata. Y cuando propuso que tocaran una pieza juntos, para ver si con ello conseguía que las musas llegaran a Miyori, fue cuando el pelirrojo sintió como el vello de todo su cuerpo se erizaba.

- ¡Todo tuyo, Miyo-chan! El menda te seguirá toques lo que toques, ¿es o no es? - le contestó Garnet, qeudando atento a cualquier estímulo y señal que pudiera propiciar el comienzo del dueto. Aceptando la proposición la mujer de cabellos que parecían nacer del mismo fuego, Miyori tomó a su Amphitrite así como su arco, adoptando una postura completamente elegante, lista para tocar la pieza que ella misma iba a escoger. En ese momento, la melodía comenzó a fluir, así como la magia de aquel momento que, seguramente, el pelirrojo jamás sería capaz de olvidar. Las notas limpias y armoniosas que emitían el violín de tintes azulados, acompañados de la figura de una Miyori en calma y quietud, hasta el punto de que ocultaba sus orbes celestes tras sus párpados, daban la visión de que, Garnet, estaba frente a un ángel.- ¿Me han mandado de vuelta a Shandora o de qué coño va esto? - pensaba perplejo el pelirrojo y con una sonrisa un tanto incómoda en su rostro, sin ser siquiera consciente aún de que canción estaba tocando Miyori. Las mejillas le ardían como si contuvieran dos soles en su interior.- ¡Ah sí! Que tengo que tocar... - reaccionó a tiempo, aún sin percatarse de que canción estaban tratando. Iba a comenzar a trastear con su guitarra cuando sus ojos se abrieron de par en par hacia Miyori.- Para el carro... ¿El Sake de Binks? No me digas que ella... - dilucidaba mentalmente, sospechando sobre que tipo de persona debía ser su clienta. Sin embargo, en ese momento sólo había espacio para la música. El resto de pensamientos, podían quedar relegados para después.


♫♪♫♪

Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho
Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho
El sake de Binks será,
lo que vamos a entregar
Navegar por el mar,
piratas hasta el final
Ese barco es nuestro hogar,
siempre nos hace llegar
Calaveras en las velas nos harán notar
La tormenta viene ya,
y muy pronto llegará
El sonar de los tambores nos alcanzará
No te vayas a rendir,
es momento de vivir
Que el sol, siempre volverá a salir
Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho

♫♪♫♪
 

Las voces de los dos artistas se unieron y fusionaron al unísono, al igual que lo hacían sus instrumentos, creando en un momento de pura improvisación una pieza musical que narraba cierta historia de piratas. Y es que, la música era algo mágico y maravilloso. Algo que, sin ser algo material o palpable, era esencial para la humanidad. Bien podía ser el combustible que avivaba la llama de nuestros corazones, así como una manta que te arropaba en los momentos de mayor vulnerabilidad. Y es que, no sólo era el mayor apoyo para las emociones humana. No. También era un puente hacia ellas, un medio de conexión que te permitía estrechar fuertes lazos con otras personas gracias a ella. Y aquella noche, ante aquella primera llamada, y ante aquella canción entonada y tocada por dos amantes de la música, Garnet sentía que esos lazos, quizás, podían estar empezando a formarse en torno a Miyori.

- ¡PUAJAJAJA! ¡Cómo te las gastas Miyo-chan! Ha sido una pasada, ¿es o no es? - Garnet estaba eufórico, con una energía rebosante hasta tal punto que parecía que el pecho le iba a explotar de la emoción.- Suéltalo, ¿te sientes algo mejor, Miyo-chan? - preguntaba el pelirrojo, agachándose mientras dejaba sobre el suelo y con delicadeza a Sabertones, apoyando el mástil sobre el escritorio. En el momento en el que volvió a erguirse para volver a posicionarse frente a la cámara, su vista se ancló en uno de los cárteles de recompensa que reposaba sobre su escritorio. Si bien su imagen estaba tapada por otro cártel, se veía lo suficiente como para poder divisar el nombre al que correspondía aquella recompensa. Miyori Hoshino rezaba el Wanted. Aquello explicaba que supiera el Sake de Binks, y porqué le sonaba al ver su cara.

- Y otra cosa, mariposa... - enunciaba, a la par que agarraba el trozo de papel en el que había visto dicho nombre. 90 millonacos de berries... Nada mal.- ¿Qué hace una chica como tú siendo pirata? - dijo de manera juguetona, con su ceja izquierda arqueada mientras extendía el cártel de Miyori hacia el Den Den.- El menda también es pirata, ¿eh? Así que no te rayes, pero me ha pillado en bolas ver a alguien como tú siendo de esta guisa. - sencillamente, lo poco que había hablado con ella, daba a entender que era una persona pacífica y pura - a no ser que estuviera engañando por completo al pelirrojo -. Simplemente, alguien que amaba tanto la música como ella, no podía ser mala persona, en absoluto. Y que alguien tan gentil y llena de amor como ella se echara a la mar, sólo podía significar una cosa para Garnet.- Hablemos de sueños, Miyo-chan. - pronunció, con una amplia sonrisa que irradiaba determinación a más no poder, mientras apoyaba sus dos codos sobre el escritorio. Asimismo, apoyó su barbilla sobre sus manos.- ¿Por qué te echaste a la mar? ¿Cuál es tu sueño? - preguntó, manteniendo en ese momento una expresión más seria.- Al menda le gustaría saberlo todo de la persona con la que acabo de tocar esta canción. - esbozó una sonrisa ladeada.- Pero eres la clienta, así que si no te apetece, ajo y agua para mi puejeje. - aclaró, dirigiendo toda la atención de todos sus sentidos hacia la bella joven.- Esta noche soy todo tuyo, Miyo-chan. -  espetó de forma genuina y sin segundas intenciones detrás. Sentía que quería hablar y conocer todo y cuánto pudiera sobre ella.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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Del otro lado| Social | P.R. - por Miyori Hoshino - 14-09-2026, 02:08 AM
RE: Del otro lado| Social | P.R. - por Garnet D. Matlock - 24-09-2026, 12:20 PM

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