23-09-2026, 10:20 PM
Hasta el momento aquel extravagante artista me había resultado ser una persona muy atenta, cordial y amable,y eso hacía que me sintiera bastante cómoda con su presencia, claro que me había sonrojado un par de veces cuando mencionaba que le parece parecía bonita, aunque ciertamente yo no me considero como tal, la belleza siempre me ha parecido un aspecto bastante relativo, sin embargo, ese tipo de elogios conseguían ponerme un poco nerviosa y avergonzada.
Asentí levemente cuando me dio permiso para ser curiosa y hacer todas las preguntas que me ocurrieran, aun así, seguía pensando que quizás me había emocionado demasiado. — De acuerdo — dije finalmente, acompañando mis palabras con una sonrisa gentil y agradecida.
Me quedé atenta a sus palabras a continuación, pero… lo siguiente, por supuesto, fue algo que jamás habría imaginado.
Habían muchos factores que daban motivo a mi siguiente reacción, y no sabía cual tenía más peso, la primera es que nunca pensé que él estuviera completamente semi-desnudo, una cosa es usar boxer y otra es andar en una tanga,tomando en cuenta el tamaño de su hombría oculta en esa “pequeña” pieza de ropa interior, lo consiguiente fue el distinguir la tonalidad morada de la tela, que bien no es muy extraño de ver en una lencería de cualquier género, sin embargo, al libido humano eso enciende sin duda alguna la idea de un tabú, y por último, y no menos importante, a pesar que en su cuerpo vi la señal de una cicatriz idéntica a la mía, fue el verlo girarse cuando mostró sin pudor las posaderas que le pertenecían.
¿Mi reacción?, claro… uno pensaría que al haberme criado entre puros hombres estaría acostumbrada a esto, pero lo cierto es que… no.
Si antes estaba roja como un tomate, seguramente en ese momento hervía de un rojo intenso, sintiendo cómo la sangre me subía hasta las sienes, y claro… terminé desmayándome dramáticamente contra el suelo, dejando únicamente mi pierna izquierda alzada a la vista ante la pantalla, había muerto… pero de vergüenza absoluta.
¿Cuánto tiempo pasó?, no lo sé…
Pero, en cuanto Garnet retomó la conversación, volví a sentarme para aparecer nuevamente en la pantalla de la llamada, ahora estaba un poco despeinada y todavía bastante acalorada, así que tomé una hoja de las partituras y comencé a abanicarme con ella mientras escuchaba hablar sobre su instrumento, Sabertones. — ¿Ah? ¿Mejor amigo? ¿C-cual mejor amigo? — pregunté mientras agitaba la hoja con más fuerza, intentando despejar mi cabeza de lo que acababa de ver, quitar esa inquietud que incluso me hizo tener palpitaciones rápidas, cuando finalmente reuní el valor suficiente para volver a mirar hacia la cámara, fue entonces cuando tuve mi amor a primera vista.
Una hermosa guitarra eléctrica con detalles felinos apareció frente a mí.
— ¡Oye! ¡Qué genial! — exclamé con voz alta, completamente fascinada mientras volvía acercarme a la pantalla para observarla con mayor atención, al parecer aquel Skypiano de cabello escarlata tocaba una música bastante intensa, bueno, su preferencia, y tal género musical hizo que inevitablemente recordara un poco a Maki. — Lo que ruge del alma y corazón al tocar… — repetí lentamente pensativa, y por eso mismo me quedé en silencio unos segundos, reflexionando sobre aquellas palabras, me parecieron bastante curiosas, ¿un rugido?, nunca había pensado en la música de esa manera, la mía solía ser mucho más tranquila y delicada, tocar música con el corazón es una bendición, si, para mí la música es una bendición. — ¿Otras preguntas?
Cierto… había hecho muchas preguntas antes, pero sinceramente ya ni siquiera recordaba cuáles eran, seguramente terminaría recordándolas conforme avanzara la llamada. — No soy buena bebiendo, supongo que quizás sea algo parecido a eso, sí… — comenté finalmente antes de flexionar las rodillas y apoyar el mentón sobre ellas, escuchando con atención al artista “extranjero”.
Las palabras del nudista de la prenda morada me hicieron remontarme a mis comienzos en la música, recordando con cariño aquella melodía que despertó en mi amor por las canciones y, sobre todo, aquella que siempre me hacía recordar mi amado hogar en Baterilla — Sí, tiene sentido… — respondí con una pequeña sonrisa.
Al igual que él, tomé mi amado violín azul y ajusté cuidadosamente la clavija, lo cierto era que hasta ese momento había estado intentando crear música con la mente y no con el corazón, entonces me parece que tiene mucho sentido lo que dice, no hay que forzar lo que debe fluir por su cuenta… — Me encantaría, sin duda, tocar una melodía contigo… ¿Te parece bien si comienzo yo?
Coloqué el arco sobre las cuerdas y enderecé la espalda, adoptando una postura adecuada, después acomodé el violín bajo mi mentón y cerré los ojos con una expresión serena, dejando que todos aquellos recuerdos acudieran a mí, solo entonces comencé a imitar esa canción pirata en mi cabeza, a entonar la clásica melodía de aquella maravillosa canción perteneciente a los próceres de la mar, a todos aquellos seres que habían surcado el océano y cuya victoria había quedado inmortalizada en esa hermosa canción. Inspiré profundo para finalmente… cantar.
Asentí levemente cuando me dio permiso para ser curiosa y hacer todas las preguntas que me ocurrieran, aun así, seguía pensando que quizás me había emocionado demasiado. — De acuerdo — dije finalmente, acompañando mis palabras con una sonrisa gentil y agradecida.
Me quedé atenta a sus palabras a continuación, pero… lo siguiente, por supuesto, fue algo que jamás habría imaginado.
Habían muchos factores que daban motivo a mi siguiente reacción, y no sabía cual tenía más peso, la primera es que nunca pensé que él estuviera completamente semi-desnudo, una cosa es usar boxer y otra es andar en una tanga,tomando en cuenta el tamaño de su hombría oculta en esa “pequeña” pieza de ropa interior, lo consiguiente fue el distinguir la tonalidad morada de la tela, que bien no es muy extraño de ver en una lencería de cualquier género, sin embargo, al libido humano eso enciende sin duda alguna la idea de un tabú, y por último, y no menos importante, a pesar que en su cuerpo vi la señal de una cicatriz idéntica a la mía, fue el verlo girarse cuando mostró sin pudor las posaderas que le pertenecían.
¿Mi reacción?, claro… uno pensaría que al haberme criado entre puros hombres estaría acostumbrada a esto, pero lo cierto es que… no.
Si antes estaba roja como un tomate, seguramente en ese momento hervía de un rojo intenso, sintiendo cómo la sangre me subía hasta las sienes, y claro… terminé desmayándome dramáticamente contra el suelo, dejando únicamente mi pierna izquierda alzada a la vista ante la pantalla, había muerto… pero de vergüenza absoluta.
¿Cuánto tiempo pasó?, no lo sé…
Pero, en cuanto Garnet retomó la conversación, volví a sentarme para aparecer nuevamente en la pantalla de la llamada, ahora estaba un poco despeinada y todavía bastante acalorada, así que tomé una hoja de las partituras y comencé a abanicarme con ella mientras escuchaba hablar sobre su instrumento, Sabertones. — ¿Ah? ¿Mejor amigo? ¿C-cual mejor amigo? — pregunté mientras agitaba la hoja con más fuerza, intentando despejar mi cabeza de lo que acababa de ver, quitar esa inquietud que incluso me hizo tener palpitaciones rápidas, cuando finalmente reuní el valor suficiente para volver a mirar hacia la cámara, fue entonces cuando tuve mi amor a primera vista.
Una hermosa guitarra eléctrica con detalles felinos apareció frente a mí.
— ¡Oye! ¡Qué genial! — exclamé con voz alta, completamente fascinada mientras volvía acercarme a la pantalla para observarla con mayor atención, al parecer aquel Skypiano de cabello escarlata tocaba una música bastante intensa, bueno, su preferencia, y tal género musical hizo que inevitablemente recordara un poco a Maki. — Lo que ruge del alma y corazón al tocar… — repetí lentamente pensativa, y por eso mismo me quedé en silencio unos segundos, reflexionando sobre aquellas palabras, me parecieron bastante curiosas, ¿un rugido?, nunca había pensado en la música de esa manera, la mía solía ser mucho más tranquila y delicada, tocar música con el corazón es una bendición, si, para mí la música es una bendición. — ¿Otras preguntas?
Cierto… había hecho muchas preguntas antes, pero sinceramente ya ni siquiera recordaba cuáles eran, seguramente terminaría recordándolas conforme avanzara la llamada. — No soy buena bebiendo, supongo que quizás sea algo parecido a eso, sí… — comenté finalmente antes de flexionar las rodillas y apoyar el mentón sobre ellas, escuchando con atención al artista “extranjero”.
Las palabras del nudista de la prenda morada me hicieron remontarme a mis comienzos en la música, recordando con cariño aquella melodía que despertó en mi amor por las canciones y, sobre todo, aquella que siempre me hacía recordar mi amado hogar en Baterilla — Sí, tiene sentido… — respondí con una pequeña sonrisa.
Al igual que él, tomé mi amado violín azul y ajusté cuidadosamente la clavija, lo cierto era que hasta ese momento había estado intentando crear música con la mente y no con el corazón, entonces me parece que tiene mucho sentido lo que dice, no hay que forzar lo que debe fluir por su cuenta… — Me encantaría, sin duda, tocar una melodía contigo… ¿Te parece bien si comienzo yo?
Coloqué el arco sobre las cuerdas y enderecé la espalda, adoptando una postura adecuada, después acomodé el violín bajo mi mentón y cerré los ojos con una expresión serena, dejando que todos aquellos recuerdos acudieran a mí, solo entonces comencé a imitar esa canción pirata en mi cabeza, a entonar la clásica melodía de aquella maravillosa canción perteneciente a los próceres de la mar, a todos aquellos seres que habían surcado el océano y cuya victoria había quedado inmortalizada en esa hermosa canción. Inspiré profundo para finalmente… cantar.
♫♪♫♪
Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho
Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho
Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho
El sake de Binks será,
lo que vamos a entregar
Navegar por el mar,
piratas hasta el final
Ese barco es nuestro hogar,
siempre nos hace llegar
Calaveras en las velas nos harán notar
La tormenta viene ya,
y muy pronto llegará
El sonar de los tambores nos alcanzará
No te vayas a rendir,
es momento de vivir
Que el sol, siempre volverá a salir
Yo-ho-ho-ho, Yo-ho-ho-ho
♫♪♫♪
♫♪♫♪
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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