23-09-2026, 09:34 PM
(Última modificación: 23-09-2026, 09:38 PM por Magnus Brand.)
Magnus siguió con la mirada a las marines cuando se apartaron de él. Después alzó la vista hacia la imponente y majestuosa figura que acababa de entrar en el bar.
Por primera vez desde que abandonó su isla natal, no tuvo que agacharse para mirar a una mujer a los ojos.
El buccaneer permaneció inmóvil, contemplando su larga melena negra, sus músculos marcados y aquellos labios carnosos. Una lágrima recorrió su rostro. Ni siquiera reparó en la postura de combate de Hani.
Aún con la libreta y pluma en sus manos, que había sacado de su abrigo para registrar lo sucedido, Magnus comenzó a escribir con una intensidad frenética. Apoyó las páginas sobre su antebrazo y movió la pluma sin parar.
Finalmente, cerró la libreta de golpe y la guardó cuidadosamente dentro del abrigo. Se ajustó la ropa, se pasó una mano por el pelo y avanzó hacia Hani con una enorme sonrisa.
—God damn it! ¿Qué hace un mujerón como tú en un sitio como este? Gurorororo.
Magnus se plantó frente a ella y extendió la mano, completamente ajeno a la invitación al combate.
—Magnus Brand. Revolucionario, poeta, apuesto galán y, por encima de todo, un caballero. Permíteme decirte que eres la mujer más bella que alguna vez haya visto un hombre. Pero no una belleza vulgar y corriente. Una belleza como la de una cascada. Como la de un volcán. Como la de una ola gigante que destruye cualquier barco que se atreve a intentar navegarla. Belleza que implica peligro. Mi tipo de belleza favorito.
La examinó nuevamente de arriba abajo sin ningún disimulo y señaló hacia la barra.
—Me encantaría divertirte, mujerón. Podemos empezar con una cerveza y continuar con todas las que queden. Pero antes necesito que me cuentes algo.
Magnus se acercó juguetón a la buccaneer, sosteniendo la barbilla de Hani con su mano izquierda.
—Tus chicas me han hablado muy bien de ti. Dicen que las ayudaste cuando nadie más lo hacía, y eso es digno de respeto. También me han contado que seguían tus órdenes cuando pusieron al oily bald motherfucker a vender potingues y a dos half-dead decrepit old cunts a cargar cien kilos de arroz.
Abrió las manos en señal de curiosidad y le dió una calada poderosa a su cigarro. Quería lucirse delante de Hani.
—Cuéntame, por favor.. ¿Qué necesidad tienes tú de cien mil berries y tanto arroz? ¿Acaso no tienes suficiente con tu belleza? ¿Por qué las damas, cuanto más bellas, más caprichosas son?
Magnus volvió a sonreír.
—Y después podrás explicarme tranquilamente qué entiendes exactamente por una noche inolvidable. Me interesa.
Por primera vez desde que abandonó su isla natal, no tuvo que agacharse para mirar a una mujer a los ojos.
El buccaneer permaneció inmóvil, contemplando su larga melena negra, sus músculos marcados y aquellos labios carnosos. Una lágrima recorrió su rostro. Ni siquiera reparó en la postura de combate de Hani.
Aún con la libreta y pluma en sus manos, que había sacado de su abrigo para registrar lo sucedido, Magnus comenzó a escribir con una intensidad frenética. Apoyó las páginas sobre su antebrazo y movió la pluma sin parar.
Contenido Oculto
Finalmente, cerró la libreta de golpe y la guardó cuidadosamente dentro del abrigo. Se ajustó la ropa, se pasó una mano por el pelo y avanzó hacia Hani con una enorme sonrisa.
—God damn it! ¿Qué hace un mujerón como tú en un sitio como este? Gurorororo.
Magnus se plantó frente a ella y extendió la mano, completamente ajeno a la invitación al combate.
—Magnus Brand. Revolucionario, poeta, apuesto galán y, por encima de todo, un caballero. Permíteme decirte que eres la mujer más bella que alguna vez haya visto un hombre. Pero no una belleza vulgar y corriente. Una belleza como la de una cascada. Como la de un volcán. Como la de una ola gigante que destruye cualquier barco que se atreve a intentar navegarla. Belleza que implica peligro. Mi tipo de belleza favorito.
La examinó nuevamente de arriba abajo sin ningún disimulo y señaló hacia la barra.
—Me encantaría divertirte, mujerón. Podemos empezar con una cerveza y continuar con todas las que queden. Pero antes necesito que me cuentes algo.
Magnus se acercó juguetón a la buccaneer, sosteniendo la barbilla de Hani con su mano izquierda.
—Tus chicas me han hablado muy bien de ti. Dicen que las ayudaste cuando nadie más lo hacía, y eso es digno de respeto. También me han contado que seguían tus órdenes cuando pusieron al oily bald motherfucker a vender potingues y a dos half-dead decrepit old cunts a cargar cien kilos de arroz.
Abrió las manos en señal de curiosidad y le dió una calada poderosa a su cigarro. Quería lucirse delante de Hani.
—Cuéntame, por favor.. ¿Qué necesidad tienes tú de cien mil berries y tanto arroz? ¿Acaso no tienes suficiente con tu belleza? ¿Por qué las damas, cuanto más bellas, más caprichosas son?
Magnus volvió a sonreír.
—Y después podrás explicarme tranquilamente qué entiendes exactamente por una noche inolvidable. Me interesa.
Off
![[Imagen: qWhXPFX.png]](https://i.imgur.com/qWhXPFX.png)
