23-09-2026, 06:45 PM
El sutil contacto de los dedos de Miyori sobre su muñeca no provocó una reacción física inmediata en Dharma. Su musculatura permaneció relajada bajo sus prendas oscuras, pero en su mente maquiavelica y estrategica, entendia que ella se habia percatado del pequeño gesto malevolo que Dharma habia tejido, así noto como ella no solo era una simple mujer con buenos sentimientos, entendio más su manera de pensar y todo en unos segundos fue registrado y diseccionado al instante. Pocos seres en este extravagante mundo se atreverían a tocar el brazo de un espadachín de su estirpe mientras este posaba la diestra en la empuñadura de su arma; la osadía de la pelinaranja no nacía de la fuerza ni del deseo del control o valentia de contenerlo, sino de una ingenuidad tan pura que a su criterio rozaba lo absurdo. Sostuvo la mirada verde oscuro, entornada en su eterna expresión desinteresada, observando cómo el pánico y la preocupación titilaban en las pupilas celestes de la joven de cabellos naranjas, de forma evidente, casi podia sentir lo que ella sentia.
Para el oriundo de Wano, escuchar que ella daría la vida por extraños y que defendía la existencia de aquellos civiles sin propósito aparente fue como contemplar a un niño intentando tapar el sol con un sutil velo de seda. La cicatriz en el lado derecho de su boca se tensó ligeramente en una mueca irónica, mientras la festividad de los artistas callejeros continuaba de fondo, ignorante del juicio silencioso que se estaba librando a escasos metros de sus tambores y panderetas.
| Asumes que la existencia requiere de una justificación profunda para ser cortada, Miyori, pero el mar azul no opera bajo los términos de tus principios. | Pronunció Dharma, y su voz, gravosa y lineal, fluyó con una parsimonia que cortó el aire tibio del mercado. | No necesito conocer el nombre de cada bolsa de carne que camina por estas calles para saber la nimiedad de su valor en el cosmos. | Relajo su postura, demostrandole a ella que tenia interes en escucharla, que no era solo un loco lleno de sangre en la cabeza |Quienes solo existen por inercia, siguiendo las reglas establecidas por el gobierno o la sociedad sin voluntad propia, ya están muertos en vida... son solo adornos para el destino. Ofrecer tu propia sangre por su paz es un desperdicio de energía que esta aventura te cobrará tarde o temprano. |
El pirata no retiró su muñeca del contacto tenue de los dedos de ella, permitiendo que la diferencia de su prominente y atlética estructura acentuara el peso místico de su advertencia. Sin embargo, suavizó de forma sutil la tensión que emanaba de su postura de caza, dejando que su mano derecha descansara de manera natural sobre el pomo de la gran espada, sin amagar un despliegue violento. Al escucharla confesar que no sabía realmente qué la hacía ser una pirata y que se consideraba solo una errante siguiendo el destino con su música, Dharma dejó escapar una exhalación seca, un sutil amago de risa que no llegó a ser sonoro, pero que demostraba la intriga genuina que la joven despertaba en su espíritu indiferente.
| Bro... una errante que no miente, no roba y no mata... el Gobierno Mundial no gasta tinta en tus intenciones; si tu nombre adorna un cartel, eres un monstruo ante sus leyes y un blanco para sus armas. | Añadió, ladeando un poco el rostro hacia la hilera de puestos mercantiles de plantas exóticas, disfrutando de su propia libertad mientras la melodía de la comparsa envolvía nuevamente el tramo lateral del camino. | Tu bandera no te define, es verdad, pero tus debilidades sí lo harán si te cruzas con la maldad en su estado más oscuro.| Por alguna razon sintio preocupación una diferente, el era un asesino y menospreciaba la vida futil de muchos, sin embargo tampoco iba por todos lados despojando a los seres vivos de su existencia, cada muerte para el tenia un sentido y con eso bastaba, las matanzas solo porque si tampoco eran algo que el frecuentaba. | Si tu camino es la música, avanza, pero no permitas que la misericordia por extraños te vuelva lenta cuando el acero de otros intente apagar tus canciones. |
Cruzándose de brazos con tranquilidad, separando así el roce de Miyori sobre su muñeca de forma sutil, el pelinegro miró de reojo hacia la comparsa que bloqueaba la calle, que también iba disminuyendo pues seguían avanzando hacia otras zonas, evaluando la situación con su habitual escepticismo y un dejo de complacencia ante la firmeza y sinceridad con la que Miyori defendía sus votos. No tenía intenciones de forzarla a cambiar su manera de ser, pues para él cada ser mostraba su ritmo a su manera, pero sí le agradaba la idea de dejar una pincelada de realidad en la mente de la pelinaranja antes de que las aguas mas profundas de estos mares peligrosos, pusieran a prueba su honestidad y su fragilidad emocional. Ella tenia intenciones buenas en un mundo lleno de podredumbre.
| No todo es caos y destrucción aun así siempre hay un lugar que lo necesita... eso permite el renacer de las cosas... y da espacio a la verdadera paz. | Concluyó el llamado Orador al menos por el periodico, y sus orbes esmeralda recuperaron esa mirada lineal y calmada, invitándola implícitamente a retomar la marcha hacia donde ella decidiera.
Para el oriundo de Wano, escuchar que ella daría la vida por extraños y que defendía la existencia de aquellos civiles sin propósito aparente fue como contemplar a un niño intentando tapar el sol con un sutil velo de seda. La cicatriz en el lado derecho de su boca se tensó ligeramente en una mueca irónica, mientras la festividad de los artistas callejeros continuaba de fondo, ignorante del juicio silencioso que se estaba librando a escasos metros de sus tambores y panderetas.
| Asumes que la existencia requiere de una justificación profunda para ser cortada, Miyori, pero el mar azul no opera bajo los términos de tus principios. | Pronunció Dharma, y su voz, gravosa y lineal, fluyó con una parsimonia que cortó el aire tibio del mercado. | No necesito conocer el nombre de cada bolsa de carne que camina por estas calles para saber la nimiedad de su valor en el cosmos. | Relajo su postura, demostrandole a ella que tenia interes en escucharla, que no era solo un loco lleno de sangre en la cabeza |Quienes solo existen por inercia, siguiendo las reglas establecidas por el gobierno o la sociedad sin voluntad propia, ya están muertos en vida... son solo adornos para el destino. Ofrecer tu propia sangre por su paz es un desperdicio de energía que esta aventura te cobrará tarde o temprano. |
El pirata no retiró su muñeca del contacto tenue de los dedos de ella, permitiendo que la diferencia de su prominente y atlética estructura acentuara el peso místico de su advertencia. Sin embargo, suavizó de forma sutil la tensión que emanaba de su postura de caza, dejando que su mano derecha descansara de manera natural sobre el pomo de la gran espada, sin amagar un despliegue violento. Al escucharla confesar que no sabía realmente qué la hacía ser una pirata y que se consideraba solo una errante siguiendo el destino con su música, Dharma dejó escapar una exhalación seca, un sutil amago de risa que no llegó a ser sonoro, pero que demostraba la intriga genuina que la joven despertaba en su espíritu indiferente.
| Bro... una errante que no miente, no roba y no mata... el Gobierno Mundial no gasta tinta en tus intenciones; si tu nombre adorna un cartel, eres un monstruo ante sus leyes y un blanco para sus armas. | Añadió, ladeando un poco el rostro hacia la hilera de puestos mercantiles de plantas exóticas, disfrutando de su propia libertad mientras la melodía de la comparsa envolvía nuevamente el tramo lateral del camino. | Tu bandera no te define, es verdad, pero tus debilidades sí lo harán si te cruzas con la maldad en su estado más oscuro.| Por alguna razon sintio preocupación una diferente, el era un asesino y menospreciaba la vida futil de muchos, sin embargo tampoco iba por todos lados despojando a los seres vivos de su existencia, cada muerte para el tenia un sentido y con eso bastaba, las matanzas solo porque si tampoco eran algo que el frecuentaba. | Si tu camino es la música, avanza, pero no permitas que la misericordia por extraños te vuelva lenta cuando el acero de otros intente apagar tus canciones. |
Cruzándose de brazos con tranquilidad, separando así el roce de Miyori sobre su muñeca de forma sutil, el pelinegro miró de reojo hacia la comparsa que bloqueaba la calle, que también iba disminuyendo pues seguían avanzando hacia otras zonas, evaluando la situación con su habitual escepticismo y un dejo de complacencia ante la firmeza y sinceridad con la que Miyori defendía sus votos. No tenía intenciones de forzarla a cambiar su manera de ser, pues para él cada ser mostraba su ritmo a su manera, pero sí le agradaba la idea de dejar una pincelada de realidad en la mente de la pelinaranja antes de que las aguas mas profundas de estos mares peligrosos, pusieran a prueba su honestidad y su fragilidad emocional. Ella tenia intenciones buenas en un mundo lleno de podredumbre.
| No todo es caos y destrucción aun así siempre hay un lugar que lo necesita... eso permite el renacer de las cosas... y da espacio a la verdadera paz. | Concluyó el llamado Orador al menos por el periodico, y sus orbes esmeralda recuperaron esa mirada lineal y calmada, invitándola implícitamente a retomar la marcha hacia donde ella decidiera.
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