23-09-2026, 05:44 PM
La línea entre el hombre y el muchacho diferían. Lo que en apenas unos segundos atrás tenía como un hombre de gran renombre, adulto en una suma de conocimientos que superaban a las de soldado, cambió momentáneamente por la visión de un joven emocionado, una persona que, aún con su apariencia que buscaba sumar años por encima de los que porta en sus hombros, rejuvenecía por poder explicar algo. No era el modelo que tenía en su mente. Al final del día, nadie es como verdaderamente aparenta.
Y eso él lo sabe especialmente bien.
En aquel día, por simple interés regalado, prefiere centrarse en lo importante. Incluso fijándose en los detalles a sus ojos, no es algo que en mitad de una tormenta, tratando de aprender el haki de observación, pueda tomarse el lujo de pensar en demasía.
—¿Oh? Así que ve el color de mi aura.—Interesado, mantuvo el oído puesto en aquellas palabras, buscando una respuesta que no había logrado escuchar salir de los labios contrarios.—Y dígame, comandante. ¿De que color es mi aura? ¿Acaso usted mismo es capaz de ver la suya propia?
Una mera curiosidad, un simple detalle que quizás le haría entenderse algo mejor a sí mismo. Que las auras tuvieran color no podía ser normal. El color es un reflejo de la luz tras absorber todos los colores, y por lo tanto, para el joven Omuyaga, aquel que tuviese reflejo sobre su propia alma debía significar algo, pero...¿el qué?
La sorpresa nació en un levantamiento de ceja derecha en cuanto le pidió quitarse la banda para taparse los ojos. ¿A eso se refería con ver sin ver? Tener la capacidad de observar el color de las almas sin la necesidad de ver el mundo a su alrededor era una interesantísima habilidad, pero...entrenarla iba a ser un verdadero problema
Por supuesto, no dudó un segundo en obedecer, incluso con sus reticencias personales.
—Haré mi mejor esfuerzo, pero con esta tormenta seguramente voy a terminar resbalando.—Comentó, como si no fuera ya evidente la enorme tormenta que estaban sufriendo en aquel mismo momento, enfriando sus cuerpos y dejado sus uniformes con la urgente necesidad de un lavado en cuanto terminasen.
Nyra seguramente los mataría después.
Tras atarse la banda frente a sus ojos, con un nudo sencillo tras su cabello, trató de recordar la posición de su comandante, tratando de prestar atención con dificultad a los sonidos de su alrededor, intentando descifrar si se estaba moviendo o no. Desconoce por completo que es lo que tiene que hacer a continuación, por lo que, hasta el momento, solo seguiría sus instintos.
—No se preocupe. No creo que le duela.
Comenzó a caminar con cuidado en la supuesta dirección donde creería encontrarlo, lanzándole un puñetazo tan veloz como pudo. Estaba seguro de que lo esquivaría sin mucho problema, pues a diferencia del Gyojin de nuestra tripulación, la gente no suele tener la necesidad de encajar los golpes como si estos no fueran nada para sus cuerpos.
Aunque...¿Quién sabe si el rubio le terminaría sorprendiendo con una nueva faceta?
Y eso él lo sabe especialmente bien.
En aquel día, por simple interés regalado, prefiere centrarse en lo importante. Incluso fijándose en los detalles a sus ojos, no es algo que en mitad de una tormenta, tratando de aprender el haki de observación, pueda tomarse el lujo de pensar en demasía.
—¿Oh? Así que ve el color de mi aura.—Interesado, mantuvo el oído puesto en aquellas palabras, buscando una respuesta que no había logrado escuchar salir de los labios contrarios.—Y dígame, comandante. ¿De que color es mi aura? ¿Acaso usted mismo es capaz de ver la suya propia?
Una mera curiosidad, un simple detalle que quizás le haría entenderse algo mejor a sí mismo. Que las auras tuvieran color no podía ser normal. El color es un reflejo de la luz tras absorber todos los colores, y por lo tanto, para el joven Omuyaga, aquel que tuviese reflejo sobre su propia alma debía significar algo, pero...¿el qué?
La sorpresa nació en un levantamiento de ceja derecha en cuanto le pidió quitarse la banda para taparse los ojos. ¿A eso se refería con ver sin ver? Tener la capacidad de observar el color de las almas sin la necesidad de ver el mundo a su alrededor era una interesantísima habilidad, pero...entrenarla iba a ser un verdadero problema
Por supuesto, no dudó un segundo en obedecer, incluso con sus reticencias personales.
—Haré mi mejor esfuerzo, pero con esta tormenta seguramente voy a terminar resbalando.—Comentó, como si no fuera ya evidente la enorme tormenta que estaban sufriendo en aquel mismo momento, enfriando sus cuerpos y dejado sus uniformes con la urgente necesidad de un lavado en cuanto terminasen.
Nyra seguramente los mataría después.
Tras atarse la banda frente a sus ojos, con un nudo sencillo tras su cabello, trató de recordar la posición de su comandante, tratando de prestar atención con dificultad a los sonidos de su alrededor, intentando descifrar si se estaba moviendo o no. Desconoce por completo que es lo que tiene que hacer a continuación, por lo que, hasta el momento, solo seguiría sus instintos.
—No se preocupe. No creo que le duela.
Comenzó a caminar con cuidado en la supuesta dirección donde creería encontrarlo, lanzándole un puñetazo tan veloz como pudo. Estaba seguro de que lo esquivaría sin mucho problema, pues a diferencia del Gyojin de nuestra tripulación, la gente no suele tener la necesidad de encajar los golpes como si estos no fueran nada para sus cuerpos.
Aunque...¿Quién sabe si el rubio le terminaría sorprendiendo con una nueva faceta?
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
