[Aventura T3][PA] Almuérzate... ¡ESTA!
#7
Tras atinarles los primeros golpes, las bellas marines detuvieron su acometida ante algo inesperado. El gigante tosco, que de primeras parecía ser un hombre burdo y de poca clase, demostró tener un piquito de oro, capaz de ablandar el rocoso corazón de las soldados. Durante toda su vida, quitando algunos hombres deseosos de “experimentar”, se habían enfrentado al repudio social, pero Magnus les abrió los brazos con el amor y la caballerosidad que nunca habían vivido.

—Ayy… Disculpa, cielo, cuando vemos a un tiarrón como tú acercarse, nos ponemos nerviosas… —Se excusó Angélica.

—¡Eso, tíaaa! —corearon las demás.

Tras solventar el malentendido inicial, todas rodearon a Magnus, encaramándose a su tonificado cuerpo como polillas que van hacia la luz. Magnus se agachó, permitiendo estar en una situación de altura más igualada con las chicas soldado, a las cuales les pidió explicaciones sobre los hechos que había visto en la calle. Ante sus preguntas, la que parecía más echada para adelante, Azucena, tuvo el valor de responder.

—Eso… Pues verás, nuestra sister Hani nos dijo que este tipo de cosas eran lo normal por aquí, ¿sabes? Nos unimos a la Marina para seguirla porque ella es la chica más chic que hay, siempre tiene razón. —No había vacilación en sus palabras, era una persona convencida de que lo que decía era algo lógico y coherente. No era de extrañar, después de todo, era una persona a la que le debían mucho. Entonces, Encarni, la más tímida, reunió valor para recoger el testigo. 

—Nosotras antes éramos prostis… Pero ella dice que una flor no debe ser pisada. Siempre nos dice que debemos ser fuertes, hermosas y fuertes. —En las palabras de Encarni sí había un atisbo de duda. Mientras hablaba, movía algo inquieta su rodilla y evitaba el contacto visual directo con el veterano buccaneer.

Hace pocos minutos, en la calle.

Bajo el calor incesante del sol, sin mostrar un ápice de debilidad, una rosa caminaba por la calle del mercado. Los puestos ya estaban cerrados, la multitud que le daba la vida había desaparecido, dejando en el lugar solo un carro cargado de arroz y dos ancianos que lo custodiaban. La elegante y recta dama se acercó a ellos sin pausa, pero sin prisa. Al pararse frente a ellos, agarró al anciano de la mandíbula y lo elevó varios metros, colocándolo a escasos centímetros de su rostro.

—¿Sabes dónde están mis nenas? Slayyy —le preguntó al buen hombre con su voz áspera como una tubería.

—E-En el bar… —respondió Umberto, incapaz de apartar su mirada de sus carnosos labios.

—Por cierto… Me calientas más que el sol en verano —añadió sin un ápice de vergüenza.

—Nfu, qué tierno. —Le respondió Hanayama justo antes de lanzarlo brutalmente contra el edificio de al lado. —Estas nenas… Todo el día de copas, nfu nfu. —Entonces, la hermosa rosa prosiguió su camino. Su forma de andar reflejaba a la perfección su altanería, después de todo, era única, era especial, lo sabía. Lo único que pudo detener su imponente avance fue la visión de lo que pasaba dentro del bar.
Hanayama


Dentro del bar

Mientras las muchachas le contaban sus motivos a Magnus, una imponente figura apareció por la puerta, teniendo que agacharse ligeramente para entrar sin darse con el borde. Una exuberante mujer de algo más de cinco metros de altura, de músculos muy marcados y una larga melena negra, había irrumpido en el local. ¿Su rasgo más identificable? Sus carnosos labios que atraían la atención de cualquier hombre en los alrededores.

—¿Se puede saber qué es esto, mis retoños? Sabéis que mami se pone celosa… Slayy—

En cuanto su voz grave se escuchó por el bar, las dulces damiselas que se encontraban pegadas a Magnus se apartaron. Era difícil saber si lo que tenían las muchachas era miedo o respeto, pero ninguna dudó un instante en echarse a un lado ante sus palabras. Entonces, puso sus ojos en Magnus, dando un vistazo de arriba abajo al revolucionario mientras se mordía el labio inferior.

—No las puedo culpar… Hombretón, es muy difícil encontrar un hombre que sea capaz de hacer que lo dé todo. —Al decir eso, se quitó la camisa reglamentaria de la Marina, dejando ver su esculpido torso a todas las presentes.

—Hani-Siisss —dijeron todas las chicas a coro mientras las narices de todas empezaban a gotear sangre. Entonces, adoptó una pose de pelea, elevando sus puños a su rostro, pero dejando su peculiar postura de cadera en una posición extravagante.

—Ven, cariño, si me diviertes lo suficiente, te daré una noche inolvidable. —

Esto ahora no era una pelea por una causa noble, Magnus había conquistado el corazón de sus delicadas flores, y eso era personal. 



Tortuga Narradora
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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RE: [Aventura T3][PA] Almuérzate... ¡ESTA! - por Juan Sebastian - 23-09-2026, 05:12 PM

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