[Aventura T3][PA] Almuérzate... ¡ESTA!
#5
De poco sirvieron las súplicas del pobre vendedor de aceite. Sus lágrimas cayeron secamente sobre el suelo, sin nadie que les prestase atención, sin nadie a quien le importase su presencia. Eugenio, al ver cómo el mundo se daba la vuelta mientras el titánico revolucionario le agarraba del tobillo, no tuvo opción más que rendirse al destino que tenía frente a él.

—¡Ohh, Cielos, me habéis desamparado!—

Su grito se perdió en la distancia, después de todo, solo los bravos, solo los fuertes, tenían un lugar en Isla del Kárate. No fueron los Cielos quienes abandonaron a Eugenio, fue él mismo, un agradable comerciante, padre de tres niñas, con una encantadora mujer que le esperaría en casa. Sin dudas lo tenía todo, todo menos una cosa, el coraje para luchar por sí mismo, el coraje para levantarse frente a los opresores. Mientras su rostro se abrasaba contra el cálido e irregular asfalto, se hizo a la idea de que nunca volvería a ver a su querida familia. Magnus entonces volvió a caminar, dejando atrás a la entrañable pareja de ancianos.

—Qué culito… —susurró el venerable anciano mientras Magnus se perdía en la distancia.

Dentro del bar.

El local, atendido solo por un camarero, tenía un estilo algo anticuado, pero estaba sorprendentemente bien cuidado. Tanto los muebles como el suelo, estaban fabricados de madera de bonsái, dando un ambiente sumamente lujoso. El ambiente era amigable y cerrado, escuchándose únicamente las conversaciones entre los valerosos soldados protectores de la ley.

Vigorosos Marines del Bar

—Pues eso, tías… Es que no hay nadie en esta isla mugrosa que sepa hacer una buena manicura —dijo Azucena justo antes de tomar una calada de su cigarro.

—¡Dilo, reina! —respondieron sus compañeras a coro.

—Tenemos que decirle a Hani que presione para ir a una isla más chic —añadió Patricia mientras chasqueaba los dedos al ritmo de sus palabras.

Desafortunadamente, la agradable conversación de estas bellas damas se vio interrumpida por un abrupto incidente. Como si de una bola de bolos se tratase, un hombre semidesnudo rompió las puertas del bar, arrasando con varias mesas y sillas del local durante su trayecto. Tras el pobre Eugenio, entró con más delicadeza el vigoroso maromo, imponiendo su presencia a todos los presentes.

Una vez Magnus soltó de malas formas sus improperios y sus exigencias, demostrando una cara dura y un talento para las matemáticas al alcance de muy pocos. Las angelicales marines, lejos de verse intimidadas por su presencia, le pusieron mala cara. Mientras algunas negaban con la cabeza y ponían morritos, la soldado Ana María acudió rauda a ver el estado del pobre comerciante. Tras tocar su rostro y restregarse el aceite en su rostro, se dirigió al buccaneer.

—¡Solo un monstruo le haría daño a alguien con la piel tan suave!

—¡Dilo, reina! —añadieron sus camaradas.

—¡Chicas, vamos a enseñarle a este abuelete de morritos carnosos lo que es la justicia hermosa! —dijo entonces Rosario, a quien Magnus le había quitado la jarra de cerveza.

—¡Eso, tíaaa! —

Entonces, y sin esperar ni un segundo más, todas cargaron al mismo tiempo contra el agresivo revolucionario. Este era un enfrentamiento, no solo de bandos, era un duelo entre la virtud moral de quienes protegen al inocente y aquellos que recurren a la violencia a primera de cambio. A la vista de la trifulca que se avecinaba, el camarero optó por esconderse bajo la barra.



Tortuga Narradora
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T3][PA] Almuérzate... ¡ESTA! - por Juan Sebastian - 22-09-2026, 11:22 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)