21-09-2026, 08:54 PM
Cuando llegó el amanecer, Kibai abrió los ojos en cuanto los primeros rayos de sol comenzaron a entibiar su piel. Estirándose cuan largo era, el mink se puso en pie, masajeádose con la mano el cuello, un pelín agarrotado por haber dormido con la cabeza colgando de un hombro y la espalda apoyada en la roca.
El día parecía augurar un buen clima, con un cielo bastante despejado roto solamente por algunas nubes pasajeras, y la habitual bruma matutina que ascendía del mar, la cual debido a la altura del risco que había elegido la División para establecer su campameto no impedía la visión, aunque si les otorgaba un curioso paisaje a su alrededor.
Kibai comprobó el estado de las provisiones con las que aún contaban, chasqueando la lengua en señal de desaprobación. Empezaban a necesitar con algo de urgencia productos frescos, y no podían seguir pasando las noches sin fuego, ya que las vendas de Moja necesitaban ser cambiadas y hervidas con frecuencia debido a estar en un entorno tan agreste.
El contramaestre Bertram parecía haber estado pensando en justamente lo mismo, pues también se había levantado ya, y se encontraba en el pico del risco, vestido y equipado, mirando hacia el mar.
— Coincido, contramaestre. Sin embargo, al menos uno de los dos debería quedarse aquí, con Moj...
En ese momento, Kibai abrió los ojos, mirando a su alrededor. El aroma de su compañero, mucho más ligero y tenue, estaba presente, pero al mink pantera no se lo veía por ninguna parte. Dónde se había metido?
Haciéndose un leve facepalm, el mink miró a todos lados, solamente para confirmar que efectivamente Moja había abandonado el lugar. Kibai revisó todo el lugar, especialmente la zona dónde su compañero había estado descansando y los riscos cercanos, por si en un mal sueño había rodado al mar, pero tampoco había señales de él. Rascándose la nuca, extrañado, antes de girarse de nuevo hacia Bertram
— Mierda, dónde se ha metido Moja? Su aroma está bastante diluido, parece que se ha ido hace un buen rato.
El mink se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
— Podría rastrearlo, o podríamos esperar aquí a que volviese, pero no me gusta la idea de desperdigarnos todos por la isla, especialmente dadas las circunstancias.
El día parecía augurar un buen clima, con un cielo bastante despejado roto solamente por algunas nubes pasajeras, y la habitual bruma matutina que ascendía del mar, la cual debido a la altura del risco que había elegido la División para establecer su campameto no impedía la visión, aunque si les otorgaba un curioso paisaje a su alrededor.
Kibai comprobó el estado de las provisiones con las que aún contaban, chasqueando la lengua en señal de desaprobación. Empezaban a necesitar con algo de urgencia productos frescos, y no podían seguir pasando las noches sin fuego, ya que las vendas de Moja necesitaban ser cambiadas y hervidas con frecuencia debido a estar en un entorno tan agreste.
El contramaestre Bertram parecía haber estado pensando en justamente lo mismo, pues también se había levantado ya, y se encontraba en el pico del risco, vestido y equipado, mirando hacia el mar.
— Coincido, contramaestre. Sin embargo, al menos uno de los dos debería quedarse aquí, con Moj...
En ese momento, Kibai abrió los ojos, mirando a su alrededor. El aroma de su compañero, mucho más ligero y tenue, estaba presente, pero al mink pantera no se lo veía por ninguna parte. Dónde se había metido?
Haciéndose un leve facepalm, el mink miró a todos lados, solamente para confirmar que efectivamente Moja había abandonado el lugar. Kibai revisó todo el lugar, especialmente la zona dónde su compañero había estado descansando y los riscos cercanos, por si en un mal sueño había rodado al mar, pero tampoco había señales de él. Rascándose la nuca, extrañado, antes de girarse de nuevo hacia Bertram
— Mierda, dónde se ha metido Moja? Su aroma está bastante diluido, parece que se ha ido hace un buen rato.
El mink se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
— Podría rastrearlo, o podríamos esperar aquí a que volviese, pero no me gusta la idea de desperdigarnos todos por la isla, especialmente dadas las circunstancias.
La Caja de Pandora
