Shine a light | Pasado
#2
Hmmm…

Sumisa ante aquel movimiento gentil y suave, mi cuerpo se sentía ligeramente liviano como una hoja en otoño, me sentia tan ligera que era como si una nube me arrastrara lentamente a través de un mar cubierto de estrellas. La brisa rozaba mi piel con una delicadeza inesperada, una sensación tan tranquilizante…tan tenue que me provocaba un escalofrío que me erizaba cada vello de mi cuerpo. Sin embargo, entre mis brazos persistía una calidez suave y envolvente, semejante a pequeños pétalos posándose sobre mí, o como si estuviera entre los brazos de alguien, sus dedos parecidos a pétalos me brindaban un calor acogedor, no tenia lógica pero me resultaba reconfortante. Era demasiado extraño… Por un instante, aquella sensación conseguía envolverme en una calma casi adormecedora, pero…¿porque me sentia humillada?, precisamente por eso no lo podía ignorar: lo odiaba. Odiaba lo cómodo que resultaba, lo fácil que era dejarse llevar por aquella suavidad y, sobre todo, lo mucho que mi propio cuerpo parecía traicionarme al encontrar refugio en algo que mi voluntad rechazaba por completo.

Era él.

De pronto, entreabrí los ojos, me encontré sumergida en una oscuridad implacable tan densa que por un instante pareció intentar abrumarme. Mis orbes, todavía pesados por el sueño, apenas lograron enfocar una silueta que me cargaba hacia algún punto de la habitación. Curiosamente, no me alerté ni sentí miedo; simplemente me dejé llevar como ese extraño sueño, En cuanto mi cuerpo sintió la suavidad de las sábanas, me giré ligeramente por puro instinto, tanteando a ciegas hasta encontrar alguna almohada que pudiera abrazar, dejándome envolver por la calidez de aquella cama, tan extrañamente reconfortante que terminó por arrastrarme hacia el sueño. Pero entonces apareció aquella fragancia… suave y envolvente, casi hipnótica como cierto ser que conocia. Fruncí ligeramente el ceño tras recordar la espalda de alguien…, confundida por mi propia reacción… ¿Por qué carajo me gustaba?, hundí el rostro por inercia contra aquella almohada y aspiré lentamente su aroma, dejándome arrullar por aquella sensación tan cómoda como inexplicable, hasta que unas palabras lejanas atravesaron mi somnolencia. 

¿Me escuchas, enana?...


 Fueron sus palabras exactas. Pero mi cuerpo se sentía pesado, adormilado, completamente vencido por el cansancio, mientras mis párpados amenazaban con cerrarse otra vez, mi voluntad consiguió reunir las fuerzas suficientes para responder sin mirar de quien se trataba —Tu abuela... —susurré casi en protesta, antes de quedarme completamente callada y rendirme nuevamente al sueño; abrazada a aquella maldita comodidad, mi respiración se volvió lenta y profunda hasta que un leve ronquido escapó de mis labios, delatando que ya había caído completamente dormida.

Semi despierta… semi dormida, escuchaba el suave sonido de alguien moviéndose por la habitación, Frunciendo el ceño por la sensación de ser molestada de alguna forma, pero ciertamente todavía me sentía atrapada en aquel estado de somnolencia, No sabía explicar qué estaba sucediendo…era como si estuviera librando una especie de combate, ¿mental?, ¿espiritual? Ni siquiera podía distinguirlo, pero aquella sensación comenzaba a despertar un enojo inexplicable en mi interior, como si hubiera perdido una batalla contra alguien sin siquiera recordar haberla peleado. Aun así…no quería abandonar aquella cálida nube impregnada de una fragancia masculina, tampoco quería separarme de aquel lecho que me envolvía con una calidez casi adictiva. Pero… ¿qué demonios me estaba pasando? … de pronto comenzaba a debatir entre la moralidad y la confusión que todo aquello me provocaba, hasta que, de pronto, sentí cómo recuperaba lentamente el sentido. Perdiendo el sueño…Instintivamente llevé una mano hasta mi cabeza, presionándola con cierta fuerza mientras una oleada de sensaciones me golpeaba de pronto; estaba mareada, todo a mi alrededor parecía dar vueltas y una desagradable sensación golpeo mi estómago. Las náuseas aumentaron hasta hacerme sentir que iba a vomitar, así que me incorporé de golpe y llevé una mano hasta mi boca, intentando contener aquella arcada. El sudor frío comenzó a recorrer mi cuerpo mientras respiraba profundamente, tratando de recuperar el control. —Mierda… —murmuré entre respiraciones, parpadeando varias veces mientras obligaba a mi vista a acostumbrarse a la oscuridad de aquella habitación.

Fue entonces que sentí el frío del suelo rozando mis dedos y aquella sensación terminó de devolverme a la realidad; mis manos se apoyaron sobre el borde de la cama y al sentir bajo mis dedos la suavidad de aquellas sábanas de seda, giré lentamente el rostro hacia ellas, observándolas con desconcierto. Aquello no era mi cama. No era mi habitación Y definitivamente… no estaba en mi apartamento. —¿Dónde estoy? —pregunté, completamente confundida.

Al ponerme de pie, no sabía exactamente hacia dónde dirigirme pues estaba en un sitio totalmente desconocido para mi; mis piernas todavía se sentían algo débiles y mi mente permanecía envuelta en aquella confusión que radicaba por el miedo. Sin embargo, una tenue luz que se filtraba por debajo de una puerta cerrada llamó inmediatamente mi atención, sin dudarlo atravesé la habitación con cautela mientras imágenes fragmentadas comenzaban a venir a mi mente, recuerdos que poco a poco fueron tomando forma hasta que finalmente pose la mano sobre el pomo, entonces recordé de golpe cómo había terminado en este lugar. Un escalofrio leve recorrio mi cuerpo mientras tragaba grueso, sintiendo un nudo formarse en mi garganta —No puede ser… —murmuré, casi incrédula, tratando de ocultar el temor que comenzaba a apoderarse de mí. Pero el miedo no doblegaria mi voluntad...debia ser valiente, así que sin mas giré lentamente el pomo y al abrir la puerta.

Una luz intensa bañó mi rostro de inmediato, revelando el baño elegante y completamente iluminado, estaba impregnado de diversas fragancias que me envolvieron al instante. Tras cruzar el umbral con cierta cautela, mi mirada recorrió cada rincón hasta detenerse en la enorme bañera, repleta de espuma. Entrecerré los ojos, intentando distinguir qué había detrás de aquella espesa capa blanca...desde mi punto parecia una enorme nube, ¿Estaba alguien detras de toda esa espuma? Parpadeé varias veces, tratando de enfocar mejor, me mordí ligeramente el labio por la curiosidad, aunque no lo queria confirmar aun…

Maldito Charlatan


Al acortar la distancia, flexioné ligeramente la rodilla antes de inclinarme hacia la bañera, extendiendo una mano para apartar con sutileza la espuma que cubría su superficie, buscando entre aquella densa capa blanca alguna señal de aquel cuerpo. Y sí… allí estaba. Mi respiración se contuvo por un instante al reconocerlo —Shin Hasegawa… —murmuré, mis dedos avanzaron con cautela hasta encontrar algo bajo la espuma; por la forma y la firmeza, pude distinguir que se trataba de su hombro. Me quedé completamente inmóvil, como si aquel simple contacto hubiese terminado de arrebatarme cualquier posibilidad de negar lo evidente. Ahora sí podía declararme derrotada. Tragué grueso, sintiendo cómo el temor comenzaba a apoderarse de mí mientras retiraba apenas la mano, sin llegar a apartarme del todo. —Acaso… ¿tú? —pregunté finalmente, con la voz cargada de incertidumbre y un temor casi infantil ante la posibilidad de conocer la verdad.
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
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Shine a light | Pasado - por Hasegawa Shin - 16-09-2026, 05:48 AM
RE: Shine a light | Pasado - por Kagura - 21-09-2026, 10:42 AM
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