21-09-2026, 02:06 AM
Entonces, se detuvo de golpe cuando él frenó, justo ahí bajo la sombra de ese lugar viejo de madera. Y después, lo escuchó hablar con ese tono suyo tan parejo, sin cambiar la voz para nada, ni siquiera para reírse. Escuchar que llamaba a las demás mujeres "vasijas de carne" la hizo sentir un alivio gigante en el pecho, literal. Porque, ella pensaba exactamente lo mismo del resto de la gente, todos eran basura inservible y ruidosa. Igual, sus hombros se relajaron un montón, dejando ir toda la tensión fea y los celos asquerosos que traía encima.
Y entonces, sintió sus dedos rozando su mejilla izquierda, con una suavidad que la dejó sin aire otra vez, como siempre le pasaba. El calor de su mano era demasiado adictivo para ella, y sus propios dedos dejaron de juguetear impacientemente con las cintas negras de su cabello por completo. Porque, ella odiaba que la tocaran, odiaba a todos los malditos hombres del mundo con un asco terrible, pero con él era totalmente distinto. Él era el único que tenía permitido acercarse tanto, el único dueño de su devoción y su lealtad ciega.
Nadie más puede seguir el filo de sus espadas, obvio que no, yo soy la única.
Se dejó hacer por un ratito cortito, cerrando los ojos un segundo, sintiendo cómo el corazón le latía rápido en el pecho. Pero después, él empezó a caminar de nuevo y le dijo que quitara su cara de molestia. Y lo peor de todo, se atrevió a volver a decirle anciana lenta mientras le proponía ir a unas aguas termales. Igual, la idea de meterse al agua caliente sonaba increíble para sus músculos, la verdad. Porque, el viaje fue horrible, y su cuerpo siempre disfrutaba mucho del calor de las cosas, era algo muy suyo que le relajaba la vida.
Acomodó su paso rápido para pegarse otra vez a su brazo, casi escondiéndose en su sombra gigante, sintiendo la tela de su ropa oscura rozando la suya. Y después, lo vio estirar la espalda despacio, ese tic que él siempre hacía y que a ella le gustaba mirar de reojo. No iba a dar rodeos ni a decirle que sí de forma amable, porque ella no era de muchas palabras, nunca. Y entonces, frunció el ceño otra vez, cruzándose de brazos mientras caminaban juntos hacia las aguas termales esas, ignorando por completo a la gente patética de los dojos que los miraba.
![[Imagen: 7f43e816a693dd11174307609cd65028.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/7f/43/e8/7f43e816a693dd11174307609cd65028.jpg)
— Tsk... ya te dije que no soy ninguna anciana estúpida, grandísimo idiota. Jmp. — se quejó directo, apretando un poco el agarre de su propia blusa con los dedos. — Pero vamos a esas termas rápido, porque hueles a puro polvo de la calle y yo necesito quitarme la mugre de este maldito viaje de una buena vez. — sentenció al final, sin dejar de caminar pegadita a él.
"Nadie más en el mundo vale la pena, solo nosotros dos."
Y entonces, sintió sus dedos rozando su mejilla izquierda, con una suavidad que la dejó sin aire otra vez, como siempre le pasaba. El calor de su mano era demasiado adictivo para ella, y sus propios dedos dejaron de juguetear impacientemente con las cintas negras de su cabello por completo. Porque, ella odiaba que la tocaran, odiaba a todos los malditos hombres del mundo con un asco terrible, pero con él era totalmente distinto. Él era el único que tenía permitido acercarse tanto, el único dueño de su devoción y su lealtad ciega.
Nadie más puede seguir el filo de sus espadas, obvio que no, yo soy la única.
Se dejó hacer por un ratito cortito, cerrando los ojos un segundo, sintiendo cómo el corazón le latía rápido en el pecho. Pero después, él empezó a caminar de nuevo y le dijo que quitara su cara de molestia. Y lo peor de todo, se atrevió a volver a decirle anciana lenta mientras le proponía ir a unas aguas termales. Igual, la idea de meterse al agua caliente sonaba increíble para sus músculos, la verdad. Porque, el viaje fue horrible, y su cuerpo siempre disfrutaba mucho del calor de las cosas, era algo muy suyo que le relajaba la vida.
"¿Aguas termales? ¿Con él? Bueno, igual necesitamos descansar juntos."
Acomodó su paso rápido para pegarse otra vez a su brazo, casi escondiéndose en su sombra gigante, sintiendo la tela de su ropa oscura rozando la suya. Y después, lo vio estirar la espalda despacio, ese tic que él siempre hacía y que a ella le gustaba mirar de reojo. No iba a dar rodeos ni a decirle que sí de forma amable, porque ella no era de muchas palabras, nunca. Y entonces, frunció el ceño otra vez, cruzándose de brazos mientras caminaban juntos hacia las aguas termales esas, ignorando por completo a la gente patética de los dojos que los miraba.
![[Imagen: 7f43e816a693dd11174307609cd65028.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/7f/43/e8/7f43e816a693dd11174307609cd65028.jpg)
— Tsk... ya te dije que no soy ninguna anciana estúpida, grandísimo idiota. Jmp. — se quejó directo, apretando un poco el agarre de su propia blusa con los dedos. — Pero vamos a esas termas rápido, porque hueles a puro polvo de la calle y yo necesito quitarme la mugre de este maldito viaje de una buena vez. — sentenció al final, sin dejar de caminar pegadita a él.
