20-09-2026, 09:27 PM
Todo sucede muy rápido. Road no pierde tiempo y se lanza a atacar. Brutalmente, comienza a destrozar el rostro de uno de los cuatro cazadores. Parece fuera de sí, lo que provoca que Mika sienta miedo. Las dudas comienzan a florecer dentro de ella y el cuerpo entero le tiembla. ¿Qué se supone que debe hacer? De pequeña fue discriminada, golpeada y torturada con la excusa de que era una niña violenta que representaba un peligro para los demás. Si se pone a atacar tal como lo hace su amigo, ¿les daría la razón a esas personas? ¿Volvería a esa época en donde nadie la veía como un ser vivo con derecho a vivir? — No quiero… No pelees, Mika, no pelees… — Una de las principales enseñanzas de sus padres adoptivos es que no debe resolver los conflictos con violencia. Sin embargo, ¿eso realmente la representa?
La respuesta surge claramente frente a sus ojos. Cuando ve el disparo impactar en el cuerpo de Road, toda duda en su cerebro desaparece al instante. Es más, ni siquiera sigue pensando. No necesita razonar. Su cuerpo se mueve hacia adelante por acto reflejo, arremetiendo a máxima velocidad hacia los tres sujetos que mantienen sus armas apuntando a la mascota de Puchero.
— ¡ALÉJENSE, BOBIS! — Sus pisadas resuenan sobre el césped y sobre la tierra, llamando la atención de los presentes. Pasan de apuntar los cañones hacia Road, a apuntarlos hacia ella. No les teme. Prefiere ser herida a que lastimen a sus amigos, y esta no será la excepción. Uno de ellos se envalentona y jala el gatillo, impactando la bala en el hombro izquierdo de la buccaneer. Esto no la hace frenar ni nada por el estilo, ella sigue hacia adelante.
Entrando en el corto rango, la gran mano derecha que posee, y que demuestra la diferencia de tamaños entre ella y un humano normal, rodea el cráneo del tipo que le disparó y comienza a apretarlo, causándole tal dolor que suelta el arma, cayendo esta al piso. De inmediato, los dos restantes se alejan y toman una distancia de seguridad de cinco metros, apuntando ambos rifles directamente el rostro de Mika. Esta ni se inmuta. — Si hacen algo más, destrozaré la cabeza de este tipo. — Y por favor que no la obliguen a hacerlo, pues realmente no quiere. ¿Convertirse en una asesina? ¿Qué dirá toda la gente que la acepta? ¿Y todos aquellos que con mucho trabajo han dejado de verla con resentimiento? ¿Tirará todo a la basura? Pero es que permitir que lastimen a los animalitos o a sus amigos… No, eso no lo puede permitir. Lo son todo para ella.
— ¿Acaso no me han escuchado, bobis? ¡Que bajen esas armas! — Hacen el amague de obedecer, y es aquí donde la pelirrosa comete un error. Perfila su cuerpo y gira su cuello para ver a Road, quien no parece tener muchos ánimos de dejar de golpear a ese pobre hombre. — Detente, bobi. Si lo matas, nos meteremos en problemas. Solo amarrémoslos y dejémoslos por la ciudad para que alguien se los lleve. — No está segura de si su compañero le escuchará y se detendrá, pero por si acaso, suelta al tipo que seguía teniendo agarrado de la cabeza, haciéndolo caer. Se muestra mareado con el cráneo hinchado debido a la presión recibida. Le cuesta enfocar la vista y ni intenta levantarse. Se quedará ahí durante unos minutos.
Mika se acerca a Road desde atrás y desliza ambos brazos por debajo de las axilas ajenas hacer palanca hacia atrás, buscando alejarlo de su víctima. Es muy pesado para levantarlo por completo, así que solo le queda esforzarse para arrastrarlo. — Anda, relájate. Si lo matas, nunca podrás sacar esa sangre de tus manos. Es lo que siempre me repetían en casa. — Lamentablemente, no le enseñaron a no quitar los ojos de encima del enemigo. Es en este momento cuando un nuevo disparo le impacta, esta vez a la altura del muslo derecho, desde el costado. Debido al dolor, deja caer esa rodilla, siendo parcialmente derribada. Por supuesto, se ve obligada a soltar a Road.
Ahora no solo sangra desde el hombro, sino también desde la pierna. El aroma de la sangre poco a poco sobrescribe el clásico fresa que siempre desprende la muchacha. — ¡Ya basta! ¡Solo venimos a defender a los animales! — Oye como recargan nueva munición en sus armas. No les importa lo que ella diga. Ya la han tachado como un nuevo objetivo de cacería.
Nuevamente, duda sobre qué hacer. ¿Solo le queda usar la extrema violencia para zafar de esto?
La respuesta surge claramente frente a sus ojos. Cuando ve el disparo impactar en el cuerpo de Road, toda duda en su cerebro desaparece al instante. Es más, ni siquiera sigue pensando. No necesita razonar. Su cuerpo se mueve hacia adelante por acto reflejo, arremetiendo a máxima velocidad hacia los tres sujetos que mantienen sus armas apuntando a la mascota de Puchero.
— ¡ALÉJENSE, BOBIS! — Sus pisadas resuenan sobre el césped y sobre la tierra, llamando la atención de los presentes. Pasan de apuntar los cañones hacia Road, a apuntarlos hacia ella. No les teme. Prefiere ser herida a que lastimen a sus amigos, y esta no será la excepción. Uno de ellos se envalentona y jala el gatillo, impactando la bala en el hombro izquierdo de la buccaneer. Esto no la hace frenar ni nada por el estilo, ella sigue hacia adelante.
Entrando en el corto rango, la gran mano derecha que posee, y que demuestra la diferencia de tamaños entre ella y un humano normal, rodea el cráneo del tipo que le disparó y comienza a apretarlo, causándole tal dolor que suelta el arma, cayendo esta al piso. De inmediato, los dos restantes se alejan y toman una distancia de seguridad de cinco metros, apuntando ambos rifles directamente el rostro de Mika. Esta ni se inmuta. — Si hacen algo más, destrozaré la cabeza de este tipo. — Y por favor que no la obliguen a hacerlo, pues realmente no quiere. ¿Convertirse en una asesina? ¿Qué dirá toda la gente que la acepta? ¿Y todos aquellos que con mucho trabajo han dejado de verla con resentimiento? ¿Tirará todo a la basura? Pero es que permitir que lastimen a los animalitos o a sus amigos… No, eso no lo puede permitir. Lo son todo para ella.
— ¿Acaso no me han escuchado, bobis? ¡Que bajen esas armas! — Hacen el amague de obedecer, y es aquí donde la pelirrosa comete un error. Perfila su cuerpo y gira su cuello para ver a Road, quien no parece tener muchos ánimos de dejar de golpear a ese pobre hombre. — Detente, bobi. Si lo matas, nos meteremos en problemas. Solo amarrémoslos y dejémoslos por la ciudad para que alguien se los lleve. — No está segura de si su compañero le escuchará y se detendrá, pero por si acaso, suelta al tipo que seguía teniendo agarrado de la cabeza, haciéndolo caer. Se muestra mareado con el cráneo hinchado debido a la presión recibida. Le cuesta enfocar la vista y ni intenta levantarse. Se quedará ahí durante unos minutos.
Mika se acerca a Road desde atrás y desliza ambos brazos por debajo de las axilas ajenas hacer palanca hacia atrás, buscando alejarlo de su víctima. Es muy pesado para levantarlo por completo, así que solo le queda esforzarse para arrastrarlo. — Anda, relájate. Si lo matas, nunca podrás sacar esa sangre de tus manos. Es lo que siempre me repetían en casa. — Lamentablemente, no le enseñaron a no quitar los ojos de encima del enemigo. Es en este momento cuando un nuevo disparo le impacta, esta vez a la altura del muslo derecho, desde el costado. Debido al dolor, deja caer esa rodilla, siendo parcialmente derribada. Por supuesto, se ve obligada a soltar a Road.
Ahora no solo sangra desde el hombro, sino también desde la pierna. El aroma de la sangre poco a poco sobrescribe el clásico fresa que siempre desprende la muchacha. — ¡Ya basta! ¡Solo venimos a defender a los animales! — Oye como recargan nueva munición en sus armas. No les importa lo que ella diga. Ya la han tachado como un nuevo objetivo de cacería.
Nuevamente, duda sobre qué hacer. ¿Solo le queda usar la extrema violencia para zafar de esto?
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