Un dojo oculto [PA - Autonarrada T1]
#1
Día 72 Verano, Año 18
Isla Karate, South Blue



Había llegado hacia varios días a Isla Karate y desde ese día sentía mi corazón dividido, como siempre pensaba que me acabaría aburriendo pronto de aquel lugar por mucho que una parte de mi también sintiera que podía aprender demasiadas cosas allí. Lo cierto era que a pesar de lo que sintiera siempre encontraba algo nuevo en lo que fijarme, la isla no era especialmente grande, pero la montaña que ocupaba prácticamente todo el centro hacía que recorrerla fuera bastante más complicado de lo que parecía desde la costa. Cuanto más subía, más cambiaba el paisaje y los arrozales quedaban abajo, junto con la mayor parte de las casas y caminos que conectaban las diferentes zonas, mientras que las laderas comenzaban a llenarse de árboles enormes, pequeños senderos y dojos construidos en lugares que parecían escogidos precisamente para hacer más difícil llegar hasta ellos. El día en aquella isla era bastante movido, gente entrenando, alumnos subiendo y bajando por las laderas, maestros observando desde las entradas de los dojos y de vez en cuando, algún grupo practicando en mitad de la montaña. Era fácil entender por qué aquella isla tenía tanta fama relacionada con las artes marciales, incluso la gente que trabajaba en los arrozales parecía usar aquellas tareas para continuar entrenando, lo cierto es que ver tanta dedicación hacia que te entrara el gusanillo por entrenar también.
 
Los primeros días había pasado bastante tiempo recorriendo las zonas bajas y observando algunos de esos entrenamientos, no me había apuntado a ninguno, ni tenía intención de hacerlo pues no era lo que había venido a buscar. Prefería observar antes que meterme en medio de algo que no entendía y además, todavía tenía demasiadas cosas de la isla que quería conocer. Aquella noche, sin embargo, terminé volviendo a subir… No tenía un motivo concreto, había cenado hacía un rato y tenía tiempo de sobra además de que el clima era bastante agradable. La temperatura había bajado con respecto al día, pero no era incomoda o al menos no había bajado lo suficiente como para que me lo resultara. Además, desde las partes más altas de la montaña podía verse prácticamente toda la isla iluminada por las pequeñas luces de las casas y los caminos.
 
Tampoco sentí ningún reproche de Furia por mi decisión. Solía permanecer escondida entre mi ropa durante buena parte del día y ahora asomaba de vez en cuando la cabeza, moviéndose ligeramente mientras avanzábamos por el sendero provocando que el collar de mi madre se moviera en mi cuello, le acaricié distraídamente la cabeza con un dedo antes de continuar subiendo. No llevaba demasiado encima solo mi cuaderno, el lápiz, algo de agua y poco más. No esperaba encontrar nada que requiriera una mayor preparación, por eso había dejado hasta mi arco con las flechas en la posada, solo llevando mi pistola escondida como precaución.
 
El camino se fue volviendo más silencioso según avanzaba y ese era un pequeño detalle que llamo mi atención. Durante el día había movimiento prácticamente por todas partes, pero por la noche aquella zona de la montaña parecía completamente abandonada. Los sonidos de los dojos inferiores apenas llegaban hasta allí y cuanto más subía menos luces encontraba. Me detuve en una curva del sendero y miré hacia arriba, había algo extraño en aquella parte de la montaña aunque no sabía exactamente qué… Quizá fuera simplemente que estaba demasiado silenciosa por lo que seguí avanzando. Las raíces de algunos árboles sobresalían del suelo, las enormes copas de los árboles ocultaban buena parte del cielo y de vez en cuando, alguna rama se movía por encima de mi cabeza haciendo que las sombras cambiaran de forma. Sentí como Furia levantó la cabeza y me quedé quieta, al principio pensé que había sido algún animal, pero no tarde en escucharlo de nuevo… Un golpe.
 
El sonido era seco y seguido de una pausa, luego venia otro mientras se repetía la secuencia una y otra vez. Fruncí ligeramente el ceño pues no parecía un sonido producido por alguien caminando y tampoco tenía el ritmo irregular de un animal moviéndose entre los árboles, eran golpes perfectamente espaciados. Dicen que la curiosidad mato al gato y quizás algún día seria lo que me ocurriría a mi pues sin pensarlo demasiado me desvié del camino principal.
 
No tenía ninguna razón especialmente buena para cometer aquella temeridad en un lugar que aun no conocía pero también era cierto que precisamente por eso lo hice. La pendiente se volvió más complicada y tuve que apoyarme en un par de rocas para continuar subiendo. El sonido seguía llegando desde algún punto más arriba, cada vez un poco más claro, me detuve unos segundos para intentar localizarlo mejor y pude notar que venía de la izquierda por lo que seguí esa dirección.
 
El sendero terminó desapareciendo por completo y durante unos minutos tuve que avanzar prácticamente entre árboles, no parecía que aquella zona hubiese sido transitada demasiado recientemente. Había hojas acumuladas, raíces cubiertas de tierra y algunas ramas bajas que tuve que apartar con una mano hasta que finalmente vi una luz… Era pequeña y cálida, se podía ver claramente entre los arboles por lo que me acerque despacio y entonces lo vi… un dojo o al menos lo debió de ser en algún momento de la vida de aquel edificio.
 
La construcción estaba bastante apartada del resto de la montaña. Era más pequeña que los otros dojos que había visto durante el día y a primera vista parecía mucho más antigua. Parte de la madera estaba oscurecida por el tiempo y algunas zonas del tejado habían sido reparadas de manera bastante evidente, no había ningún cartel, ninguna bandera, ninguna indicación que señalara su existencia… Nada.
 
Me quedé observándolo durante unos segundos y después miré hacia atrás, intentando recordar el camino por el que había llegado, por más que memorizara no recordaba haberlo visto en ninguno de los mapas y eso me hizo sacar el cuaderno. Lo abrí y pasé varias páginas hasta encontrar el dibujo que había hecho de aquella zona durante uno de los primeros días. Había marcado varios dojos y caminos que había localizado desde abajo… Nada. Volví a mirar el edificio, después el cuaderno y otra vez el edificio - Qué raro... – Guarde el cuaderno y me acerque un poco mas sintiendo como los golpes continuaban uno detrás del otro. Me quedé en la entrada sin llegar a cruzarla, por el ruido centro había una sola persona entrenando y ni siquiera parecía haberse dado cuenta de mi presencia o quizá simplemente no le importaba.
 
Durante unos minutos no hice absolutamente nada, solo observé. Al principio pensé que estaba practicando una técnica concreta o eso me parecía lo más lógico. Sin embargo, después de verla repetir el mismo movimiento una cantidad de veces absurda, empecé a notar que no estaba intentando aprenderlo, si no que lo estaba perfeccionando y por un momento me acorde de Cassandra. Cada repetición era prácticamente idéntica a la anterior, pero había pequeñas diferencias, la posición de los pies, la distancia, la forma de girar el cuerpo, el momento exacto en el que descargaba el golpe e incluso la respiración. Me quedé mirando con los brazos cruzados, no me resultaba algo especialmente espectacular pues no había golpes capaces de romper paredes ni movimientos exagerados. De hecho, probablemente cualquiera que hubiera llegado allí buscando un entrenamiento llamativo se habría marchado al cabo de unos minutos. Pero cuanto más tiempo pasaba observándolo, más difícil me resultaba apartar la mirada.
 
Furia se movió alrededor de mi cuello y sacó ligeramente la cabeza moví una mano para acariciarla la cabeza sin dejar de mirar - No sé qué estamos haciendo aquí – Dije con un tono suave sin irme de aquel lugar. Pasó bastante tiempo, tanto que no sabría decir cuánto exactamente, hasta que finalmente la persona que entrenaba se detuvo. El sonido se me hizo extraño tras estar tanto rato escuchando el sonido de los golpes y entonces giró ligeramente la cabeza hacia mí como si me hubiera descubierto aunque tampoco hice intenciones de esconderme - Llevas bastante rato ahí – Dijo y asentí con la cabeza sin decir nada. No parecía molesto por mi presencia y yo no tenía demasiado que decir, había venido porque había escuchado unos golpes en mitad de la noche y había encontrado un dojo que no aparecía en mis mapas.
 
- Tenía curiosidad – Dije finalmente y eso provoco que volviera a mirar el dojo y yo hice lo mismo. Había muchas cosas que aun no encajaban,  el dojo no parecía recién construido y tampoco había señales de que alguien intentara ocultarlo, simplemente estaba allí. El problema era que yo había pasado bastante tiempo estudiando la montaña y no lo había visto, volví a abrir el cuaderno y pasé las páginas lentamente hasta llegar al mapa – Este lugar no está en los mapas – Hable mientras giraba el cuaderno mostrándoselo, pero la respuesta solo fue un suave movimiento de cabeza vertical lo que me hizo fruncir el ceño. Si eso era así significaba que mis mapas estaban incompletos y eso me hizo volver mi mirada al dibujo durante unos segundos antes de levantar la vista de nuevo observando como a los segundos me invitaba a entrar con un leve movimiento de cabeza.
 
Seguí sus pasos y no podía evitar prestar atención a los detalles, el suelo de madera estaba bastante desgastado en una zona concreta, justo donde apoyaba los pies una y otra vez. Había varias marcas antiguas en una de las paredes que parecían golpes, otras quizá fueran simples arañazos provocados por el paso del tiempo. En una esquina había unas cuantas armas de entrenamiento cuidadosamente colocadas. No parecía un dojo abandonado pero tampoco parecía uno especialmente frecuentado… Todo estaba demasiado limpio para estar abandonado y demasiado vacío para ser un dojo normal.
 
Anoté un par de cosas en el cuaderno pero no hice ningún dibujo detallado, solo pequeñas marcas y palabras que pudieran ayudarme a recordar el lugar “Dojo antiguo” “No aparece en los mapas” “Entrenamiento nocturno” “¿Por qué?” Me quedé mirando la última pregunta y después añadí otra “¿Desde cuándo existe?” Furia volvió a moverse y ante ese movimiento cerré el cuaderno pues sabía que no iba a descubrirlo aquella noche y probablemente tampoco necesitaba hacerlo. Eleve mi mirada buscando a aquella persona pero ya no estaba ¿Se habría marchado? Eso me hizo fruncir la mirada por un momento pero no hice ningún comentario, solo suspire y arranque una hoja de mi cuaderno para dejarle una nota donde indicaba que volvería.
 
Me alejé de la entrada y comencé a descender lentamente por el mismo camino por el que había llegado, la luz del dojo quedó atrás entre los árboles y después de unos minutos me detuve girando la cabeza notando que apenas podía distinguirla, me quedé mirándola unos segundos antes de continuar. No estaba decepcionada por no haber encontrado una respuesta, en realidad era justo lo contrario… Había llegado a aquella isla sin saber prácticamente nada de ella y acababa de encontrar un lugar que ni siquiera aparecía en los mapas, eso significaba que todavía había cosas que descubrir y eso siempre era una buena señal.
[Imagen: velvet.jpg]
-Hablo-
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Un dojo oculto [PA - Autonarrada T1] - por Vex - 20-09-2026, 06:32 PM
RE: Un dojo oculto [PA - Autonarrada T1] - por PX-7 - 21-09-2026, 06:39 AM

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