P.A. Llego la Panela
#7
La laxa espontaneidad de Mardano fue un soplo de aire fresco después de las muchas —y cansinas—, experiencias de Enji con sus superiores. En el pasado, cuando todavía navegaba el South Blue, se llegó a preguntar si la cara de estreñimiento era algo que venía adherido a la jerarquía. Conocer a Stroud no le había ayudado a desmentir esa teoría, pero ahora, tras muchos años, finalmente conocía a otro marine con chispa. ¿Ser del Zodiacool tendría algo que ver? Se preguntó. Tendría que averiguar más sobre ese cuerpo de marines cuando llegasen a la próxima isla.

Una pequeña sonrisa, afilada y felina, curvó la comisura de sus labios cuando escuchó, en un susurro, el “GLORIOSA” en boca del comandante Nanashi. Misma sonrisa que se ensanchó todavía más al escuchar ese mismo epíteto proveniente de Kael. «Muy bien», pensó para sus adentros. Los dos nuevos integrantes estaban aprendiendo las maneras de su división.

—¿El brazo? Que aburrido, Omuyaga. Pudiendo sacártelos de la ver-.

Los soldados descendieron en tropel de la embarcación. Enji los observó acercarse, tomar en brazos a los heridos, pero sanos, Piratas de la Sepultura y llevarlos al interior de la nave en un abrir y cerrar de ojos. Así nada más, los tres rivales que habían tenido días atrás desaparecieron. Ya nunca más se verían las caras.

Enji se llevó las dos manos detrás de la nuca.

—Y con eso estamos hechos, ¿no? —mencionó. Los soldados habían regresado a la embarcación y una vez más se quedaron solo los cuatro, en íntima reunión—. Vaya por la sombrita, vicealmirante. —Se rascó el cuello. ¿Dónde estaba su chaqueta? En el suelo, por supuesto. Se había caído y el marine ahora estaba exclusivamente en ropa interior—. A ver si para la próxima nos dan un aumento de sueldo o algo. ¿Sabe lo difícil que es alimentar a una tortuga que además es cangrejo? ¡Y además tiene tres hijos!

Mardano se despidió, pero una frase en su pequeño discurso no pasó desapercibida para ninguno. Mencionó a Tucrow, el famoso y querido almirante, y se refirió a él como muerto. Enji enarcó las cejas de inmediato. ¿Tucrow muerto? ¿En Impel Down? ¿Qué demonios había sucedido en Impel Down para que un almirante terminase muerto? Una semana estuvieron en el cielo, incomunicados… ¡sólo una semana! ¿Y al bajar se encontraban con esto? Suspiró, perezoso y en parte agradecido porque su rango todavía estaba lejos de tocar esas esferas. El punto donde un suceso como este implicaba trabajo, papeleo y firmas.

Tendrían que agenciarse una copia del periódico cuanto antes. ¿Llegaba el WENP hasta Long Ring Long Land? Bueno, si pudieron hacerse con las noticias estando encallados en la salvaje Kyodaina… la esperanza estaba ahí.

Cuando todos se pusieron firmes, Enji levantó la mano, con índice y medio extendidos, y se dio un toque la sien a modo de saludo. Allá iba, el único marine que lo superaba en rango y aún así no parecía tener un palo metido en el culo.

Esa misma mano con la que lo despidió fue la que atrapó la pequeña lata de “chimo”.

—¿Ah? ¿Qué mierda es esto? —replicó, pero el vicealmirante ya estaba bastante lejos. Leyó el nombre en la tapa de la lata: “El Camarita”—. ¿”Escupir algo de calidad”? ¡Ja! ¡Eso dijo ella!

Mardano Madtinez se alejaba de la costa subido en cubiertas de su barco y Enji, desconcertado por ese regalo, observó la lata unos segundos, inclinó la cabeza a un costado y, finalmente, escupió saliva sobre la lata.

—¿Esto se supone que me ponga los dientes blancos? —preguntó, escéptico al respecto—. Tch, estos vicealmirantes están mal de la azotea. Por eso rechacé ser uno.

Estaban solos, otra vez. Los tres se quedaron en un peculiar silencio mientras la visita del zodiacool llegaba a su fin. Enji se rascó el cuello, todavía pensando en la lata de chimo, pero fue Stroud quien introdujo el tema principal a la conversación. Lo más importante del día, por encima de la entrega de tres criminales buscados.

Tucrow estaba muerto.

—A mi no me mires —respondió, levantando las manos—. Estaba en la misma fiesta que tú. —Se agachó para recoger su chaqueta del suelo, la devolvió a sus hombros y guardó el chimo en uno de sus bolsillos. De otro bolsillo sacó un cigarrillo y lo encendió con excesiva parsimonia pese a las noticias—. Los marines nos morimos todos los días. Curioso que haya sido en Impel Down… ¡Shihahaha! ¿Qué fiesta se habrá montado allí para dejar tanto desastre? —Volvió a llevarse las manos detrás de la nuca y empezó el camino de vuelta al Ford’s Transit, caminando—. Venga, chicas, busquemos una copia del periódico.

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Mensajes en este tema
P.A. Llego la Panela - por Mardano Madtinez - 16-09-2026, 01:06 AM
RE: P.A. Llego la Panela - por Enji - 16-09-2026, 05:39 AM
RE: P.A. Llego la Panela - por Stroud Nanashi - 16-09-2026, 01:01 PM
RE: P.A. Llego la Panela - por Kael Omuyaga - 16-09-2026, 04:42 PM
RE: P.A. Llego la Panela - por Mardano Madtinez - 18-09-2026, 08:14 PM
RE: P.A. Llego la Panela - por Stroud Nanashi - 18-09-2026, 09:58 PM
RE: P.A. Llego la Panela - por Enji - 19-09-2026, 04:10 PM
RE: P.A. Llego la Panela - por Kael Omuyaga - 19-09-2026, 04:53 PM

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