19-09-2026, 06:53 AM
Pensó, analizó. ¿Alas? Alas... Alas gélidas. En su cabeza recordó imagenes vagas de la mujer al frente del ejército de la revolución que, aunque no recordaba a cierta ciencia la exactitud de su rostro, pudo recordar en detalle las alas flamígeras de gran tamaño de las que había hecho gala en ese gran encuentro. Esa fuerza, esa intensidad, potencia, y lo que se le vino a la cabeza es...
¿Acaso Kisuke deseaba que tomase eso de ejemplo?
¿Le estaba dando un consejo sobre una nueva técnica? Un estilo de combate, ella piensa y le da vueltas a la idea como un huracán arrastra en un vaivén constante los elementos a los que pertenece una arquitectura destruida. Restos que luego en su cabeza une y da lugar a un castillo, ella, sin duda se muestra ligeramente curiosa y ante ello abrió un poco más sus ojitos. Debía ver bien, analizar, determinar el panorama y, reaccionar en consecuencia y por supuesto; demostrarle a Kisuke que las esperanzas puestas en su persona no eran algo en vano. Podía confiar en ella aunque se encontrase en desventaja por cuidarla si tuviese un encuentro ahora, tal vez no era fuerte ahora, pero deseaba crecer junto a ellos y lo que hizo ahora, es observar como su comandante se distanciaba hasta dos metros con un par de pasos.
Inhaló y exhaló. Suspiró.
Frunció ligeramente el entrecejo y no respondió más que con un silencio atento. Estaba concentrada y viendo como podría atacar.
Y su brazo derecho fue cortado. Su corazón se sobresaltó por un instante. La facilidad con la que podía morir era abrumadora, su única ventaja y medida de protección era ser logia. Pero solo en los entrenamientos. Solo allí. Y aún así no pensó ceder.
Todo lo que pudo hacer por ahora es acercarse un poco, mirarlo un poco de abajo hacia arriba e inclinar ligeramente su cuerpo para estirar su brazo zurdo y buscar propinar un puñetazo de frente que fue interrumpido a la par que su brazo derecho se regeneró, ese movimiento frontal buscó centrar la atención en su puño y distraerlo de la acción real que conllevó una patada con la pierna derecha hacia el tobillo derecho de su oponente, aunque no fuera el motivo real dañarlo de gravedad, si que buscó expandir su hielo a partir de esa zona. De modo que se extienda a través de esa zona y dificultar, aunque sea un poco, el andar ajeno.
— Trabajaré más en mis técnicas, ru-ha. Estoy cansada de quedarme con cartas en cero tan pronto, deseo hacerme más fuerte y estar a la altura, o de lo contrario no sobreviviré más de un día si no salgo de Mógaro. Necesito ser más fuerte. Deseo que ambos me ayuden: Quiero ser fuerte como ustedes. Salir a la batalla con ustedes, combatir con ustedes y compartir la gloria con ustedes, por eso quiero entrenar más. Quiero hacerme fuerte rápido. —, era un deseo y una petición. Sus ganas de mejorar eran altas. Lo necesitaba para esa parte del mundo y no podía ser menos. No ahora que seguramente en algún momento debería demostrar lo mucho que creció.
¿Acaso Kisuke deseaba que tomase eso de ejemplo?
¿Le estaba dando un consejo sobre una nueva técnica? Un estilo de combate, ella piensa y le da vueltas a la idea como un huracán arrastra en un vaivén constante los elementos a los que pertenece una arquitectura destruida. Restos que luego en su cabeza une y da lugar a un castillo, ella, sin duda se muestra ligeramente curiosa y ante ello abrió un poco más sus ojitos. Debía ver bien, analizar, determinar el panorama y, reaccionar en consecuencia y por supuesto; demostrarle a Kisuke que las esperanzas puestas en su persona no eran algo en vano. Podía confiar en ella aunque se encontrase en desventaja por cuidarla si tuviese un encuentro ahora, tal vez no era fuerte ahora, pero deseaba crecer junto a ellos y lo que hizo ahora, es observar como su comandante se distanciaba hasta dos metros con un par de pasos.
Inhaló y exhaló. Suspiró.
Frunció ligeramente el entrecejo y no respondió más que con un silencio atento. Estaba concentrada y viendo como podría atacar.
Y su brazo derecho fue cortado. Su corazón se sobresaltó por un instante. La facilidad con la que podía morir era abrumadora, su única ventaja y medida de protección era ser logia. Pero solo en los entrenamientos. Solo allí. Y aún así no pensó ceder.
Todo lo que pudo hacer por ahora es acercarse un poco, mirarlo un poco de abajo hacia arriba e inclinar ligeramente su cuerpo para estirar su brazo zurdo y buscar propinar un puñetazo de frente que fue interrumpido a la par que su brazo derecho se regeneró, ese movimiento frontal buscó centrar la atención en su puño y distraerlo de la acción real que conllevó una patada con la pierna derecha hacia el tobillo derecho de su oponente, aunque no fuera el motivo real dañarlo de gravedad, si que buscó expandir su hielo a partir de esa zona. De modo que se extienda a través de esa zona y dificultar, aunque sea un poco, el andar ajeno.
— Trabajaré más en mis técnicas, ru-ha. Estoy cansada de quedarme con cartas en cero tan pronto, deseo hacerme más fuerte y estar a la altura, o de lo contrario no sobreviviré más de un día si no salgo de Mógaro. Necesito ser más fuerte. Deseo que ambos me ayuden: Quiero ser fuerte como ustedes. Salir a la batalla con ustedes, combatir con ustedes y compartir la gloria con ustedes, por eso quiero entrenar más. Quiero hacerme fuerte rápido. —, era un deseo y una petición. Sus ganas de mejorar eran altas. Lo necesitaba para esa parte del mundo y no podía ser menos. No ahora que seguramente en algún momento debería demostrar lo mucho que creció.
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