19-09-2026, 01:41 AM
(Última modificación: 19-09-2026, 01:42 AM por Road Twel Dorado.)
— Che, a ver si vamos cerrando un poco el papoi, frutillita feita del orto.
La voz de Road no se hizo esperar emergiendo ¿De entre los árboles? ¿Del denso follaje de los árboles de Anozama? No, precisamente desde arriba. El rostro del muchacho se veía con rasguños productos de las ramas, su piel aunque siempre morena y tostada trigueña o besada por el sol ahora tenía tierra en ella e inclusive restos verdosos de clorofila pues, efectivamente estaba sucio, y tenía restos de la vegetación productos de previamente haber batido sus alas y volado en baja altura. Ahora por lo pronto había descendido quedándose a aproximadamente tres metros de altura del suelo, es decir, a la altura promedio de la buccaneer de pie.
¿Pero cómo había llegado hasta ahí?
La madrugada era ajetreada para quienes se levantaban desde tempranas horas a procurar el alimento para sus familias a través del trabajo duro, y en el caso de Road, esto no era la realidad que lo competía pues él no había dormido por la simple faena de quedarse toda la noche bebiendo y apostando ¡No obstante todo tenía una finalidad practica! O eso le gustaría decir pues tras haber casi perdido a Puchero por una serie de dados que no acompañaron, tampoco es que pudiese decir que sacó mucha información al respecto de lo que los rumores indicaban.
Lo que si saco fue dinero, 50.000 berries que terminó gastándose en pagar la cuenta de la comida y la bebida que habían sacado. El resto lo usó para comprar zanahorias que habían compartido con el mono que ahora portaba en su hombro
El pequeño mono parecía feliz de disfrutar la zanahoria mientras su compañero de vida sobrevolaba la selva con cautela, intentando no llamar la atención ni levantar la perdiz mientras buscaba lo que fuese. Pasaron horas, y si bien el sol en lo alto y la resaca que portaba así como las escasas horas de sueño no ayudaban, poco a poco podía decir que primero que nada la selva era un lugar enorme y ahora encima de todo estaba relativamente perdido ¿Cómo podría buscar el lugar indicado por Mika?
Sería bueno, si quizás... hubiesen indicado un lugar.
— ¡La concha de tu madre, che!
Exclamó a todo pulmón, y así fue como pasó la siguiente hora, sobrevolando la selva a poca altura en pos de no avivar giles mientras tarareaba para sus adentros una de las canciones que cantaban de pequeños.
— Un alma fue partida en dos un gran dolor, siente mi pecho puesto no hay sitio donde la paz encuentre... las almas buscan su camino con temor... Una respuesta debe haber, la sombra que puede saber...
Y entonces fue como, tras tres horas de explorar la jungla buscando el sitio correcto sintió no solo el aroma de las fresas que ahora se mezclaba con el aroma de las rosas que su piel exudaba, sino la voz de Mika cantando precisamente la otra parte de la canción. Suspiró sintiendo la alegría del mono en su hombre que ahora alzaba los brazos poniéndose sobre la cabeza del lunarian, batiendo nuevamente sus alas para ahora sobrevolar el árbol más alto de los alrededores usando su mirada para localizar a su compañera.
Y eso nos trajo de vuelta al principio, al descender y tras insultar a su compañera, ahora se encontraba a tres metros del suelo y a tres metros de su amiga. El pequeño mono saltó de la cabeza de Road hacia Mika escalando la roca para mostrarle contento los restos de la zanahoria que se había comido, no se entendía si quería compartir la misma con ella o si simplemente se la estaba presumiendo, pero Puchero estaba contento y eso ponía feliz a Road.
—Che, boludita, escuchame... No encontré ningún rastro de caza furtiva mientras te buscaba, pero yo digo que vayamos río arriba.
Tiró su flequillo hacia atrás antes de acercarse a un caudal de agua que corría no muy lejos de ahí, su reflejo era hermoso sin duda. Se contempló con dulzura, ¡Era tan inteligente! En fin.
La voz de Road no se hizo esperar emergiendo ¿De entre los árboles? ¿Del denso follaje de los árboles de Anozama? No, precisamente desde arriba. El rostro del muchacho se veía con rasguños productos de las ramas, su piel aunque siempre morena y tostada trigueña o besada por el sol ahora tenía tierra en ella e inclusive restos verdosos de clorofila pues, efectivamente estaba sucio, y tenía restos de la vegetación productos de previamente haber batido sus alas y volado en baja altura. Ahora por lo pronto había descendido quedándose a aproximadamente tres metros de altura del suelo, es decir, a la altura promedio de la buccaneer de pie.
¿Pero cómo había llegado hasta ahí?
Tres horas antes
La madrugada era ajetreada para quienes se levantaban desde tempranas horas a procurar el alimento para sus familias a través del trabajo duro, y en el caso de Road, esto no era la realidad que lo competía pues él no había dormido por la simple faena de quedarse toda la noche bebiendo y apostando ¡No obstante todo tenía una finalidad practica! O eso le gustaría decir pues tras haber casi perdido a Puchero por una serie de dados que no acompañaron, tampoco es que pudiese decir que sacó mucha información al respecto de lo que los rumores indicaban.
Lo que si saco fue dinero, 50.000 berries que terminó gastándose en pagar la cuenta de la comida y la bebida que habían sacado. El resto lo usó para comprar zanahorias que habían compartido con el mono que ahora portaba en su hombro
![[Imagen: wBfcjQi.png]](https://i.imgur.com/wBfcjQi.png)
El pequeño mono parecía feliz de disfrutar la zanahoria mientras su compañero de vida sobrevolaba la selva con cautela, intentando no llamar la atención ni levantar la perdiz mientras buscaba lo que fuese. Pasaron horas, y si bien el sol en lo alto y la resaca que portaba así como las escasas horas de sueño no ayudaban, poco a poco podía decir que primero que nada la selva era un lugar enorme y ahora encima de todo estaba relativamente perdido ¿Cómo podría buscar el lugar indicado por Mika?
Sería bueno, si quizás... hubiesen indicado un lugar.
— ¡La concha de tu madre, che!
Exclamó a todo pulmón, y así fue como pasó la siguiente hora, sobrevolando la selva a poca altura en pos de no avivar giles mientras tarareaba para sus adentros una de las canciones que cantaban de pequeños.
— Un alma fue partida en dos un gran dolor, siente mi pecho puesto no hay sitio donde la paz encuentre... las almas buscan su camino con temor... Una respuesta debe haber, la sombra que puede saber...
Y entonces fue como, tras tres horas de explorar la jungla buscando el sitio correcto sintió no solo el aroma de las fresas que ahora se mezclaba con el aroma de las rosas que su piel exudaba, sino la voz de Mika cantando precisamente la otra parte de la canción. Suspiró sintiendo la alegría del mono en su hombre que ahora alzaba los brazos poniéndose sobre la cabeza del lunarian, batiendo nuevamente sus alas para ahora sobrevolar el árbol más alto de los alrededores usando su mirada para localizar a su compañera.
Y eso nos trajo de vuelta al principio, al descender y tras insultar a su compañera, ahora se encontraba a tres metros del suelo y a tres metros de su amiga. El pequeño mono saltó de la cabeza de Road hacia Mika escalando la roca para mostrarle contento los restos de la zanahoria que se había comido, no se entendía si quería compartir la misma con ella o si simplemente se la estaba presumiendo, pero Puchero estaba contento y eso ponía feliz a Road.
—Che, boludita, escuchame... No encontré ningún rastro de caza furtiva mientras te buscaba, pero yo digo que vayamos río arriba.
Tiró su flequillo hacia atrás antes de acercarse a un caudal de agua que corría no muy lejos de ahí, su reflejo era hermoso sin duda. Se contempló con dulzura, ¡Era tan inteligente! En fin.
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