18-09-2026, 07:39 PM
(Última modificación: 18-09-2026, 08:17 PM por Kisuke Kageyama.
Razón: olvidé un off
)
Tenía un mal presentimiento. No sabía explicar que coño era, pero estaba seguro de que aquella mañana las cosas no iban a ir todo lo bien que le gustaría. Se había levantado y al dar el primer paso del nuevo día, el dedo meñique de su pie derecho, como no, la derecha siempre jodiendo, impactó fuertemente contra la pata de la silla donde dejaba el antiguo pescador todas las noches su ropa. El desayuno había sabido insulso y estaba desganado. Tras eso había ido a su ritual habitual de todas las mañanas en el trono de los hombres, y, nada más terminar, el den den mushi comenzó a sonar con estridencia, cuando salía del baño encendiendo un cigarro. Miró inquisitivamente el aparato extrañado, puesto que nadie le llamaba nunca antes de las nueve. Así que intrigado y desconcertado, descolgó el auricular, y una nostálgica y añorada voz, o no, sonó por el altavoz con un cabreo monumental. Inmediatamente en el rostro de Kisuke se dibujo una expresión que... mejor no lo cuento, os lo muestro:
![[Imagen: 3sJVzHn.png]](https://i.imgur.com/3sJVzHn.png)
Ashura, el miembro del Ouka Shichibukai, con quien los Toros Negros habían tenido varios desencuentros estaba llegando a la isla. A cobrar sus deudas, decía... bueno, era cierto en realidad. Los Toros Negros habían tenido muchas necesidades a la hora de salir de esa isla y tuvieron que recurrir a cualquier método posible para huir de la locura de Sabaody. Además estaba el asunto de Zorak, donde Kisuke, había tenido que mediar para que no matasen al temerario de su antiguo compañero. Ante el insulto que profirió nada más descolgar el den den el antiguo pescador, solo pudo decir con sorna:
-Vaya, "El Chalado", que casualidad... justo acabo de estar pensando en ti...-haciendo alusión a su momento con "Jordan colgando del aro".
Pero apenas pudo decir nada, puesto que dijo lo que quería decir y, como era habitual en ese cabrón lunático, no escuchaba a los demás, siempre iba a lo suyo. Aquello era problemático por lo que inmediatamente, creó tres ratones con hollín para informar a sus compañeros de aquella inesperada visita. Y llamó a voces a los soldados que había en el pasillo, que sabía que estaban ahí por su kenbunshoku básico, que estaba activado en un radio de 20 metros.
-¡Dad la orden de no disparar al barco con bandera de los Mushoku!¡Los Toros Negros iremos a recibir a estos ilustres visitantes!
Cuando percibió que los ratones estaban con sus compañeros, les informó y les convocó en el puerto quince minutos después.
-Camaradas... Tenemos trabajo... No mostréis excesiva hostilidad... Aprovecharemos para zanjar un par de cuestiones que tenemos con ellos... Nos vemos en 15 minutos en el puerto...
Sin más dilación, se ató el manto de los Toros Negros, Yamigiri en su cadera izquierda, y a Sembonsakura y Benisakura en la derecha, y se puso en camino al puerto dispuesto a afrontar aquella deuda de tanto tiempo atrás. Kisuke podría ser muchas cosas, podría ser un comunista, un borracho, un borde, un gilipollas pero no era ningún actor porno, digo, no era alguien que faltase a su palabra, por lo que zanjarían las cosas de una vez por todas, con todo lo que ello implicaba, pero no pensaba poner en riesgo a la gente de Mogaro ni a sus compañeros por su negociación más o menos afortunada en un momento desesperado.
-Vaya, "El Chalado", que casualidad... justo acabo de estar pensando en ti...-haciendo alusión a su momento con "Jordan colgando del aro".
Pero apenas pudo decir nada, puesto que dijo lo que quería decir y, como era habitual en ese cabrón lunático, no escuchaba a los demás, siempre iba a lo suyo. Aquello era problemático por lo que inmediatamente, creó tres ratones con hollín para informar a sus compañeros de aquella inesperada visita. Y llamó a voces a los soldados que había en el pasillo, que sabía que estaban ahí por su kenbunshoku básico, que estaba activado en un radio de 20 metros.
-¡Dad la orden de no disparar al barco con bandera de los Mushoku!¡Los Toros Negros iremos a recibir a estos ilustres visitantes!
Cuando percibió que los ratones estaban con sus compañeros, les informó y les convocó en el puerto quince minutos después.
-Camaradas... Tenemos trabajo... No mostréis excesiva hostilidad... Aprovecharemos para zanjar un par de cuestiones que tenemos con ellos... Nos vemos en 15 minutos en el puerto...
Sin más dilación, se ató el manto de los Toros Negros, Yamigiri en su cadera izquierda, y a Sembonsakura y Benisakura en la derecha, y se puso en camino al puerto dispuesto a afrontar aquella deuda de tanto tiempo atrás. Kisuke podría ser muchas cosas, podría ser un comunista, un borracho, un borde, un gilipollas pero no era ningún actor porno, digo, no era alguien que faltase a su palabra, por lo que zanjarían las cosas de una vez por todas, con todo lo que ello implicaba, pero no pensaba poner en riesgo a la gente de Mogaro ni a sus compañeros por su negociación más o menos afortunada en un momento desesperado.
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