[Pasado] Un cuerpo muerto no venga injurias
#5
47 de Primavera. Año 11.
Isla Toko, Corriente Daiya - 05:15 a.m.



Vinro siempre fue así. De ese tipo de guerreros que no se andan con tonterías. Cuando comienza a pelear, no es capaz de medir sus fuerzas y ataca con la máxima potencia, velocidad y crueldad a sus rivales. Es un luchador despiadado que prioriza la victoria a cualquier tipo de honor, así que no podía descuidarme. Ya había sufrido daños suficientes para tumbarme y si no fuera por la adrenalina del momento o por algún tipo de energía que me decía que no era mi hora ni el lugar, ya habría caído. Tras mi ataque, giré rápidamente para enfocarme al Maestro del Gremio que llevaba su mano derecha hacia el costado, palpando el notorio corte que había recibido tras mi último movimiento. Giró lento y amenazante, mirando por encima de su hombro hacia mi con los ojos totalmente inyectados en sangre. Esa mirada que ya había presenciado en múltiples ocasiones cada vez que se salían las cosas de lo que él tenía establecido. El infierno estaba en sus pupilas y se convertiría en el mismo demonio con tal de hacerme pasar por nueve círculos y que sufriera todo lo que su retorcida alma dispusiera. Al igual que antes, pasó de cero a cien en cuestión de milésimas de segundos. Se proyectó hacia mí, con sus guanteletes exponiendo las cuchillas y lanzó varios golpes que, ahora preparado y enfocado, pude deflectar con mi espada. Los impactos de ambas armas producían intensas chispas metálicas que se dibujaban parábolas hacia el suelo y se apagaban sobre la sangre de los ya caídos. La pelea duró largos minutos y durante este tiempo nos desplazamos por varias zonas del barco, haciendo mella en muchas de las partes de este y provocando cortes en nuestras carnes y almas. Cuando estuvimos en cubierta, uno de sus golpes impacto sobre el mástil de la vela mayor y cortó el amarre de esta, haciendo que el barco comenzara a desplazarse de nuevo con el viento creciente del alba hacia Toko, de manera cada vez más rápida y descontrolada.

Durante casi treinta minutos medí mis fuerzas, mis reflejos y habilidad contra Vinro. Pero al final, cansados y hastiados, ambos paramos y nos dimos cuenta de algo: no ganaría quien fuera más hábil pues estábamos a la par, sino quien tuviera las convicciones más fuertes. — Lo sabes, ¿no? No voy a parar. No puedo. — dijo mirándome de arriba a abajo, casi disculpándose a su manera mientras buscaba un nuevo punto débil. — Ni yo voy a permitirlo. — dije metiendo a Shimei Kaeru en su saya y posicionando mi pie izquierdo hacia atrás en una posición dinámica. — Vamos, “padre”. Bailemos por última vez. — provoqué al maestro del gremio que miraba con suma tranquilidad mientras cogía uno de los botes de aceite de su cinturón y embadurnaba sus hojas con él para después acercarlos a una antorcha y prenderlos en llamas. — Los muertos no bailan, “hijo”. — sentenció corriendo de nuevo hacia mí mientras yo permanecía impasible, cerrando los ojos y respirando cada vez más lento. Ya había experimentado esto antes. La locura del sakki, la cordura del zanshin. El momento en que la hoja comienza a asomarse por la saya. El punto exacto de rotación en mi mano izquierda para permitir el desenvaine. El ángulo idóneo para que el corte sea mortal. “Ver el mundo en un grano de arena”, la eternidad era un suspiro. Desenvainé súbitamente agachándome hacia adelante y seccionando a Vinro desde el pecho hacia la columna vertebral por su costado izquierdo mientras su golpe pasaba de largo impactando en el barco. Toda la mitad izquierda de su torso se había separado, dejando que sus vísceras fueran asomando poco a poco, perdiendo su líquido vital y las energías. — Dices de mí... Tú también eres un monstruo... Solo… solo que aún no lo sabes. — dijo entrecortado mientras se arrodillaba y se giraba mirándome con los ojos, ahora literalmente, inyectados en sangre, y la mirada perdida hacia el horizonte y el cielo, mientras el fuego comenzaba a extenderse a nuestro alrededor y el barco se acercaba peligrosamente a la costa de Toko. — Todos somos monstruos Vinro. Tú solo decidiste alimentarlo. Esto no tenía que acabar así. — dije sin poder retener las lágrimas y el dolor mientras enfundaba definitivamente a Shimei Kaeru. — Yo… lo sien — quise disculparme pero el barco impactó contra la costa, haciendo que todos los cuerpos, incluidos el moribundo Vinro y yo, saliéramos despedidos hacia la arena y el barco se comenzara a hundir irremediablemente.

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RE: [Pasado] Un cuerpo muerto no venga injurias - por Viktor - 18-12-2023, 02:40 PM

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