18-09-2026, 12:32 AM
Stroud aún se sentía un poco como un pez fuera del agua en aquella división; sin embargo, sabía que procesos como aquel llevaban tiempo y paciencia, sobre todo cuando involucraban nuevos compañeros. Sin embargo, su rutina se mantenía tan estricta como de costumbre, y ningún cambio de ambiente se había interpuesto jamás entre el animal y sus costumbres. No esperaba visita en aquella mañana, pero, especialmente cuando uno convivía con tanta gente en un único navío, era de esperar que no todo fuese paz. Kael, que estaba dispuesto a corresponder la formalidad del comandante, quería saber sobre su estancia en la Isla de los Cielos. ¿Acaso no había estado allí él también?
Stroud alzó una ceja ante la cuestión y su consiguiente explicación, entornando los ojos ante la idea de empaparse de la cultura de Skypiea. Mientras hablaba, Stroud esperó pacientemente a que llegase al meollo del asunto, dándose cuenta rápidamente de por dónde iba aquello. Finalmente, asintió con la cabeza cuando Kael abandonó los rodeos y mencionó el aprendizaje del Kenbunshoku Haki. Se dio un par de segundos para responder, abandonando el umbral de la puerta y cerrándola tras de sí con cuidado, comenzando a caminar junto a Kael a través del pasillo, en dirección a la cubierta. Colocó ambas manos tras su espalda, planteándose cómo abordar el tema. Recordó que aún no había leído los periódicos más recientes. "El Kenbunshoku Haki... Buena cosa se le ha escapado, soldado," admitió, haciendo un ademán de pesadez. Si había un tesoro en aquella dichosa ciudad dorada, ese era, sin duda, el inicio del camino del Haki, tal y como había podido descubrir. Abrió con cuidado la puerta que llevaba a cubierta, haciendo un gesto para que Kael pasase primero, antes de salir al combés. Llovía a mares, y la cubierta llegaba a encharcarse ligeramente antes de escurrirse a través de las batayolas con el zarandeo del barco sobre el oleaje. El agua no le molestaba.
"Mantra, lo llamaban allí arriba," dijo, apoyándose en uno de los pasamanos de babor y haciendo un ademán hacia el cielo encapotado, refiriéndose a Skypiea, su tono seco y monótono, pero didáctico, "una habilidad de lo más interesante. Imagine que está usted con un enemigo... ¡No, mejor!," dijo, entornando los ojos y rectificando, devolviendo su vista a Kael, "Con un mentiroso. Con un mentiroso poco capaz de controlar sus propias emociones, imaginemos. Su alma, aunque no se lo crea, lo puede reflejar," aseguró, llevando una mano a su mentón y pensando por un instante. "Pero eso es lo de menos, realmente, ¿no le parece? Hay cosas más interesantes que se pueden hacer. Imagine que se cruza usted con un tipo de aspecto extraño... Tal vez incluso alguien que le suene de algún cartel, ya sabe a qué me refiero. Pero usted tal vez no quiera meterse en problemas, o prefiera asegurarse de que la presa no es más grande que el cazador, ¿me entiende?," inquirió, haciendo un ademán hacia el pelinegro. En aquel mismo instante, comenzó a expandir su visión, permitiendo que el aura de Kael y las de algunos de los presentes en el barco se manifestasen a su alrededor. El pelinegro emitía un aura característicamente densa, violácea y oscura, de aspecto llameante, intenso y opaco. Era, sin embargo, bastante legible. "No se confunda, no permite leer la mente," advirtió, "pero es útil. También me permite ver, por ejemplo...," giró ligeramente sobre sí mismo y miró abajo, hacia lo que parecía ser el suelo de la cubierta, "a Ford echándose una siesta en la bodega, figúrese. Dicen que es ver sin ver, pero hágase un favor y no suelte esa cursilería. No ver es una putada."
Stroud rara vez había estado a cargo de enseñarle ninguna técnica de combate a nadie, pero supuso que no debía de ser imposible. Y, al fin y al cabo, era responsabilidad de cada miembro de una división ayudar a sus compañeros en lo posible. Cuanto mejor desempeño tuviese uno, mejor desempeño tendría el conjunto. "Lo tengo a usted por alguien de ojos perspicaces, soldado Omuyaga. Puedo intentar enseñarle, si es lo que quiere."
Stroud alzó una ceja ante la cuestión y su consiguiente explicación, entornando los ojos ante la idea de empaparse de la cultura de Skypiea. Mientras hablaba, Stroud esperó pacientemente a que llegase al meollo del asunto, dándose cuenta rápidamente de por dónde iba aquello. Finalmente, asintió con la cabeza cuando Kael abandonó los rodeos y mencionó el aprendizaje del Kenbunshoku Haki. Se dio un par de segundos para responder, abandonando el umbral de la puerta y cerrándola tras de sí con cuidado, comenzando a caminar junto a Kael a través del pasillo, en dirección a la cubierta. Colocó ambas manos tras su espalda, planteándose cómo abordar el tema. Recordó que aún no había leído los periódicos más recientes. "El Kenbunshoku Haki... Buena cosa se le ha escapado, soldado," admitió, haciendo un ademán de pesadez. Si había un tesoro en aquella dichosa ciudad dorada, ese era, sin duda, el inicio del camino del Haki, tal y como había podido descubrir. Abrió con cuidado la puerta que llevaba a cubierta, haciendo un gesto para que Kael pasase primero, antes de salir al combés. Llovía a mares, y la cubierta llegaba a encharcarse ligeramente antes de escurrirse a través de las batayolas con el zarandeo del barco sobre el oleaje. El agua no le molestaba.
"Mantra, lo llamaban allí arriba," dijo, apoyándose en uno de los pasamanos de babor y haciendo un ademán hacia el cielo encapotado, refiriéndose a Skypiea, su tono seco y monótono, pero didáctico, "una habilidad de lo más interesante. Imagine que está usted con un enemigo... ¡No, mejor!," dijo, entornando los ojos y rectificando, devolviendo su vista a Kael, "Con un mentiroso. Con un mentiroso poco capaz de controlar sus propias emociones, imaginemos. Su alma, aunque no se lo crea, lo puede reflejar," aseguró, llevando una mano a su mentón y pensando por un instante. "Pero eso es lo de menos, realmente, ¿no le parece? Hay cosas más interesantes que se pueden hacer. Imagine que se cruza usted con un tipo de aspecto extraño... Tal vez incluso alguien que le suene de algún cartel, ya sabe a qué me refiero. Pero usted tal vez no quiera meterse en problemas, o prefiera asegurarse de que la presa no es más grande que el cazador, ¿me entiende?," inquirió, haciendo un ademán hacia el pelinegro. En aquel mismo instante, comenzó a expandir su visión, permitiendo que el aura de Kael y las de algunos de los presentes en el barco se manifestasen a su alrededor. El pelinegro emitía un aura característicamente densa, violácea y oscura, de aspecto llameante, intenso y opaco. Era, sin embargo, bastante legible. "No se confunda, no permite leer la mente," advirtió, "pero es útil. También me permite ver, por ejemplo...," giró ligeramente sobre sí mismo y miró abajo, hacia lo que parecía ser el suelo de la cubierta, "a Ford echándose una siesta en la bodega, figúrese. Dicen que es ver sin ver, pero hágase un favor y no suelte esa cursilería. No ver es una putada."
Stroud rara vez había estado a cargo de enseñarle ninguna técnica de combate a nadie, pero supuso que no debía de ser imposible. Y, al fin y al cabo, era responsabilidad de cada miembro de una división ayudar a sus compañeros en lo posible. Cuanto mejor desempeño tuviese uno, mejor desempeño tendría el conjunto. "Lo tengo a usted por alguien de ojos perspicaces, soldado Omuyaga. Puedo intentar enseñarle, si es lo que quiere."
Off

![[Imagen: 7oac6oR.gif]](https://i.imgur.com/7oac6oR.gif)
![[Imagen: pDWijAU.png]](https://i.imgur.com/pDWijAU.png)