17-09-2026, 07:03 PM
Leyenda (Guía de color)
- Hace falta una tortilla, queso que funda bien y luego algo con lo que rellenar - murmuré, rascando la cicatriz de mi mano izquierda con los dedos de esa misma mano, pensativo - Tortilla de trigo o maíz... Espera, desde cuando hay tortilla de maíz, solo me suena la tortilla de patata - me mordí la uña del pulgar izquierdo, antes de buscar un dibujo ilustrativo - Ah, vaaaale, claro, es este tipo de tortilla... Sí, tiene sentido, porque una tortilla de patata a ver como la doblas a la mitad IS IS IS IS - me reí al darme cuenta de qué iba toda la cosa, leyendo por encima la receta - Ah, bueno, parece que es algo bastante sencillo de hacer, así que con conseguir los ingredientes no debería de haber demasiado problema - di dos toques a la mesa, antes de ponerme de pie. eché un ojo a mis cosas, así como a las dos últimas ediciones del periódico que había pedido que me trajeran, y los carteles de Se Busca que había traído.
- Bueno, pues parece que ya estamos a punto de llegar al sitio - como era habitual, el graznido de las gaviotas era un indicativo de que estábamos cerca de la costa. Recogí las cosas, dejando aquel libro abierto por la página en la que me encontraba y cuadrando los carteles y el periódico, el cual doblé para que no ocupara tanto espacio - Hemos llegado bastante pronto, la verdad, aunque hayamos tomado un pequeño desvío, siempre está bien que sea de día al llegar a los sitios
Salí de mi camarote, caminando lentamente por los pasillos hasta salir finalmente a cubierta
66 de Verano, Año 18, 08:15 am
A bordo del Niebla de Guerra, alrededores de Mogaro
Territorio Revolucionario, Nuevo Mundo
La luz de la mañana era siempre algo de agradecer, sobre todo en estos días de verano, en los que el sol daba bastante calorcito que se equilibraba con la brisa marina que ahora mismo mecía los pocos pelos que tenía en mi cabeza. Caminé despacio, subiendo hasta mi puesto al timón. Tal y como esperaba, frente a nosotros había una isla. No era demasiado grande, y sobre todo, parecía mucho menos imponente que Hachinosu. Había oído hablar de los importantes astilleros que habían construído en el Reino de Mogaro. Bueno, el antiguo Reino de Mogaro. Ahora igual se llamaba República Popular Bananera de Mogarolandia, o algo así, tendría que preguntar.
Venir era, para sorpresa de nadie, una idea nefasta. No sólo estábamos dirigiéndonos a un bastión del Ejército Revolucionario en el barco insignia de un miembro del Ouka Shichibukai, si no que además, el amigo de los cuernos y los malos humos era el enemigo jurado de nada más ni nada menos que el ilustrísimo Kisuke Kageyama, Comandante Revolucionario de los Ejércitos del Oeste y caudillo de la República Popular Bananera de Mogarolandia (antes Reino de Mogaro). Posiblemente esto terminara entre muy mal y todavía peor, pero sabía que seguramente al horrendo amigo del Machete Pernicioso le hiciera algo de ilusión (aunque no quisiera admitirlo) de ver a su enemigo número dos.
- Creo que deberías llamar a tu maravilloso y posiblemente también musculoso amigo, excompañero de batalla y exvíctima de chantaje - me dirigí al amigo de los cuernos - Más que nada porque no me haría excesiva gracia que nos empezaran a disparar porque tienen miedo de que nosotros tres solos vayamos a darles la patada - expliqué mi preocupación con aquel tema - No tanto porque nos vayan a mandar a pique, si no que no tengo yo muchas ganas de tener que irme de aquí cuando acabamos de llegar. Así que llámale y dile que no queremos echarles de su chiringuito. Dile que yo que sé, vamos de paseo y hemos parado aquí a echar un meo y ya que estamos tomar unas bravas, o unas patatas con alubias o algo de lo que pongan aquí - sugerí - Bueno, lo de las patatas con alubias no, a ver si te van a decir que sí, que asco. Pero hambre sí que tengo, la verdad, que no he desayunado
Definitivamente, cada vez que lo pensaba me parecía una idea peor, pero había una deuda que saldar, y una deuda que cobrar.
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