16-09-2026, 05:48 AM
74 de Primavera, Año 17.
Hora: 22:31.
Hora: 22:31.
¿Desde cuando el Pueblo Baquella tenía tanto aforo en sus residencias? ¿Era por el magnífico viaje hacia el parque de atracciones que se daría en unos cuantos días? Shin no se lo podía creer, había recorrido varios lugares previo a resignarse a llevársela a su propia habitación alquilada, no sin antes lidiar con miradas extrañas que lo juzgaban por estar cargando a una chica inconsciente y claramente ebria, a lo que su posición e identificación como marine terminaba explicando el trasfondo de todo aquello. No terminaba de convencer a todo el mundo, eso estaba claro, y agradecía en momentos así ser un completo desvergonzado.
Al llegar, seguido de más rostros girándose en dirección al dúo en la extremadamente larga ruta hasta la puerta del sitio donde residía, abrió la susodicha, cerrándola con la pierna tras ingresar y asegurándola con llave. Siguió caminando con Kagura sobre sus brazos y finalmente la recostó en su propia cama, una grande de tamaño matrimonial y dos mesitas en sendos costados de la misma, negando con la cabeza mientras exhalaba un largo suspiro.
Sus conocimientos en medicina le hicieron tomar la decisión de colocarla de lado, con el rostro en dirección a una de las paredes, permitiendo que en caso de finalmente vomitar tras semejante borrachera lo hiciera sin riesgos de ahogarse por ello, y a falta de un balde donde pudiese evitar mancillar las alfombras, rezó porque su estado no fuese tan sensible a ese tipo de consecuencias. Hasegawa se puso de cuclillas para inspeccionarla detenidamente antes de ponerse a hacer sus cosas, vigilándola a lujo de detalle hasta concluir en que era seguro dejarla ahí unos cuantos minutos, y no pudo evitar repasar la extrañísima tarde que esa joven exhibicionista le había hecho vivir. —Te cobraré el alojamiento, ¿me escuchas, enana? —bufó, levantándose y decidiendo sus siguientes actividades.
Se cuestionó cuánto tiempo podría llegar a demorarse en volver a despertar, porque no tenía planes de acostarse en la misma cama que ella y después recibir algún tipo de informe a la marina por actividades de sospechosa moralidad, así que en su lugar prefirió matar el rato y darse uno de sus típicos baños de espumas, dirigiéndose al baño tras dejarle un vaso de agua al lado a su compañera.
Dejó correr el agua, aplicó la sustancia para generar las burbujas características y comenzó a desvestirse, entrando a la bañera sin demorarse demasiado. Al parecer, en esa ocasión se pasó un poco con la cantidad que puso, porque la espuma extremadamente blanca empezó a ascender más de la cuenta, y pronto casi que lo recubrió por completo aún y si el agua no llegaba más allá de su cintura estando sentado, debilitándolo parcialmente al ser un usuario de fruta del diablo. La imagen era hilarante, pero Shin no se quejó, al contrario, parecía divertirse como un niño mientras era recubierto completamente por esa sustancia, agitando los brazos y rebalsando ligeramente la susodicha.
Hasta que finalmente se dejó llevar, estirándose contra el soporte para su espalda y cerrando los ojos. El agua estaba en su punto ideal de temperatura, relajándolo de sobremanera.
Mientras tanto, Kagura si llegaba a despertar vería el uniforme marine de Shin a un costado, impoluto, y una decoración extremadamente minimalista a pesar de presentar claros retazos masculinos y tener el aroma de sus característicos perfumes caros impregnándolo todo. No había señal alguna de que esa habitación pertenecía provisionalmente a Hasegawa, el propio albino se encargó de eso, porque justamente es el pasado lo que suele traer memorias bañadas en emociones desagradables, llevándolo a guardar en cajones cualquier tipo de detonante innecesario, fijándose únicamente en el futuro y los escenarios próximos más inmediatos.
Como su delicioso baño, por ejemplo.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
